Picasso va a ser protagonista en Burdeos durante la primavera y el verano de 2022. Un motivo más para acercarse hasta allí.
Picasso va a ser protagonista en Burdeos durante la primavera y el verano de 2022. Un motivo más para acercarse hasta allí.

Que no se diga que no te lo avisamos con tiempo. Esta primavera, y también durante el verano, el Picasso más festivo te va a servir de excusa para acercarte a Burdeos… y eso que la ciudad tiene motivos más que sobrados para llevarte hasta allí en cualquier momento del año. Una de las ciudades con más arte de Francia se alía con el artista español más conocido en una exposición muy especial, «Pablo Picasso, la efervescencia de las formas».

La muestra se abre el 15 de abril en la «Cité du Vin», el hipermoderno y espectacular museo que es por sí solo una atractivo turístico de primer orden, como detallamos en esta misma información. Tienes hasta el 28 de agosto para no perderte una ocasión excepcional.

Cartel de la exposición de Picasso en la Cité du Vin.

Pinturas, dibujos, cerámicas y vídeos han sido reunidos por el historiador y crítico de arte Stéphane Guégan, con aportaciones del Museo Picasso de Barcelona, entre otras colecciones. Todo, planteado para dar al visitante una idea precisa de la creatividad de la que el malagueño era capaz, con el protagonismo del vino siempre omnipresente.

Por allí rondarán las botellas cubistas, pero también las referencias al Cristianismo y a la Grecia clásica, que tanto tienen que ver con el vino como símbolo y como rito. Y con Picasso, además, aparecerán muchos de sus contemporáneos.

El precedente de «Beber con los dioses»

La «Cité du Vin» es mucho más que un centro de atracción internacional para los amantes del vino, como algún despistado podría creer. En lo más rabiosamente cultural, sus salas dedicadas a las exposiciones temporales dan muchísimo juego. Tal es el caso de la muestra titulada «Beber con los dioses», que LA CRÓNICA pudo conocer poco antes de su clausura, el pasado mes de octubre.

Una de las piezas expuestas en la anterior exposición temporal de la "Cite du Vin". (Foto: María Alonso / La Crónic@)
Una de las piezas expuestas en la anterior exposición temporal de la «Cite du Vin». (Foto: María Alonso / La Cró[email protected])

Allí fue posible reunir toda una panoplia de obras de arte clásico y disfrutar joyas del arte heleno, romano y celta. Todo un canto a la ebriedad que habría emocionado al mismísimo Baudelaire.

Vista general del espectacular edificio de la "Cité du Vin". (Foto: María Alonso / La Crónic@)
Vista general del espectacular edificio de la «Cité du Vin». (Foto: María Alonso / La Cró[email protected])

La»Cité de Vin»: casi un parque de atracciones dentro de un edificio 

Quizá no habría hecho falta el despliegue de 574 arcos ni de 1.000 toneladas de acero para que casi 2 millones de personas pasaran por este colosal edificio desde su apertura. Si el continente sorprende, el contenido lo hace aún más. 

Una de las salas multimedia de la "Cité du Vin". (Foto: María Alonso / La Crónic@)
Una de las salas multimedia de la «Cité du Vin». (Foto: María Alonso / La Cró[email protected])

El núcleo central es la exposición, cuajada de elementos interactivos, con la que se puede recorrer el mundo del vino alrededor de todo el planeta y todos los aspectos imaginables relacionados con esta bebida milenaria, desde sus aromas a su vinculación con la gastronomía y con la historia.

Un aspecto positivo nada desdeñable, para el público español, es que se dispone de versión en castellano de todos los contenidos. Los auriculares se activan de forma automática al llegar a cada punto del recorrido, que puede hacerse de forma libre. Está todo pensado para que se diviertan por igual los abuelos, los niños y los padres. 

Todo eso se hace realidad sobre 3.000 metros cuadrados, con 19 áreas temáticas diferentes.

Quien lo dude, puede comprobarlo en la propia web de la «Cité du Vin».

Todo gira alrededor del vino en la "Cité du Vin". (Foto: María Alonso / La Crónic@)
Todo gira alrededor del vino en la «Cité du Vin». (Foto: María Alonso / La Cró[email protected])

Si resulta difícil no comprar algo en la surtidísima bodega, no menos reconfortante es paladear alguno de los vinos que se ofrecen para su degustación en la última planta, rodeado por una de las mejores vistas que es posible conseguir de Burdeos.

Y, al final, cuando vuelva sobre sus pasos y vea el edificio desde la distancia por última vez, ¿dirá que no se parece a un decantador? A este periodista le han asegurado que esa no fue la intención… ¡pero la imagen es tan poderosa!


Cómo llegar a la «Cité du Vin»

Como para casi todo en Burdeos, recomendamos usar el tranvía, con parada propia en la línea B.

Lo más inesperado de la «Cité du Vin»

Hay más de una sorpresa, pero cuesta resistirse y no sentarse en la sala de lectura de la primera planta. Hay 2.000 volúmenes a tu alcance en los anaqueles, en 22 idiomas diferentes.

Es un número similar a las 1.900 botellas desplegadas en la última planta, con 500 vinos diferentes de 50 países. Una variedad para todos los gustos y para degustarlos plácidamente. 

En la planta baja, la bodega reúne 14.000 botellas, con 800 marcas de 70 regiones vinícolas de todo el mundo. También aquí encontramos una variedad para todos los gustos… aunque no siempre para todos los bolsillos.

Degustación de vinos en la última planta de la "Cité du Vin".
Degustación de vinos en la última planta de la «Cité du Vin».

Más información:

(Este reportaje se ha realizado con la colaboración del Comité Regional de Turismo de Nouvelle-Aquitaine)