Los alcaldes de Meco y Azuqueca de Henares han explicado en detalle el proyecto ALMA.

“A pesar de que estos dos municipios cuentan con un territorio y un paisaje común, y a pesar asimismo de la relación que históricamente ha existido entre ambos, no obstante, ambos se encuentran en cierto modo condicionados por la estructura administrativa derivada de la conformación territorial del Estado desde que, en 1833, se hubiese llevado a cabo la división territorial del mismo en provincias, que prácticamente se mantiene sin cambios en la actualidad, y posteriormente en 1978 con motivo de la definición del Estado autonómico y el correspondiente reparto de competencias”. Ese párrafo del protocolo firmado este martes entre los alcaldes de Meco y Azuqueca de Henares pone de relieve lo que muy bien ha podido saltar por los aires este 18 de febrero de 2020 al estampar sendas firmas sobre un papel. Las fronteras provinciales se difuminan hasta dejar de tener razón de ser.

Con todo, a partir de ahora ambos municipios tendrán que adecuar sus normativas urbanísticas –y el ritmo político de dos Comunidades Autónomas de distinto signo– para poner en el mercado 3.600.000 metros cuadrados de nuevo suelo industrial.

En materia de ordenación urbanística, Azuqueca de Henares cuenta con un Plan de Ordenación Municipal que data de 1999, junto con diversas modificaciones parciales posteriores. Meco tiene un Plan General de Ordenación Urbana aprobado definitivamente en 2009, que asimismo cuenta con posteriores modificaciones.

La Plataforma de Actividades Económicas que se quiere conseguir deberá “armonizar” toda la legislación vigente (local, autonómica y estatal) pero también exigirá de todas las administraciones un claro apoyo para la generación de las infraestructuras que serán necesarias. Para ese propósito se contempla incluso la colaboración público-privada, como se cita expresamente en el texto del protocolo.

Mejoras necesarias

Los responsables de esta iniciativa tienen claros muchos de los cambios que se han de producir para el éxito de esta operación:

⦁ El desdoblamiento de la Carretera autonómica M-116 desde el enlace con la autovía A2 hasta el acceso a la radial R-2.

⦁ La conexión de la Carretera autonómica CM-1.008 o “Carretera de la Vega”, comúnmente conocida como “Carretera de la patata”, con la Carretera asimismo autonómica M-116 y la radial R-2.

⦁ La apertura de nuevos viarios en el ámbito urbanístico denominado “Unidad de actuación en curso de ejecución, UP1”, así como la mejora funcional de la vía de servicio que da frente a la “Unidad de actuación en curso de ejecución, Plan Parcial Miralcampo” y el citado “UP1”, ambos en el T.M. de Azuqueca de Henares, de modo que ello facilite y mejore los flujos de circulación, tanto presentes como futuros.

⦁ El incremento de la permeabilidad de los ámbitos tanto existentes como futuros, sobre las líneas ferroviarias.

⦁ La resolución urgente de las deficiencias de saneamiento y depuración de las unidades de actuación “UP1” y “Plan Parcial Miralcampo” ubicados en el término municipal de Azuqueca de Henares, incorporando el acceso a las infraestructuras existentes que discurren por el T.M. de Meco, adelantando al desarrollo de la plataforma las actuaciones que sean necesarias y dando el carácter de prioritaria a esta actuación.

⦁ La mejora y adecuación del sistema de evacuación de aguas pluviales al río Henares al desarrollo de la futura Plataforma de Actividades Económicas, a través de las infraestructuras existentes en el T.M. de Azuqueca de Henares, impulsando los acuerdos que resulte oportuno suscribir con los municipios colindantes y organismos competentes. Para ello se requerirá la reducción de las necesidades infraestructurales de evacuación de aguas mediante futuras regulaciones específicas relativas a exigencia de procesos de retención e infiltración de aguas de lluvia las infraestructuras de evacuación de aguas.

⦁ El remate del continuo urbano residencial del ámbito denominado “SUR R-9” que se ubica en Azuqueca de Henares, mediante modelos de distribución, densidades y usos semejantes que faciliten la continuidad de viarios y zonas verdes.

Y una última, pero muy importante, llamada al sentido común aplicado a la gestión del territorio, cuando desde el protocolo se invoca a “la flexibilización de las condiciones de implantación en suelos destinados a actividades económicas, de forma que ello permita acoger instalaciones innovadoras y adaptadas a los nuevos procesos productivos, de distribución, almacenaje, así como de gestión de espacios y actividades diversas”.

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