La mascarilla no debería ser algo exótico o friki de madrugada.
La mascarilla no debería ser algo exótico o friki de madrugada.

Castilla-La Mancha va a aplicar a  partir de la próxima semana en la región una insólita normativa, que afectará a la “marcha nocturna”. Los usuarios de locales de ocio nocturno que accedan a los mismos a partir de la una de la madrugada estarán obligados a facilitar su número de teléfono. De este modo, las autoridades pretenden tenerlos localizados en caso de que surjan brotes de COVID-19.

Así lo ha avanzado en rueda de prensa el propio presidente regional. Según lo detallado por García-Page, esta norma se aplicará “previo consenso”, y puede servir para evitar “decisiones más drásticas” como el cierre de estos locales… que en todo caso podrían clausurarse, si son incumplidores.

García-Page ha insistido en que “lo importante es que el virus no se transmita” y ha explicado que esta medida servirá para poder acotar los contactos en este tipo de establecimientos.

Coreanos y chinos fueron los primeros en comprobar lo difícil que es controlar el ocio nocturno frente al COVID-19.
Coreanos y chinos fueron los primeros en comprobar lo difícil que es controlar el ocio nocturno frente al COVID-19.

Nuevo lote de mascarillas de la Junta… en septiembre

En otro orden de cosas, el líder del Ejecutivo autonómico ha avanzado que a partir del mes de septiembre se pondrá a disposición de los castellanomanchegos, a través de las farmacias de toda la región, un nuevo lote de dos millones de mascarillas. En este caso serán reutilizables, con una vida útil de hasta 50 lavados.

Además, serán unidades de protección que se fabricarán por parte de empresas de la región “y con un diseño muy castellanomanchego” ha desvelado Page, aunque sin entrar en más detalles.

Protocolo específico para temporeros

Del mismo modo, el presidente de Castilla-La Mancha ha señalado, casi una semana después de los altercados con el asentamiento de temporeros migrantes en Albacete, que su Gobierno trabaja en la puesta en marcha de un protocolo sanitario por el cual se exigirán medidas de obligado cumplimiento desde la perspectiva sanitaria.

Será un protocolo reforzado “aunque los asentamientos son responsabilidad de los núcleos urbanos y la seguridad tiene que ver con el Estado”.

Esta estrategia, más allá de los asentamientos actuales, se desarrollará pensando en las campañas agrícolas a la vuelta del verano, como son la vendimia o la recogida de la aceituna.

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