Cajero automático en Guadalajara.
Cajero automático en Guadalajara. (Foto: La Crónic@)

Los bancos han ido desapareciendo de los pueblos en los últimos años, en un proceso que sigue el mismo ritmo, o similar, del desmantelamiento de las oficinas en las ciudades. La diferencia radica en lo complicado que pueda ser trasladarse para conseguir hacer una gestión en uno u otro supuesto: no es lo mismo andar varias calles o salir de tu barrio que tener que viajar, literalmente, bastantes kilómetros hasta encontrar una entidad bancaria.

Para paliar el problema, al menos en Guadalajara, no se han movilizado precisamente estas empresas privadas, sino una Administración pública. La Diputación Provincial ha iniciado un proceso de información y consultas a los ayuntamientos de la provincia, de cara a determinar los municipios en los que podrán instalarse este año cajeros automáticos, “como medida de lucha contra la brecha financiera que sufre el medio rural”.

El presidente de la Institución, José Luis Vega, ha remitido una carta a todos los alcaldes y alcaldesas de la provincia en cuyos municipios no existe actualmente ningún tipo de servicio bancario… que son muchos.

Con el objetivo de realizar un sondeo, en la misiva se informa a los regidores municipales de la posibilidad de comunicar a la Diputación hasta el próximo 20 de febrero su interés en la instalación de un cajero automático en su localidad, así como de una serie de requisitos que deben cumplirse.

En este sentido, en la carta se explica que “la instalación de estos cajeros requerirá la puesta a disposición por parte del ayuntamiento de un inmueble para su ubicación, dotado de conexión a Internet y datos, debiendo asumir el municipio gastos corrientes tales como dicha conexión a Internet o la energía eléctrica“.

Vega ha definido esta iniciativa como “fundamental para corregir la brecha financiera que sufren las zonas rurales, dentro de las estrategias que deben llevarse a cabo en distintos ámbitos ante el reto demográfico para combatir la despoblación”.

Imagen de un reciente Plano de la Diputación de Guadalajara.
Imagen de un reciente Pleno de la Diputación de Guadalajara.

295.000 euros para el proyecto

El equipo de Gobierno de la Diputación se ha marcado el objetivo de comenzar la instalación de cajeros automáticos en pueblos sin servicio bancario a mediados de este año. A lo largo del ejercicio, la previsión es llegar a implantar en torno a una treintena de cajeros en otros tantos municipios. Para este fin, la Diputación cuenta con una partida de 295.000 euros en el presupuesto de 2021.

Según han confirmado a LA CRÓNICA fuentes de la propia Diputación, los cajeros no serán de ningún banco en concreto, sino de una empresa tercera, que prestaría el servicio, a cambio de la correspondiente comisión en las transacciones. Según se avanzó hace meses, estos cajeros están pensados para pueblos de más de 200 habitantes que ahora no dispongan de este servicio.

Una vez que se hayan recibido en la Diputación de Guadalajara las comunicaciones de los ayuntamientos interesados, la distribución definitiva de los cajeros a instalar se realizará valorando también criterios como la ubicación geográfica del municipio, la comarca a la que darán servicio o la existencia de otro tipo de servicios públicos y de ocio en la zona.

El “Ofibús”, un intento anterior de Caixabank

El “ofibús”, un vehículo itinerante, empezó a prestar servicio en todas las localidades de la provincia de Guadalajara donde CaixaBank tenía una “ventanilla”, que era la alternativa en vigor hasta entonces a las antiguas oficinas para las localidades con escasa población. El servicio se implantó en Mazuecos, Almonacid de Zorita, Peñalver, Budia, Villanueva de Alcorón, Hiendelaencina, Espinosa de Henares, Mandayona, Humanes, Alcolea del Pinar, Anguita, Torremocha del Campo, Villel de Mesa, Maranchón, Tortuera y Galve de Sorbe.

CaixaBank consideraba que con este nuevo servicio se garantizaba “la red rural para favorecer la cercanía al cliente y la inclusión financiera”.

La implantación de un “ofibús” es un formato que ya venían utilizando varias entidades en España por su flexibilidad para dar servicio financiero en ámbitos rurales con poblaciones limitadas y, al tiempo, permite acercar a esas poblaciones algunas tecnologías como el lector contactless en el cajero.

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