La capital de España, tan a tiro de piedra de Guadalajara que a veces no lo apreciamos lo bastante, ofrece mil tentaciones. Hay citas con la cultura, la gastronomía, la naturaleza, el ocio y las compras… Todo está ahí, esperando a que los políticos se aclaren y el COVID-19 no lo impida. Cuando Madrid vuelva ser la ciudad abierta que siempre ha sido, tenemos infinitos motivos para volver a recorrerla. Estas 17 propuestas podrán orientarte entonces…

Texto: Enrique Sancho


  1. Descubrir un museo no tan conocido

    Tal vez uno de los museos madrileños menos conocido, pese a estar en pleno centro es el Lázaro Galdiano en el que el escritor, editor y financiero José Lázaro Galdiano, reunió una extensa colección de arte y algunos otros objetos poco comunes. Es extremadamente amplio y tiene un total de casi 5.000 piezas distribuidas en las cuatro plantas del edificio, con vajillas de plata, joyas, objetos de cerámica, muebles, piezas de marfil y mucho más. El verdadero mérito de su colección, que logró incrementar gracias a su matrimonio con la rica viuda argentina Paula Florido, es precisamente lo variado de la misma. Otro mérito es que, aunque la donó al Estado español, el Museo se mantiene todavía gracias a las rentas que proporcionan su sabias inversiones. www.flg.es

  2. Saborear el mejor cocido madrileño

    No muy lejos del Lázaro Galdiano, en la paralela calle Velázquez, se encuentra La Clave, propiedad de Tomás Gutiérrez y bajo la dirección de Ainhoa Gutiérrez, un coqueto restaurante que aúna tradición, elegancia y sobriedad. Con la cocina española como protagonista, sus chefs ofrecen una propuesta gastronómica de mercado con productos de primera calidad y elaboraciones de antaño con un toque de innovación y distinción de la mano de Pepe Filloa. Pero sin duda su fama viene de ofrecer el mejor cocido madrileño, el único en cuatro vuelcos de la región que además lo marida con champán.

  3. Ver el interior de Madrid gratis

    Hay muchos monumentos y lugares de Madrid abiertos al público de forma gratuita, pero si te coinciden las fechas, Madrid Otra Mirada (MOM) celebra su octava edición los días 16, 17 y 18 de octubre, abriendo las puertas de 95 lugares de interés patrimonial a todos los visitantes, madrileños o no. Museos, teatros, iglesias, cementerios, parques, jardines, bibliotecas, archivos, centros culturales, hoteles, palacios y otros edificios singulares se mostrarán al público a través de visitas guiadas, conciertos, conferencias, talleres, proyecciones o actividades infantiles.

  4. Comprobar que comer puede ser un arte

    A veces vale la pena alejarse del centro de la ciudad para disfrutar de una fantástica comida. Este es el caso del restaurante La Merced, un tesoro escondido en la Villa de Vallecas que desplaza a los clásicos del centro. La clave del lugar es Mercedes García Egido, propietaria y alma del lugar que es quien convierte este sitio en algo excepcional. Y es que su simpatía, su amabilidad y su profesionalidad hacen que una comida en La Merced sea una experiencia gastronómica que excita todos los sentidos. La primera grata sorpresa es oír recitar los platos a esta antigua maestra, reconvertida un tanto a la fuerza en restauradora: “Milhojas de salmón ahumado con mantequilla de anchoas, aliñadas con natillas de mango y vinagreta de frambuesa” y así hasta 20 0 25 recomendaciones en las que no solo canta el título, sino la forma de elaboración.

  5. Ser de los primeros en ver el nuevo hotel de lujo

    Edificio rehabilitado en Madrid, que incluye el hotel de lujo Four Seasons.
    Edificio rehabilitado en Madrid, que incluye el hotel de lujo Four Seasons.

    El nuevo hotel de Madrid se llama Four Seasons Hotel Madrid y está ubicado en el Complejo Canalejas, un espacio reformado de más de 50.000 m² donde anteriormente se situaban siete edificios históricos pertenecientes a antiguos bancos y en cuyas obras se han invertido 608 millones de euros. Según indica el buscador de hoteles jetcost.es este alojamiento de cinco estrellas cuenta con 200 habitaciones y suites, todas muy espaciosas y con magníficas vistas sobre las calles más céntricas de la ciudad. Además, tiene una piscina interior, gimnasio 24 h., salón de belleza, obras de arte contemporáneo por todo el hotel y un spa de lujo con cuatro niveles, entre otras muchas más comodidades y servicios. Si te animas a dormir en él hay que preparar unos 550 euros por noche en habitación doble. La Suite Real, de 400 metros y “esplendorosa opulencia” son varios miles.

  6. Conocer el restaurante más antiguo del mundo

    Ernest Hemingway, que situó el final de su novela “Fiesta” en el restaurante Botín, dijo que era uno de los mejores del mundo. Y también el más antiguo, y eso lo dice el Libro Guiness de los Récords. También lo han comprobado muchos otros personajes célebre, incluido Francisco de Goya que trabajó aquí como friegaplatos. Sus especialidades son el cochinillo y el cordero asado al estilo castellano, en un horno, alimentado con leña de encina, que data de la fecha de la fundación de la casa en 1725. Aunque aquí también es posible degustar otros platos, como una buena merluza de pincho, lenguado fresco o almejas con una particularísima salsa.

    Escultura de Fernando Botero en Madrid. (Foto: La Crónic@)
    Escultura de Fernando Botero en Madrid. (Foto: La Crónic@)
  7. Relajarse con las “gorditas” (y gorditos) de Botero

    CentroCentro acoge hasta el 7 de febrero la mayor retrospectiva dedicada al artista colombiano en Europa, que reúne 67 obras de gran formato. Una ocasión única para conocer la trayectoria de Botero con un recorrido por 60 años de producción artística y su obra inédita más reciente de acuarelas sobre lienzo. La exposición se divide en siete secciones que se corresponden con los temas más recurrentes en su obra que conectan con su fascinación y estudio de las temáticas clásicas de la historia del arte.

  8. Hacer cola para saborear un pincho de bacalao

    A un paso de la Puerta del Sol, en la calle Tetuán 12, se encuentra una vieja taberna, Casa Labra, que hace honor a uno de los platos típicos de Madrid, el bacalao. Aunque tiene restaurante y una carta variada, lo típico es hacer cola para tomar en la calle sus soldaditos de Pavía por solo 1,70 euros o las croquetas por 1,15. Hay unas pocas mesas en medio de la calle que siempre están muy solicitadas… y compartidas. Toda una tradición.

  9. Sí, Madrid también tiene río

    Aunque no se diga, una de las razones para que Madrid fuera elegida capital del reino allá por el 1561 fue que tenía un río, ese “aprendiz de río” que llamamos Manzanares. Ahora Madrid Río con sus 120 hectáreas de zonas verdes que surgieron gracias al soterramiento de la M-30 que rescataron para muchos madrileños y visitantes un enclave lúdico y cultural paralelo al río Manzanares, que, gracias a su renaturalización, ha vuelto a contar con una fauna sorprendente? Monumentos históricos e instalaciones de ocio, deporte y cultura al lado del cauce de un río que ha recuperado su biodiversidad a pasos agigantados.

  10. Comprar libros… al peso

    El nombre indica su antigua utilidad, La Casquería, y está, naturalmente en un mercado tradicional gastronómico, el de San Fernando en Lavapiés. Pero ahora es una librería muy singular porque aquí los libros se venden al peso. A su manera, cada libro es muchas cosas, pero sobre todo es dos cosas: la materia de la que está hecho, y la información que contiene. La materia es el papel, el cartón, la tinta, incluso puede que algo de cuero. Es masa y se mide en kilogramos. La información es el conocimiento y el arte que están impresos sobre el papel de dentro. Es cultura y no sabemos medirlo y no tiene precio, es de todos y de nadie, es libre.

  11. Desayunar churros con chocolate en San Ginés

    Si hay un producto típico de Madrid son los churros que se popularizaron ya en el siglo XIX en las verbenas de la ciudad. Los churros más famosos de Madrid son los que prepara la Chocolatería San Ginés, a solo unos pasos de la Puerta del Sol y de la Plaza Mayor. Abre todos los días del año, 24 horas al día. Así se explica que llegue a servir en un solo día 2.000 chocolates y más de 10.000 churros. Hoy es lugar de cita obligada de cualquier visitante de Madrid, incluidos muchos extranjeros que se asombran de su sabor… y su precio.

  12. Comprar los mejores productos artesanos

    Pequeños comerciantes venden diferentes productos alimentarios, ecológicos y de cercanía en el Mercado Municipal de Productores Planetario, a pocos metros del Parque Tierno Galván el tercer domingo de cada mes. La iniciativa promueve el consumo consciente, responsable y sostenible. Este mercado acoge a 36 pequeños productores madrileños, todos ellos con explotaciones que se encuentran a una distancia no superior a 120 km de la capital y con un denominador común, la producción artesanal y/o ecológica. Se pueden adquirir, entre otros productos, aceites, carnes, hortalizas y verduras, frutas y zumos naturales, quesos, huevos, miel, dulces, conservas, pasta fresca y aperitivos.

  13. Apreciar los colores del otoño en El Retiro

    Con 125 hectáreas y más de 15000 árboles que en otoño ofrecen un cambiante surtido de colores, el parque de El Retiro es un remanso verde en el centro de Madrid. Especial atención merecen algunos de sus jardines como el de Vivaces, los de Cecilio Rodríguez, la Rosaleda y el Parterre Francés con el ahuehuete, el árbol más antiguo de Madrid, del que se dice que podría tener alrededor de 400 años. No es solo uno de los pulmones de Madrid, sino que ofrece también cultura, ocio y deporte a madrileños y visitantes. Entre sus elementos arquitectónicos e históricos más importantes se encuentran: el Estanque Grande, el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal, ambos utilizados actualmente como salas de exposición.

    Ejemplo de autocine.
    Ejemplo de autocine, como el que ya ha empezado en El Casar.
  14. Ir al cine sin salir del coche

    Situado en el distrito Fuencarral-El Pardo, muy cerca del Paseo de la Castellana, se encuentra el Autocine Madrid RACE, con capacidad para 350 plazas de aparcamiento que lo convierten en el más grande de Europa. Se trata de una experiencia completa y para todos los públicos, donde las películas, la comida, la música y, por supuesto, los coches se unen en un ambiente inigualable que rememora la añorada década de 1950. La cartelera incluye tanto películas de estreno como grandes clásicos de la historia del cine. Se pueden pedir comidas y bebidas que sirven al coche sin salir de él.

  15. Saborear los dulce típicos de Madrid

    Buñuelos y Huesos de santo, dos delicias típicas de estas fechas que en Madrid son toda una tradición. Hablar de buñuelos es hablar de sabores de siempre, de azúcar, de harina, de huevo y buen aceite de oliva, es pensar en nuestras abuelas. Los dulces canutillos, elaborados con almendras, conmemoran cada 1 de noviembre el día de Todos los Santos y en la actualidad existe una amplia variedad de sabores como chocolate, coco, yogur… Dos buenos lugares donde comprarlos son Nunos, una pastelería con más de 20 variedades distintas de buñuelos y algunos muy novedosos como los de apple strudel, yogur griego y amarena, dulce de leche, crème brulè o incluso los rellenos líquidos, de horchata, de mandarina, de gin tonic… Más tradicional es la Antigua Pastelería del Pozo, la primera pastelería de Madrid, con un horno de más de 180 años en el que a diario elaboran su conocidísimo hojaldre y unos de los mejores buñuelos de Madrid, rebozados en azúcar.

    Una de las muchas obras que pueden disfrutarse en el Museo Thyssen de Madrid. (Foto: La Crónic@)
    Una de las muchas obras que pueden disfrutarse en el Museo Thyssen de Madrid. (Foto: La Crónic@)
  16. Ir al museo Thyssen-Bornemisza gratis los lunes

    Gracias al patrocinio de Mastercard, el Museo Thyssen-Bornemisza abre de manera gratuita el acceso a la colección permanente todos los lunes del año, de 12:00 a 16:00 horas, sin necesidad de reserva previa y permitiendo así el acceso de toda la sociedad a este espacio público. Duccio, Van Eyck, Carpaccio, Durero, Caravaggio, Rubens, Sargent, Monet, Van Gogh, Gauguin, Kirchner, Mondrian, Klee, Hopper… son solo algunos de los grandes nombres de la pintura cuya obra puede contemplarse en el museo. Cerca de mil obras que permiten recorrer la historia de la pintura occidental desde el siglo XIII hasta el XX.

  17. Comerse el escalope más grande de España (40 cm.)

    Nino y Santi Redruello, cuarta generación del grupo La Ancha, arrancan su delivery a domicilio bajo la denominación de Escalope Armando y han encontrado en sus clásicos, el escalope Armando (un imprescindible de La Ancha) y sus tortillas (las célebres de Gabino), sus aliados para encontrar la ilusión en esta nueva etapa. Porque ahora, además de disfrutarlos en La Ancha pueden pedirse a casa y llegan puntuales y en su punto. Por supuesto la estrella sigue siendo el escalope Armando que se sirve de 30 o 40 centímetros de largo con guarnición de patatas, ensalada de tomate o de pimientos, pero también ofrecen otras tentaciones entre las que destacan la tortilla con callos, al deliciosas alcachofas fritas con jamón, las albóndigas de ternera en salsa, además de deliciosos postres y muchas más cosas.

Más información: