InicioCastilla-La ManchaHistoria de dos refugiados LGTBI en Castilla-La Mancha

Historia de dos refugiados LGTBI en Castilla-La Mancha

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Alfredo y Benjamín llegaron a España en septiembre huyendo de una campaña de acoso, insultos y amenazas de muerte en su Guatemala natal debido a su orientación sexual, donde no eran libres y tenían que vivir «ocultos». Actualmente, residen en Talavera de la Reina (Toledo), donde el Gobierno les ha concedido la condición de asilo.

«Nosotros teníamos una vida normal, trabajo, vida social, todo, y, de repente, empezaron a llegar notas escritas a mano a la puerta de nuestro piso insultándonos por nuestra orientación», cuenta Alfredo en una entrevista a Europa Press, con motivo del Día Internacional del Orgullo.

Si bien, Alfredo explica que, aunque en un principio pensaron que se trataba se una broma de algún vecino, llegó un momento en el que se encontraron fotos de él y de su pareja juntos colgadas en los postes del tendido eléctrico. Las imágenes, según relata, incluían frases como «esta es una casa de maricones» o amenazas contra sus vidas y las de su familia si no abandonaban el lugar.

Ante el riesgo para sus vidas, la pareja decidió vender todas las pertenencias de su piso para salir del país. En un primer momento recurrieron a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) con el objetivo de ser reubicados en Estados Unidos. Sin embargo, el cambio en las políticas de la administración de Donald Trump frustró los planes. «Nos iban a llevar a EE.UU., pero el presidente Trump cerró todas las ayudas. Eso fue un desánimo total y nos decidimos entre Estados Unidos y España», señala Alfredo.

En esta misma línea, expone que la elección de España estuvo motivada por el marco legislativo y social del país: «Sabíamos que acá las leyes son muy diferentes, hay mucha libertad y eso es lo que nosotros queríamos realmente. En mi país no éramos libres por lo que somos. Siempre teníamos que vivir ocultos ante la sociedad», afirma, al mismo tiempo que subraya que España «es un país que apoya».

A su llegada a Madrid en septiembre del año pasado, la pareja consumió gran parte de sus ahorros en alquileres temporales mientras intentaba, sin éxito, obtener una cita policial para solicitar asilo. Tras mes y medio de gestiones frustradas, acudieron a los servicios sociales, desde donde se les derivó a un albergue en Toledo.

No obstante, la discapacidad física que padece Alfredo dificultó su estancia en este recurso debido a las barreras arquitectónicas del inmueble. Por este motivo, se trasladaron a un centro accesible de una sola planta en Talavera de la Reina, donde han sido atendidos por la ONG Accem.

OBTUVIERON LA RESOLUCIÓN DEL ASILO «MUY RÁPIDO»
El 25 de enero de este año obtuvieron el resguardo de solicitud de protección internacional (conocido como ‘hoja blanca’) y, meses después, les aprobaron la resolución definitiva. «Fue muy rápido y todo el mundo se quedó asombrado», manifiesta.

En el marco de las celebraciones del Orgullo LGTBI+, Alfredo valora positivamente la situación de los derechos del colectivo en España: «Los derechos que tenemos acá no los teníamos en nuestro país, para nosotros es mucha ganancia porque nos sentimos más libres».

No obstante, el refugiado guatemalteco lamenta haber detectado ciertos focos de intolerancia dentro del propio colectivo migrante en España. «No sé si sea conveniente decirlo, pero hasta de la misma gente latina se siente un poco de rechazo. Por ser quién somos ya nos hablan como si tuviéramos algún problema», expone, calificando la situación de «frustrante».

«Se supone que este es un país con tolerancia y las otras personas vienen y tienen que entender que así es. No nos metemos con absolutamente nadie, nosotros somos como somos y ya», concluye.

«ESPACIOS DE SEGURIDAD» EN ACCEM
El caso de Alfredo y Benjamín se enmarca dentro del protocolo de intervención transversal que Accem aplica con las personas refugiadas del colectivo LGTBI+. Desde la organización explican que esta condición se evalúa desde las primeras entrevistas debido a que, en muchas ocasiones, es el propio motivo que fuerza la salida del país de origen. Para responder a ello, la entidad pone a disposición de los usuarios asistencia psicológica y jurídica desde el inicio con el fin de generar «espacios de seguridad».

Asimismo, de cara a la asignación de plazas dentro del sistema de Protección Internacional, la ONG comunica la pertenencia al colectivo al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Con el objetivo de tejer redes de apoyo y fomentar espacios seguros de convivencia, Accem favorece que estas personas convivan con usuarios en circunstancias similares y procura ubicar las plazas en municipios que cuenten con redes locales de apoyo para facilitar su integración social y la creación de amistades.

En este sentido, las oficinas de la entidad cuentan con cartelería de «espacio seguro» para que las sedes sean reconocidas como lugares de «no discriminación». En el trato directo, se realiza una valoración específica para identificar necesidades asociadas, se evitan estereotipos sobre la orientación sexual, se promueve el uso de los pronombres elegidos por los usuarios y se fomenta una comunicación inclusiva.

Como parte de su itinerario, Accem realiza talleres informativos dirigidos tanto a personas del colectivo como al resto de usuarios para identificar situaciones discriminatorias y saber cómo proceder ante ellas. Así, la organización mantiene activos sus servicios jurídicos para analizar posibles casos de discriminación y, de ser pertinente, presentar las acciones legales oportunas.