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El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, va a pedir por carta el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, supeditar las decisiones ministeriales que provoquen que las comunidades autónomas tengan que desembolsar más presupuesto a un consenso previo, abordado en Conferencia de Presidentes.

Así lo ha indicado García-Page en un desayuno informativo de Encastillalamancha.es semanas después de la polémica con el Ministerio de Derechos Sociales de Ione Belarra a cuenta de las residencias de mayores, un contexto en el que ha alertado del peligro de la política del «yo invito y tú pagas».

Las autonomías, «vendidas»

«Voy a mandar un escrito al presidente y pedir formalmente consenso político para una cosa elemental como que antes de que el Estado tenga una idea, una ocurrencia, que le vaya a suponer a las autonomías un gasto estructural crónico, que haya una Conferencia de Presidentes donde se hable, se discuta y haya consenso», ha enfatizado.

Así, ha abundado en que, en caso contrario, las autonomías están «vendidas» ante la posibilidad de que «cada ministro quiera cambiar la ley» para provocar más gasto pero no más aportación del Estado. «Me preocupa», ha admitido el jefe del Ejecutivo castellanomanchego.

«Optimismo sereno» aunque con Vox en el horizonte

Por lo demás, durante su intervención el presidente de Castilla-La Mancha ha expresado su «optimismo sereno» por la buena marcha económica de la Comunidad Autónoma, si bien ha advertido que ahora «la principal amenaza de la región» es «estrictamente política».

García-Page ha indicado, aunque sin citar expresamente a Vox, que en la Comunidad Autónoma las previsiones electorales son optimistas para su partido, pero ha pedido no caer en «excesos de confianza».

Las elecciones, ha dicho, «pueden terminar siempre siendo muy caprichosas», y aunque hay alcaldes del PSOE que «van a ganar de calle», no deja de lado «la amenaza» real de que, aun ganando elecciones, otras sumas pueden dar la vuelta también a gobiernos municipales.

Ha recordado tiempos pretéritos cuando Sánchez Garrido perdió la Alcaldía de Toledo cuando nadie lo esperaba para insistir en su petición de no caer en «excesos de confianza» a su partido.

Con todo, ha pedido también «desconfiar» de aquellos que dicen no ser «ni de izquierdas ni de derechas» o de los que dicen que «todos los políticos son iguales», ha reflexionado.

Tirando de símil ciclista, ha dicho que siempre le ha gustado el premio a la regularidad de las grandes vueltas para defender la buena marcha de la región. «Un buen premio, el de la normalidad, el de la estabilidad. Hoy, en España, tener esa camiseta es el mejor premio posible», ha considerado.

García-Page ha mostrado su «enorme serenidad y fuerza» en el contexto actual toda vez que ya tiene sus aspiraciones «colmadas» y está «a gusto» consigo mismo.

Eso sí, ha dejado claro que no le falta «ilusión», a lo que ha sumado que se pasa el día «hablando con gente», con multitud de colectivos.

En un país marcado por «el barullo de la M-30», él encuentra en Castilla-La Mancha «la realidad de la gente», y aunque ha precisado que no hay que dar por hecho que todo esté bien, ha defendido que «cuando uno conoce esa realidad, hay muchas más cosas por las que presumir que con las que atacar».

En España «no hay un propósito social para distinguir problemas, para ordenarlos, ni para poner en valor las cosas buenas», ya que incluso «cuesta mucho hasta celebrar las cosas buenas».

Noticias buenas como creación de empresas y de empleo que hacen que, por ejemplo, Castilla-La Mancha presente algunas zonas con «‘overbooking’ en cuanto a la instalación de nuevas sociedades».

Eso hace que en la región hay un «optimismo sereno» de cara al futuro, ya que, según su argumento, hay cada vez «más garantías» de que los propósitos de región «van a salir».

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