Central Nuclear de Trillo. (Foto: La Crónic@)
Central Nuclear de Trillo. (Foto: La Crónic@)

Iberdrola se plantea cerrar Trillo ¿Órdago empresarial? ¿Petición desesperada? ¿Estrategia coyuntural a cambio de futuras concesiones? El que este martes el diario «Expansión» salga con una noticia que da carta de naturaleza al posible cierre «voluntario» de las centrales nucleares de Trillo y Ascó parece cualquier cosa menos casual. El Gobierno y el sector eléctrico se han lanzado a una partida de póquer más que de mus, subiendo la apuesta a cada envite.

Según el diario económico madrileño, Endesa e Iberdrola se estarían planteando el cierre de las centrales nucleares de Ascó y Trillo. Lo de que Iberdrola se plantee cerrar Trillo no es especialmente novedoso, puesto que desde la compañía, principal propietario de Trillo, se vienen desvelando desde hace años pérdidas en la explotación de la nuclear alcarreña, como cualquiera puede comprobar en el Registro Mercantil.

El Anteproyecto de Ley contra los llamados «beneficios caídos del cielo» o windfall profits ha desatado de nuevo las hostilidades. La gran novedad es la filtración de la amenaza y su posible desarrollo: ambas compañías tienen pendiente la renovación de las licencias de operación de dichas plantas y podrían retirar su petición de ampliación de vida de estas dos instalaciones. Y una aportación más al debate: si los altos ejecutivos tomaran esas medidas tan drásticas serían por el riesgo potencial de demandas de sus accionistas, que podrían acusarlos de administración desleal de su patrimonio ante las reiteradas pérdidas que les supone el antaño muy rentable negocio nuclear en España.

A partir de ahí, el periodista de «Expansión» se ciñe a lo expuesto por el Foro Nuclear, argumentos que los lectores de LA CRÓNICA ya conocen desde hace días, cuando los recogió este diario en una entrevista.

Ignacio Araluce, presidente del Foro Nuclear.
Ignacio Araluce, presidente del Foro Nuclear.

Pérdidas millonarias

Los datos objetivos reflejan que en 2020, como consecuencia de los bajos precios de la electricidad, las centrales nucleares tuvieron un flujo de caja negativo de unos 500 millones y unas pérdidas superiores a los 1.000 millones. Eso, sin que el sector dejara de satisfacer al Estado 700 millones en impuestos, más la «derrama» de Enresa… que no es menuda.

Concretamente, Iberdrola Generación Nuclear, la sociedad que agrupa los intereses nucleares del grupo energético decisivo en Trillo, registró unas pérdidas 240 millones de euros en 2020. Eso suponía multiplicar casi por cinco las del año anterior, que ya fueron de 50 millones de euros… y desatar todas las alarmas, incrementadas ahora por la postura de la ministra Ribera. 

Central nuclear de Trillo. (Foto: La Crónic@)
Central nuclear de Trillo. (Foto: La Crónic@)

Una sociedad que nunca ha ganado dinero

En cualquier caso, no se trata de un arrebato ni de un enfado pasajero, puesto que Iberdrola acumula ocho ejercicios consecutivos perdiendo dinero con esta actividad, hasta acumular resultados negativos por casi 1.500 millones de euros desde 2013. Dicho en otras palabras: desde que se creó formalmente Iberdrola Generación Nuclear en 2012, no ha ganado un solo euro para los accionistas de la empresa.

La energía «verde», en cambio, sigue con el viento (y el sol) a favor gracias al apoyo del mismo Gobierno que está comprometiendo el futuro de las centrales nucleares, condenadas por lo demás todas ellas con un calendario establecido y acordado entre los titulares. El fin de la actividad en Trillo estaba fijado, al menos hasta ahora, para 2035. En los últimos 20 años la propia Iberdrola ha invertido 120.000 millones de euros en renovables.

Como se ha destacado desde otros ámbitos, el anteproyecto de ley es una propuesta inicial y debe pasar por el Congreso de los Diputados, lo que probablemente llevará unos meses y el consiguiente debate parlamentario. En ese proceso, la penalización económica a las eléctricas podría matizarse. Incluso no está claro que lo propuesto por el Gobierno español no entre en colisión con las normativas europeas.

Hasta que llegue ese momento, seguirá la partida. Más de póquer que de mus.

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