Semanas después de la grave crisis de confianza generada por el accidente de Adamuz, ADIF aún no ha recuperado la normalidad total en las líneas de alta velocidad en España.
Un caso notorio es la que enlaza Madrid con Barcelona, con afectación muy concreta en los tramos de la vía que corresponden a la provincia de Guadalajara.
Según ha podido confirmar LA CRÓNICA en bases de datos oficiales, se mantienen dos puntos en la vía férrea de alta velocidad con reducción de la velocidad general. Y eso que lo de superar los 300 kilómetros por hora es una inalcanzable entelequia, puesto que las circulaciones están limitadas a una máximo de 230 kilómetros por hora.
Por debajo de esa ya de por sí recortada velocidad están los 80 Km/h a los que se ven obligados a pasar los trenes en el punto kilométrico 92, a la altura de Brihuega.
Otro tanto ocurre durante un kilómetro, entre el 115 y el 114, en Las Inviernas, aunque ahí el recorte no es tan radical y se pasa a 160 por hora.

El ferrocarril convencional, incluso peor
Si lo anterior sucede en donde se aplica la tecnología más puntera, para la vía férrea convencional las restricciones de velocidad son más numerosas y más severas.
Sin salirnos de la provincia de Guadalajara, coincidiendo con los tramos de Cercanías hay dos puntos «a paso de tortuga»: el kilómetro 53, en Guadalajara, limitado a 50 Km/h, y los 30 por hora que no se pueden rebasar en el punto kilométrico 43, en Azuqueca.
A partir de ahí y hacia el norte, el mapa provincial está jalonado por limitaciones temporales de velocidad. Hasta 13 puntos más ha constatado este diario, con velocidad máximas entre los 60 y los 30 kilómetros por hora.
España, salpicada de restricciones
Muchos de estos «frenazos» vienen derivados por avisos de los propios maquinistas, que informan de eventuales problemas en el estado de las vías y la circulación queda condicionada hasta que se resuelven. Otros casos son más evidentes, al tratarse de obras de la propia Adif.
La consecuencia más inmediata para la línea Madrid-Barcelona es que a lo largo de este año se mantendrá un tiempo de viaje que es casi media hora superior al que siempre fue tradicional. Un retraso asumido y parece que inevitable.

