Cascais y sus playas es un destino, muy próximo a Lisboa, bien conocido por los españoles.
Cascais y sus playas es un destino, muy próximo a Lisboa, bien conocido por los españoles.

Lisboa también es playa. En realidad, más de media docena de magníficas propuestas playeras es lo que se le ofrece a quien veranea en la capital de Portugal. Lisboa es, ciertamente, uno de esos destinos que sorprende por albergar un gran número de atractivos turísticos. Y muy cercano.

Además de su rico patrimonio, su amplia oferta cultural, su gastronomía reconocida a nivel mundial y sus espacios verdes, Lisboa cuenta con increíbles playas bañadas por el océano Atlántico, perfectas para visitar durante las vacaciones de verano.

La capital de Portugal tiene en sus proximidades casi 100 kilómetros de costa atlántica, con playas que poseen características muy diferentes: salvajes, donde disfrutar de actividades deportivas como el surf; tranquilas, para pasar un perfecto día en familia; y, entre otras, pequeñas calas, a las que solo se puede llegar por mar.

Costa da Caparica

Se encuentra a solo 15 minutos en coche del centro de Lisboa, atravesando el espectacular Puente 25 de Abril. A lo largo de sus más de 30 kilómetros ofrece espectaculares playas de arena fina, que se pueden visitar en su característico mini tren, cuyo recorrido pasa por parajes idílicos. Las playas del centro son las más frecuentadas, mientras que las más alejadas son perfectas para quienes buscan relajarse en una tumbona.

Playas de Arrábida, en Portugal.
Playas de Arrábida, en Portugal.

Arrábida

La Serra da Arrábida alberga zonas costeras de gran belleza, entre las que destaca Portinho da Arrábida, considerada una de las más bonitas por el contraste de la arena y el agua cristalina con el intenso color verde de la vegetación que la rodea. Es perfecta para los buenos amantes del buceo, ya que su fondo marino está repleto de una variada fauna protegida.

Laguna de Albufeira

La Laguna de Albufeira es muy apta para visitar con niños. Está formada por dos lagunas unidas por un canal: la Laguna Pequeña, menos profunda y de aguas apacibles; y la Laguna Grande, con profundidades que llegan hasta los 15 metros. Mientras los más pequeños disfrutan en la Laguna Pequeña, los más mayores pueden practicar actividades como vela, kitesurf y windsurf.

Praia do Guincho

Este gran arenal es uno de los más demandados por los más experimentados en surf, windsurf y kitesurf, gracias a las constantes ráfagas de viento y al fuerte oleaje. Aunque no es muy recomendable para darse un baño tranquilo, su naturaleza salvaje bien merece una visita, con el increíble Cabo da Roca como telón de fondo.

Cascais

La zona norte de Lisboa tiene pequeñas playas familiares, perfectamente accesibles e ideales para relajarse. Ambas costas están conectadas por un extenso paseo marítimo por el que merece la pena caminar. Es muy recomendable aprovechar la visita a Cascais para admirar la Boca do Inferno, una formación de acantilados que dibuja un perfecto arco marino.

Ericeira

Declarada Reserva Mundial del Surf en el año 2011, Ericeira es la zona perfecta para la práctica de este deporte acuático, donde destacan las siete playas de Pedra Branca, Reef, Ribeira d’Ilhas, Cave, Crazy Left, Coxos y São Lourenço. Los apasionados del buceo pueden ir a la playa de los Pescadores, con una extensa bahía que protege a los bañistas del viento del norte.

Existen muchas otras playas espectaculares: las de Parede, Avenca y Outão, para quienes buscan los beneficios del yodo en recuperaciones rápidas de enfermedades óseas; la zona naturista de Meco, con un ambiente cosmopolita y sofisticado; y, entre muchas otras, la de Ribeira do Cavalo, un rincón secreto cuyo difícil acceso es toda una aventura.

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