Durante muchos meses, desde la Plaza Mayor se ha mantenido con sordina el cambio radical que se pensaba acometer para la zona azul de Guadalajara.
Bajar el nivel de la expectativa ayudaba a hacer pasar más fácilmente el trago de aceptar más que duplicar las plazas de pago en la ciudad.
Además, con lo largo que era el proceso y al vincularlo con la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), se difuminaban las consecuencias de dos de las medidas más inconvenientes para el equipo de gobierno de Ana Guarinos en el Ayuntamiento, que une tanto al PP como a Vox. Eso, sin olvidar que los ecos de la subida del IBI aún no se han extinguido.
De ese último partido, de Vox –que tiene una clara expectativa de crecimiento electoral para los comicios municipales de mayo de 2027– habrá que ver si corregirá su estrategia respecto al tremendo aumento de la zona de aparcamiento regulado en la capital. Es una tentación muy grande lo de ponerse «al lado de la calle».
Hasta ahora es cierto que ha consentido lo negociado por sus socios, pero vistos los buenos réditos que le ha supuesto a Vox la oposición frontal a la ZBE, una corrección estratégica y populista no sería descartable.
Y todo, con los operarios esperando con el rodillo en la mano para cambiar de blancas a azules las rayas de infinidad de calles de la capital alcarreña.
El doble de parquímetros
Como ya ha informado LA CRÓNICA, los más directos responsables han pospuesto hasta el 18 de mayo la puesta en marcha de los nuevos parquímetros, ubicados tanto en las viejas como nuevas zonas de recaudación intensiva a los conductores. Un dato lo refleja a las claras: se pasa de 46 a 90 artilugios.
El nuevo contrato, que ha vuelto a recaer como concesión en la empresa Telpark/Dornier, incorpora cambios en los horarios y formas de pago.
Así, el estacionamiento será gratuito todas las tardes del mes de agosto y se permitirá el pago por minutos. Y los usuarios podrán ampliar el tiempo para estacionar a través de una aplicación móvil de la citada compañía, que evita desplazarse al vehículo del mismo modo que hasta ahora facilitaba el pago en los antiguos postes, que disponían de un teclado muy ineficiente y que obligaba a engorrosos intentos fallidos.
El horario general se mantiene de 09.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas (tras un amago de implantar jornada continuada), siendo gratuito fuera de estas franjas, así como sábados tarde, domingos y festivos.
Pero, ¿tan malo es lo que viene?
Son dos semanas las que hay por delante para intentar corregir una decisión, aparentemente irreversible, y que ha dado fuelle a la oposición. Y no hablamos sólo de que Alberto Rojo haya aprovechado para lanzar en redes uno más de sus «minidiscursos» mirando a cámara, sino que en la calle este asunto, asumido bajo una capa de indiferencia desde hace más de un año, es motivo creciente de conversaciones de barra de bar y de las charlas en Santo Domingo. O sea, un problema para los políticos que gobiernan con la vista puesta en las urnas de dentro de doce meses… y una oportunidad para los que buscan el relevo de Guarinos.
Significativo es que se haya convocado una primera concentración de protesta para la tarde del próximo jueves, con cartelería ad hoc en la que aparece Alvarfáñez de Minaya y que contiene una clamorosa falta: no figura por ningún lado quién o quiénes la convocan. Una dinámica que suena a casos ya vistos en la ciudad en tiempo preelectoral.

Pero, ¿de qué nueva zona azul estamos hablando?
Con el reciente revés judicial sufrido por la Zona de Bajas Emisiones, el único cambio abordado hasta ahora sobre la normativa de aparcamiento regulado de Guadalajara es, precisamente, lo referido al aparcamiento en esa parte más central de la ciudad. Poco cambio a mejor, como veremos, para todo lo que puede molestar y enfadar a los conductores habituales. Sobre todo si tenemos en cuenta que la vigencia del contrato es hasta 2036.
En efecto, desaparecen los recargos previstos para el casco histórico y se establece un precio en la zona azul de 0,65 euros por hora, único para toda la ciudad, tanto dentro como fuera de los límites de la «fantasmagórica» ZBE.
También se ha aplicado una mínima corrección en la distribución del aparcamiento limitado, que se ha decidido «in extremis» que no se aplique al paseo de Las Cruces, a pesar de que incluso se llegaran a instalar por allí los parquímetros. Meses atrás ya se corrigió a la baja lo que se iba a hacer en La Llanilla, ante la certeza de que provocaría fuertes críticas vecinales.
Lo que no se modifica, o no se ha hecho al menos hasta ahora, es la nueva gestión de la zona roja, que deja de ser de uso exclusivo de los residentes que pagan un sello anual para poder utilizarla. Con lo que se avecina, los no residentes podrán estacionar también en esas plazas (siempre escasas) con un límite de dos horas y una tarifa superior, ampliable a más horas si fuera necesario, vía teléfono. Lo de fomentar la rotación de los coches queda, por tanto, muy en entredicho aunque eso precisamente suponga un alivio para los usuarios, que saben bien que en Madrid la zona verde obliga a a cambiar el vehículo de zona una vez agotadas las dos horas de las que se dispone.

2.293 plazas de aparcamiento de pago
Más universal es el agravio para quien pretenda estacionar su vehículo en el centro o en su periferia y no pagar, puesto que pasan a ser 2.293 plazas reguladas, frente al poco más de un millar hasta el presente. La cosa será especialmente chirriante para quienes aparcaban en los aledaños de la estación de autobuses y ya no podrán hacerlo sin rascarse el bolsillo, perdidas las zonas blancas, entre ellas las ocupadas por un nuevo carril bici que no usa nadie y que se comió ya hace semanas buena parte de las plazas que se usaban.
Buscando suavizar las cifras, desde el Ayuntamiento se destaca que bajo zona azul habrá unas 1.297 plazas, medio millar más que las actuales, con pago para hasta un máximo de cuatro horas, pero renovable desde la aplicación del smartphone.
Pintadas de rojo encontraremos unas 640 plazas, unas 200 más, aunque a compartir entre residentes y los que no lo son y por un tiempo no superior a las dos horas. Se recupera también la zona verde, 360 plazas donde dejar el coche toda la jornada y por 2 euros, lo que las haría muy atractivas si coincidieran con las ubicaciones más necesarias y en número suficiente.
Son casi 1.200 nuevas plazas reguladas, por tanto, con especial incidencia en Bejanque y el entorno de Fernández Galiano (incluida parte de la Avenida del Ejército).
¿A quién beneficia la nueva la zona azul?
Entre las novedades más destacadas, el Consistorio ha introducido medidas específicas para personas con movilidad reducida, que tendrán aparcamiento gratuito y sin límite en zonas azul, roja y verde y la posibilidad de estacionar también en zonas de carga y descarga (zona amarilla), con un máximo de 60 minutos.
El nuevo modelo incorpora cambios en los horarios y formas de pago. Así, el estacionamiento será gratuito todas las tardes del mes de agosto y se permitirá el pago por minutos. Y los usuarios podrán ampliar el tiempo para estacionar a través de una aplicación móvil sin necesidad de desplazarse al vehículo.
Una hora en la zona roja costará 0,95 euros; una hora en la zona azul 0,65 euros.
Los vehículos 0 emisiones aparcarán gratis en toda la zona regulada y los vehículos ECO tienen una reducción del 40%.
¿Son estos los más claros ganadores? Más bien, no.
Si hay que buscar quiénes se llevan la mejor parte de todo esto serían la ya citada Telpark, que consolida una fuente de ingresos recurrentes por toda una década… y el propio Ayuntamiento, que recibirá un canon anual de casi medio millón de euros por parte de la empresa.
El coste electoral va aparte.

