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22 marzo 2024
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¿Alergia al polen? Esto es lo que te espera esta primavera

Esta primavera se prevé que la incidencia de las gramíneas en los alérgicos sea superior a la del año pasado,

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Este año se prevé que, debido a las altas temperaturas que se han registrado desde el inicio de año con un invierno más cálido y a la gran cantidad de precipitaciones en el mes de febrero, el polen se mantenga más tiempo en el ambiente, lo que puede provocar que los síntomas de alergia sean más persistentes.

Los alérgicos al polen se enfrentan, por tanto, a una primavera moderada-intensa, con una mayor concentración de gramíneas, sobre todo en Madrid y Toledo, que alcanzarán los 6.000/7.000 granos de polen por metro cúbico, según las previsiones de la Sociedad Española de Alergología o Inmunología Clínica (Seaic).

En comparación con la previsión del año anterior, donde la primavera se presentaba como «moderada-leve» en cuanto al polen de las gramíneas en el centro peninsular, en esta temporada se prevé un ascenso de las cifras de polen pasando a moderada-intensa.

«Ha llovido mucho más que el año pasado. Las condiciones más propicias para que haya una polinización más fuerte van a ser en el centro peninsular, siendo muy intensa en Madrid, Toledo y Ciudad Real», ha declarado el presidente del Comité de Aeoribiología Clínica de la Seaic, el doctor Juan José Zapata, durante una rueda de prensa celebrada este lunes.

También se prevé que los índices de polen sean elevados en Castilla-León y Castilla La Mancha en su conjunto, así como en Badajoz, Cáceres, Sevilla y Jaén.

Por el contrario, se esperan índices de polen leves o muy leves en Almería, Cádiz, Málaga, Baleares, Islas Canarias (300 granos/m3), Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y todo el norte Peninsular, donde no superarán los 2.000 granos por metro cúbico.

No obstante, el doctor Zapata ha advertido de que, aunque haya zonas con menores índices de polen, los pacientes alérgicos que habiten en estas zonas «no deben descuidarse».

«Un paciente que esté en zona de polinización leve de gramíneas y tiene alergia va a tener que tratarse, que sea leve no quiere decir que el paciente se pueda descuidar. No quitemos importancia a cómo va a ser en cada zona, lo importante es que los pacientes conozcan, que se fijen en la concentración de polen, el día y la medicación porque seguramente ese va a ser el porcentaje de polen que lo reactiva», ha explicado.

Las alergias y el cambio climático

Por otro lado, los expertos han advertido de que, debido al cambio climático, durante el primer trimestre del año se ha observado un comportamiento atípico de la polinización de las plantas cupresáceas, características de esta época, por lo que la temporada de alergia ha podido adelantarse, siendo cada vez más extensa y con unos síntomas más persistentes. «Las inusuales altas temperaturas vividas desde finales de enero han provocado un adelanto de los picos de polinización», han señalado.

Así, han explicado que el cambio climático afecta en el momento, la dispersión, la cantidad y la calidad de los alérgenos, así como a la distribución y gravedad de las enfermedades alérgicas. El aumento de las temperaturas y la falta de precipitaciones se han posicionado como factores determinantes en el momento y la forma de polinización de las plantas, influyendo así en la sintomatología de los pacientes alérgicos

«El cambio climático afecta a nuestros pacientes y esto a los alergólogos nos preocupa. El cambio climático hace que las plantas se defiendan de estas condiciones adversas y cambien. Tenemos más meses cálidos y eso hace que la polinización empiece antes y acabe más tarde, tendrán más síntomas y aumenta la incidencia de las enfermedades respiratorias como el asma, la rinitis alérgica y la conjuntivitis», ha asegurado la secretaria de la SEAIC, Carmen Andreu.

Además, la experta también ha apuntado que «las partículas de contaminación en el ambiente pueden producir síntomas incluso en pacientes que no son alérgicos». «Los pacientes van a tener más periodo con polinización, un polen más agresivo, más síntomas y aumentará la presión asistencial en los centros sanitarios», ha concluido la experta.

En este contexto, los alergólogos han incidido en la importancia de mirar los niveles de polen de cada día para saber qué medidas se deben tomar y, si es necesario, no salir de casa, así como detectar qué tipo de alergia se tiene y a que polen en concreto para que el tratamiento sea más personalizado y haga el mayor efecto posible.

Con respecto al tratamiento con inmunoterapia, es decir, la vacunación, que hace posible la curación de la alergia, el doctor Juan José Zapata ha advertido de que, debido a las condiciones meterológicas mencionadas, «se está produciendo un ambiente de polialergia, donde los pacientes tienen diferentes alergias y sensibilidad a otras nuevas alergias».

«Tenemos un ambiente para un polialérgico servido hasta aproximadamente finales de agosto. Tratar a un paciente con esta sintomatología se nos ha hecho mucho más difícil por lo que es muy importante hacer un diagnóstico personalizado, de precisión, que vaya a la causa de la sensibilidad para que se aplique el tratamiento de una manera más correcta», ha detallado el doctor Zapata.

En lo que respecta a la posibilidad de curación de las alergias al polen, el experto ha explicado que esta es posible aunque, para ello, es «necesario saber qué alérgeno es el que está produciendo la patología y los síntomas» ya que, aunque en las pruebas de la alergia salgan diferentes alergias, no todas ellas producen síntomas ni se convierten en una alergia principal.

«Se pondrá la vacuna al polen donde el paciente realmente tiene responsable su sintomatología y hacemos que el paciente no tenga síntomas y se puede curar. Es un tema muy complejo que no siempre todo es blanco o negro y no olvidemos que es una enfermedad genética por lo que podemos curar la sensibilidad a un alérgeno, pero no la predisposición genética a tener una alergia», ha añadido.

Por su parte, el presidente de la SEAIC, Ignacio Dávila, ha incidido en que «es muy importante determinar los niveles de polen para que los pacientes eviten salir de casa», pero también para las empresas distribuidoras de fármacos porque «ha habido épocas donde han tenido una carestía de bronco tratadores».

También ha resaltado la importancia de que se de una mayor formación en alergología en las universidades porque «las enfermedades alérgicas son muy propias del siglo XXI)» y «debe ser el alergólogo» el que evalúe a los pacientes con alergia al polen porque «en ocasiones también tienen otras alergias».

«Los alergólogos somos fundamentales en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades alérgicas. Ante el aumento imparable de su prevalencia y dado que el paciente alérgico tiene cada vez una patología más compleja que requiere una mayor dedicación de tiempo y de recursos, incrementar la dotación de alergólogos en el sistema sanitario es la única respuesta posible. Por ello, también resulta de gran importancia promover la formación de esta especialidad y aumentar así la presencia de alergólogos en los Cuerpos Docentes de los grados de Medicina», ha declarado.


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