Interior del ATI de Trillo, creado hace casi dos décadas como solución provisional.
Interior del ATI de Trillo, creado hace casi dos décadas como solución provisional.

La tecnología para el almacenamiento de los residuos nucleares de alta intensidad en España es tan sencilla como dejarlos en el suelo, dentro de unas grandes cápsulas de acero y hormigón. Se van apilando desde hace años en el exterior de la central de Trillo y también se ha hecho lo mismo con lo que quedaba de la nuclear de Almonacid de Zorita. Para protegerlo de la vista y de la lluvia, sobre la solera de cemento donde se depositan se construyó un techado, innecesario como forma de contención.

A eso, tan sencillo, se le llama Almacén Temporal Individualizado (ATI), porque en teoría era la solución provisional hasta la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC), del que se lleva hablando décadas y que estuvo cerca de construirse en un pueblo de Cuenca. Seguiremos esperando mucho más, a la vista de lo que días pasados se decidió en la Moncloa.

El Consejo de Ministros ha aprobado recientemente 220 millones de euros para el diseño, apoyo al licenciamiento, fabricación y suministro de nuevos almacenes de residuos radiactivos para las centrales nucleares en Almaraz, Ascó, Cofrentes y Vandellós II.

Estos almacenamientos estarán diseñados para mantener el almacenamiento individualizado del combustible gastado y de los residuos especiales de alta actividad en las zonas, en el caso de no construirse el Almacén Temporal Centralizado (ATC) previsto en el actual Plan General de Residuos y en el borrador del 7º Plan que actualmente está en proceso de ser aprobado.

La construcción de estos almacenes, que duplican los ya existentes en Almaraz, Ascó y Cofrentes, certifican la renuncia definitiva por parte del Estado a la construcción del ATC, según se teme AMAC, la asociación que agrupa a los pueblos de las comarcas con centrales nucleares de España.

El 28 de julio pasado, al día siguiente de la decisión del Gobierno, AMAC mostraba su disconformidad por la falta de consultas previas y ante la inexistencia de un acuerdo general entre el Estado y los municipios para la gestión de los residuos radiactivos.

“Con esta decisión queda claro que el Gobierno ha decidido no construir un ATC y convertir los emplazamientos de las centrales nucleares en emplazamientos para el almacenamiento del combustible gastado”, afirman desde AMAC.

Además, añaden, “también ha decidido mantener la apariencia de que se quiere construir un ATC para disimular dicha voluntad y poder solucionar su problema sin pasar por ninguna política de participación y concertación con los ciudadanos afectados y sus representantes”.

La decisión de no construir un ATC “contradice lo que se ha defendido hasta la fecha en esta cuestión por todos los actores del sector nuclear (universidades, empresas, Enresa, AMAC, etc.)”, recuerdan desde AMAC, que además elimina la oportunidad de realizar una inversión importante en una zona rural de España que supondría una posibilidad de desarrollo para la misma. AMAC está presidida actualmente por Juan Pedro Sánchez, alcalde de Yebra, la localidad alcarreña que en su momento se postuló para albergar el ATC.

Dos décadas ya de una solución «temporal»

Uno de los contenedores del ATI de Trillo.
Uno de los contenedores del ATI de Trillo.

Como recuerdan en la web del Foro Nuclear, «los residuos de alta actividad consisten, principalmente, en el combustible irradiado o gastado generado en el proceso de fisión que se lleva a cabo en los reactores nucleares para producir electricidad».

En primera instancia, las barras de combustible ya utilizadas, que siguen irradiando, se almacenan en la piscinas diseñada para ello dentro del edificio del reactor. Cuando se llenan, hay que pasar parte de lo allí guardado a los contenedores del ATI.

Interior del ATI de Trillo.

4 almacenes ATI en España, 2 en Guadalajara

De los cuatro ATI que hay en España, dos están en la provincia de Guadalajara.

El de la central de Trillo se habilitó en 2002, por lo que va a cumplir dos décadas dentro de unos meses. Los contenedores están en una nave de 81 metros de largo, 43 de ancho y casi 22 metros de alto. Tiene un muro interior de algo más de 6 metros de alto, que separa la zona de acceso de la de almacenamiento propiamente dicho.

En lo que queda de la central «José Cabrera» también hay un ATI, sin techo ni paredes, sobre una losa de hormigón de un metro de espesor, 40 de largo y 10 metros de ancho. y más de un metro de espesor.  Situado a unos 200 metros de lo que fue el edificio de contención de la central, almacena 12 contenedores con un total de 377 elementos combustibles irradiados, generados durante toda la vida operativa de la central.

Las otras dos instalaciones ATI en España están en Almaraz (Cáceres) y Ascó (Tarragona).

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