A primera hora de la mañana del jueves, el reloj del Ayuntamiento andaba perdido por las seis y media. (Foto: La Crónic@)
A primera hora de la mañana del jueves, el reloj del Ayuntamiento andaba perdido por las seis y media. (Foto: La Cró[email protected])

Este chismorreador va a tener que agradecer efusivamente al Ayuntamiento de Guadalajara sus desvelos para darle algo de lo que escribir a la vuelta de las vacaciones. Ya son tres días, tres, en que el reloj de las Casas Consistoriales marca en su esfera la hora que mejor le peta, que nunca tiene que ver nada con la real.

Como ya se lo advertimos a usted el martes en un primer artículo, que tuvo continuación el miércoles con otro, remitimos al lector de LA CRÓNICA a que los relea, para tener conocimiento exacto del dislate.

Al tercer día no ha resucitado aún el mecanismo, sin que desde el equipo de gobierno se le haya aclarado a este su seguro servidor el porqué.

Una avería siempre es disculpable; la contumacia, no.

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