Los daños en el edificio eran visibles desde el exterior.
Los daños en el edificio eran visibles desde el exterior.

«Voy a reventar el edificio». Lo dijo un 30 de agosto de 2020 y la amenaza la cumplió poco después. Ahora, este hombre se enfrenta a una petición de 13 años de cárcel por el incendio que él mismo provocó en la madrugada del 19 de septiembre de aquel mismo año.

En ese momento, este vecino de Guadalajara tenía 57 años y las ideas muy claras o muy desequilibradas, según se mire. Eso es lo que, entre otras cuestiones, se dirimirá desde las 9 de la mañana del martes en el juicio que se llevará a cabo en la Audiencia Provincial.

El fiscal le reconoce al acusado una dependencia, diagnosticada, al alcohol y la cocaína, así como un trastorno esquizofrénico y otro de personalidad antisocial; no obstante, los forenses no consideran que en esos momentos hubiera una «descompensación de su patología de base ni intoxicación grave, por lo que no tenía afectadas sus capacidades cognitivas ni volitivas», es decir su facultad de comprender y decidir.

Frecuentes altercados con los vecinos hasta el incendio final

Esta persona, cuya identidad responde a las iniciales J.J.C.M., era bien conocido de la Policía por los frecuentes altercados con sus vecinos de escalera, en el 38 de General Moscardó Guzmán, que es como se llamaba esa calle hasta hace solo dos años. Los agentes habían tenido que acudir en numerosas ocasiones, pero esta vez la cosa fue incluso más grave.

A las 3 de la madrugada del 19 de septiembre de 2020, este vecino prendió fuego al salón de su casa. Las llamas pronto se propagaron por todo el piso y, de inmediato, al resto del inmueble, a través del tiro de escalera. El fuego y los gases hicieron que se viniera abajo incluso el acceso a la terraza superior.

En plena madrugada, pues, los vecinos fueron despertándose sobresaltados al advertir el creciente peligro que se cernía sobre ellos. Cuando los primeros agentes llegaron al lugar, el ahora acusado los recibió gritando un frase que forma parte del sumario: «Os lo dije que lo iba a hacer; no me creíais, que le he pegado fuego al edificio».

Siete viviendas y 26 vecinos tuvieron que ser desalojados a toda prisa, para evitar males mayores. Se vivieron momentos de tensión, dado que algunos no pudieron ser rescatados más que por medio de una escala de los bomberos, ya que se habían refugiado en las terrazas y las llamas les cortaban el paso.

Aunque para el juicio sólo se reconoce que hubiera dos intoxicados por humo, LA CRÓNICA reseñó, de fuentes oficiales, ocho afectados por inhalación de humo: siete hombres de 25, 51, 35, 72, 38, 42 y 53 años y una mujer, de 32. Cuatro de ellos –los tres primeros hombres y la mujer– fueron trasladados por medios sanitarios al Hospital de Guadalajara aquella agitada madrugada de domingo.

El Ayuntamiento espera recuperar el coste del realojo

El Ayuntamiento realojó en un hotel a algunos de los vecinos afectados, por lo que ahora reclama al acusado 1.865 euros.

La condena que se le pide es la contemplada en el Código Penal para el delito de incendio, según se recoge en el artículo 351:

Los que provocaren un incendio que comporte un peligro para la vida o integridad física de las personas, serán castigados con la pena de prisión de diez a veinte años. Los Jueces o Tribunales podrán imponer la pena inferior en grado atendidas la menor entidad del peligro causado y las demás circunstancias del hecho.

Cuando no concurra tal peligro para la vida o integridad física de las personas, los hechos se castigarán como daños previstos en el art. 266 de este Código.

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