Con amenaza de lluvia y sin que nadie haya asumido todavía la autoría de la convocatoria, para las siete y media de la tarde de este jueves se mantiene una concentración en la Plaza Mayor contra la nueva zona azul de Guadalajara. Es más fácil que escampe antes de esa hora que conseguir que la polémica amaine y que haya soluciones que satisfagan a los afectados.
En cualquier caso, esta es una más de las crecientes reacciones que se están produciendo para un proyecto que se viene gestando desde 2024, que desde entonces ha dado pie a numerosas noticias en LA CRÓNICA y que hasta ahora, llegado el momento de su aplicación, no había recibido la atención de la inmensa mayoría de los vecinos de la capital alcarreña.
El repintado de las plazas de aparcamiento, que prosigue sin tregua durante los últimos días, es lo que ha alterado definitivamente los ánimos.
Para tener muy claro de lo que hablamos, remitimos al lector a una reciente información, muy leída desde el pasado domingo por contener en detalle todas las claves de esta polémica.
Cuestión diferente es que quepa crear falsas expectativas sobre el desenlace de este embrollo.
Zona azul abusiva o indemnización millonaria
Los hechos están tan consumados que el anuncio de Alberto Rojo de echar para atrás el contrato si llega a recuperar la Alcaldía es, cuando menos, una afirmación cuestionable: con 10 años de vigencia por delante, la indemnización que el Ayuntamiento tendría que pagar a Dornier por la rescisión o la modificación sustancial y unilateral de las condiciones sería más que millonaria.
Algo que pocos parecen tener en cuenta es que la zona azul se rige por un contrato que está firmado entre la corporación municipal y la empresa desde el pasado 3 de febrero de 2026. O sea, que desde el día de San Blas hay poca marcha atrás posible.
Sí caben, en su puesta en marcha, cambios concretos, como el ocurrido al eliminar las tarifas diferenciadas para el Zona de Bajas Emisiones y el resto de la ciudad, algo que vino derivado de una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. O la eliminación previa de plazas pintadas de azul en La Llanilla y en Las Cruces que sí estaban en los borradores preliminares.
De mutuo acuerdo sólo se ha llevado a cabo, con el contrato vigente y hasta donde conoce este diario, una variación de lo firmado: el 5 de marzo pasado se accedió a cambiar el modelo de los parquímetros inicialmente previstos y sustituirlos por los que finalmente se han instalado.

Toda una década dando vueltas a la zona azul
La del estacionamiento regulado es una historia que parece interminable, pues viene de muy atrás. Tanto, que el anterior contrato finalizaba en 2020. Previsoramente, en 2017 y con Antonio Román como alcalde, se prorrogó hasta 2022. Ya con Rojo en la Alcaldía, en mayo de 2022 se acordó su prórroga un año más, para así pasar las elecciones sin darle solución.
En todo este proceso, quien siempre ha estado sobrevolando es DOYMO, vieja conocida del Ayuntamiento de Guadalajara y responsable de la redacción técnica de una zona azul más que envenenada. Por raro que parezca, esta vez los responsables políticos no han recurrido (todavía) al socorrido argumento de remitirse al criterio de los técnicos para justificar sus propias decisiones y estrategias.

