Sistema Panther, de Grifols, adquirido por Castilla-La Mancha para pruebas de COVID-19.
Sistema Panther, de Grifols, adquirido por Castilla-La Mancha para pruebas de COVID-19.

A falta de datos provincializados, al menos este viernes ha habido una cifra global y facilitada por un responsable sanitario: desde la Junta de Comunidades se asegura que cada día se hacen casi 2.000 PCR en la región. Concretamente, desde el 6 de julio al 6 de agosto se han hecho 58.000 pruebas. El resultado de estos test es que se afloren unos 4 positivos por cada centenar de test realizados. Ayer fueron más de 80 nuevos casos.

Este ha sido el panorama que ha dibujado en rueda de prensa el director general de Salud Pública de Castilla-La Mancha, Juan Camacho, minutos después de las 12 del mediodía, desde Toledo. Ha insistido, desde la “humildad”, en que los datos en Castilla-La Mancha y su evolución hacen ser “optimistas” tras haber sufrido la pandemia con mayor incidencia que en la media del país. Ha pedido no comparar la situación actual con la que arrojaban los datos del mes de marzo. “No se pueden comparar mesas con sillas. Ahora lo que medimos son todos los casos confirmados y su relación de contactos”.

El trabajo de las rastreadoras

Se ha detenido especialmente en el trabajo realizado por las “enfermeras de vigilancia epidemiológica”, que es la denominación formal para lo que más comúnmente se conoce como rastreadoras, la figura que tantos problemas está causando para dotar de medios humanos a los equipos en Madrid. En  el caso de Castilla-La Mancha, Camacho ha destacado que se cumple más que sobradamente con la ratio aconsejada por la OMS de un rastreador por cada 5.000 habitantes. Aquí hay unas 400 en activo.

En la región, a estas alturas de la pandemia, ya habido 2.100 infectados cuyos contactos han sido rastreados, lo que ha llevado a tener ya a 7.000 personas “en seguimiento”. Esto significa tenerlos en cuarentena, pero también que las rastreadoras “no solo establezcan un contacto inicial, sino que les llamen dos o tres veces más durante el período de cuarentena”, ha puntualizado el director general.

Hay 33 brotes en Castilla-La Mancha

El director general de Salud Pública del Gobierno de Castilla-La Mancha ha informado de que por el momento en la región hay un total de 33 brotes de coronavirus, que suman 321 casos positivos y mantienen a más de 1.100 contactos en seguimiento.

Del total, 21 brotes son de ámbito familiar y hasta 25 cuentan con 10 o menos casos. Se ha procedido al cierre de dos naves de producción de hortalizas en la provincia de Ciudad Real, una en Manzanares y otra más en Membrilla.

Sobre los casos más llamativos por el alto número de afectados, Socuéllamos y Corral de Almaguer, ha resaltado que este mismo sábado se cumplirá el día 14º desde que fuera detectado, por lo que este 8 de agosto ambos podrían considerarse inactivos, al no haber encontrado más afectados.

El problema de los temporeros

Respecto al brote surgido en el asentamiento de temporeros de Albacete, ha señalado que el aislamiento deberá de seguir activo debido a que se han detectado más casos en los últimos días. A propósito de los “problemas de orden público” surgidos a lo largo de esta semana, ha referido que con coordinación de todas las administraciones se hizo un análisis de la situación después de que varias personas quisieran saltarse el confinamiento y abandonar las instalaciones. Ha recordado que en esos momento se decidió tomar “otras medidas” y se trasladó la posibilidad de reordenar a los temporeros en instalaciones escolares, garantizando siempre sus condiciones de habitabilidad. La mudanza se terminará este viernes, tras realizar nuevas pruebas PCR a los residentes.

Con este escenario, el Gobierno regional ya tiene perfilada una Orden conjunta entre las consejerías de Economía, Empresas y Empleo; Agricultura, Agua y Desarrollo Rural; y Sanidad que vendrá acompañada con una guía específica para delimitar cómo conseguir medidas de prevención eficientes de cara a próximas campañas agrícolas, ha avanzado Camacho.

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