El pequeño David López, en su domicilio familiar.
El pequeño David López, en su domicilio familiar.

Miles y miles de niños en Castilla-La Mancha llevan casi dos meses luchando, a su manera, contra la situación que les ha llevado a verse confinados en sus casas. Tras la resignación de los primeros días ya se abre camino la esperanza de una vuelta a una cierta normalidad.

Es el caso, en Guadalajara, de Ángel Martínez. Tiene seis años y asegurado que es “genial” poder salir a la calle estos días. Sabe muy bien que no puede salir con sus dos padres a la vez y que hay tiempo máximo, y aún le hace estar “algo triste” no poder juntarse con amigos en el parque.

“Dice mamá que tengo que quedarme en casa para que no me contagien el coronavirus y si lo tengo, para no pegarlo”, detalla, argumentando que pasa el tiempo gracias en parte al patio de su casa, que le permite hacer algo de deporte; así como con juegos de mesa y de la mano de su hermano.

También se ha adentrado en el mundo de las videollamadas, y mejor que los mayores. Así habla de vez en cuando con sus amigos, sin dejar de hacer los deberes del colegio, para lo cual se aprovecha de la condición de profesora de su madre. Eso sí, “echando mucho de menos” a tíos y abuelos

Rubén Martínez es hermano de Ángel y algo mayor que él. Está “muy contento” de poder salir a la calle y ya sabe muy bien que debe salir con mascarilla y no acercarse a otros niños ni a otra gente porque así se lo han dicho sus papás. Al igual que su hermano, está deseando de poder jugar con sus amigos cerquita.

Por su parte, a Carlos le encanta montar en bici y en patinete. Ahora echa mucho de menos a sus abuelos y haber podido salir estos días a la calle le ha gustado mucho porque ve a sus amigos. “Soy un niño, pero mi madre dice que no puedo separarme de ella porque hay un bicho muy malo que me puede hacer pupa”.

Otros niños, en Castilla-La Mancha

David López, a sus 6 años, explica que durante estos días es importante quedarse en casa porque, “con el virus, si salimos a la calle podemos contagiarnos”. Este conquense ha pasado el tiempo en su casa jugando, viendo la tele y escuchando música, cosa que le gusta mucho. “Al resto de niños les diría que jueguen a lo que más le guste”, explica.

Para estudiar, hace los deberes en su cuarto, y su mamá le ayuda si tiene algún problema. Además, lo que más echa de menos es jugar al fútbol –y a su Atlético de Madrid–, afición que le gusta mucho.

Le parece bien que ya pueda ir a la calle, si bien ha tenido que hablar con sus padres sobre cómo se puede salir. “Con guantes y mascarillas, siempre sin tocar nada”.

Otro conquense que se encuentra en su misma situación es Jaime García que a sus 13 años está comprometido a aprovechar al “máximos” las salidas a la calle, ya que el día 7 rebasará la edad máxima permitida. “Aprovecho para correr por el parque, saltar, ir con el patinete, etcétera”.

García ha asegurado que sus padres le han transmitido la “brutal importancia” de ir protegido con guantes y mascarillas, “así como echar gel hidroalcohólico al banco” cuando se quiera sentar en uno para evitar contagiarse.

En La Roda (Albacete), el pequeño Alfonso López de Segovia Cuesta, considera que es “importante” quedarse en casa para que la gente “no se contagie”, pero confiesa que está “muy contento” de poder empezar a salir a la calle.

A pesar de que se pueda salir, Alfonso ha contado algunas de las cosas que no va a poder hacer como “tocar todo, hablar con la gente y tampoco puedo meterme en los parques”, al menos por un tiempo.

Tras más de un mes de confinamiento, él está aprovechando sus días para hacer “muchas cosas” como jugar, ver la televisión e incluso hacer gimnasia, sin olvidarse de estudiar y hacer deberes que sus profesores le “envían por Internet y por videollamadas”.

Desde la capital albaceteña, Clara Escribano, con tan solo cinco años, es consciente de que la causa por la que no se pueden hacer cosas que antes sí hacía es “el coronavirus”, ya que de no ser responsable con las indicaciones establecidas, asegura que “nos puede pillar”.

Y es que, ha explicado que “hay muchas maneras” con las que puede entretenerse en casa y por ello les dice a los niños que para no aburrirse “jueguen” como hace ella misma y les anima a que prueben a hacer “cosas divertidas”.

En Ciudad Real Daniel Gómez Moreno, a sus diez años, confiesa que poder salir de casa a partir de este domingo “es lo mejor” porque así “podrá estirar las piernas y correr”, pero es consciente que las salidas serán cortas con mascarilla y guantes y no podrá acercase a nadie. Considera que hay que quedarse en casa porque si no “extenderíamos el virus y habría más decepciones de personas que perderían a familiares y amigos”.

Ha reconocido que se aburre pero juega con su familia, lee, ve la tablet, estudia, hace manualidades y llama a los amigos. Sobre los estudios, ha explicado que mantiene el ritmo de los horarios del colegio y si tiene alguna duda se la pregunta “a sus padres”.

Elsa Blasco Sánchez, también de 10 años, tiene “muchas ganas de poder salir”, también es consciente como serán esas salidas pero lamenta no poder ir al parque. Ha expresado lo importante que es quedarse en casa “para evitar que se muera mucha gente”. De las clases, explica que su profesora les hace un plan semanal de lo que tienen que hacer cada día y los viernes le pasa una foto con una ficha resumen que es con lo que evalúa lo que han aprendido durante la semana.

Antonio Avileo Camacho, de diez años, es un ciudadrealeño consciente de los peligros del coronavirus y no tiene muy claro lo de poder salir porque “te puedes infectar”. Considera el confinamiento además una medida para “proteger a tu familia”. Los juegos de mesa, leer o pasar tiempo en familia son sus actividades en casa y aconseja a los niños que se aburren que prueben a hacer alguna.

Para continuar con las clases, Antonio ha explicado que utilizan la tablet, en su colegio está implantado el programa Carmenta, realizan vídeo llamadas al profesor con todos los compañeros y que les van explicando los esquemas y las tareas que tienen que hacer.

Valle Molina Martín, de su lado, cuenta a sus siete años que tiene muchas ganas de salir, ya que está un poco aburrida de estar en casa, le apetece “que le dé un poco el aire”, estrenar su patinete y montar en bici.

Es consciente que no será como antes, hay que salir con guantes, mascarillas y “no se puede tocar nada”. Sigue siendo importante estar en casa porque “podemos ponernos malitos”. Hacer tarea, ver la tele y jugar a juegos de mesa con sus padres y su hermano han sido sus actividades durante el confinamiento.

Desde Cuenca, los hermanos Álvaro y Claudia Sánchez Checa, de 6 y 9 años, han explicado a Europa Press que la noticia de poder salir a pasear es “magnífica”. “Llevamos mucho tiempo que sólo podemos salir al balcón y estamos cansados de no poder andar mucho rato mientras nos da el sol”, han explicado.

Asimismo, han explicado que sus padres les han “instruido muy bien” en cómo salir a la calle. “Tenemos que llevar las mascarillas y los guantes puestos, y si vemos a algún amigo tenemos que gritarle como nuestros abuelos hacen en el pueblo, sin acercarnos”.

Otros dos hermanos conquenses, Ariadna y Jorge Millán Valeriano, de 8 años, consideran que es importante quedarse en casa, asegurando que en este estado de alerta sanitaria “es muy importante cuidar de la salud”.

Su día a día confinados lo pasan a medias entre los estudios y los juegos. “Nos entretenemos con los juegos de mesa, con el móvil o el ordenador”, sin dejar de lado el producto estrella, un futbolín.