Niños y teléfonos móviles conviven constantemente... y a veces con problemas.
Niños y teléfonos móviles conviven constantemente... y a veces con problemas.

Los estudiantes españoles perciben que en el último año han aumentado las agresiones en grupo en los colegios: habrían pasado de un 43,7% en 2018-19 a un 72,4% en 2020-21, un incremento del 65%.

Esta es una de las conclusiones del informe anual sobre acoso escolar de Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña, presentado este miércoles, que recoge la opinión de 10.901 estudiantes y 491 docentes entre enero de 2020 y junio de 2021.

Otra conclusión del informe es que el ciberbullying es la forma de acoso que más presente ha estado desde que comenzó la pandemia, pues una cuarta parte de los alumnos afirma conocer compañeros de clase que podrían haberlo sufrido. El uso de las redes sociales ni es nuevo si ha descubierto recientemente incluso en Guadalajara, como ya informó en su día LA CRÓNICA.

Además, ahora ya no solo se produce a través de WhatsApp (53,9% de los casos), sino también a través de Instagram (44,4%), TikTok (38,5%) o videojuegos (37,7%).

El móvil, mejor lejos de clase

Por otro lado, la mayoría de los niños y adolescentes consideran positivo (52,4%) la prohibición del teléfono móvil en los centros escolares, y tan sólo el 23% lo percibe como una medida inadecuada.

Según los alumnos, esta práctica impediría el ciberbullying (a través de burlas, difusión de imágenes y vídeos), evitaría distracciones y mejoraría la atención en clase. Entre los que no están de acuerdo, afirman que es necesario para llamadas de urgencia y que se debería permitir en el recreo o como herramienta escolar.

También los profesores ven con buenos ojos esta prohibición casi de manera unánime: 8 de cada 10 considera esta medida necesaria para evitar el acoso escolar, «ya que el móvil dentro del aula no es necesario para el aprendizaje y propicia la desconcentración». Y el 18,7% de profesores estima que los alumnos deberían aprender a través de talleres a utilizar el móvil de forma responsable.

El acoso "cara a cara" ha dejado paso al que se realiza por las redes sociales.
El acoso «cara a cara» ha dejado paso al que se realiza por las redes sociales.

Una consecuencia positiva del Covid

Sin embargo, el acoso escolar clásico, el de burla reiterada y persecución en los patios,  ha experimentado una bajada del 44,5% desde que comenzó la pandemia, debido al estado de alarma, que privó a los estudiantes de ir a los centros escolares, reduciéndose así la interacción física entre ellos y, más tarde, cuando los niños regresaron a las aulas, a las medidas sanitarias de distancia y seguridad, que han generado un control por parte del profesorado mucho mayor sobre los alumnos. Su lugar lo han tomado, desde que comenzó la pandemia, las agresiones grupales.

El que acosa sabe que está acosando

El informe también pone de relieve que el 21,8% de los alumnos encuestados reconoce haber podido participar en un caso de acoso sin ser consciente de ello, aunque el 96,4% afirma que no lo haría en el caso de darse cuenta. En cualquier caso, un 88,1% admitió que la unión de los compañeros ante una situación de bullying hace que el afectado se sienta mejor.

Además, los estudiantes identifican mejor las formas de agresión que sufren sus compañeros, lo que explicaría, según ambas fundaciones, que la mayoría de los tipos de agresión se hayan incrementado respecto al estudio anterior, creciendo especialmente la difusión de rumores, las amenazas y el aislamiento.

Los motivos más comunes por los que se producen estas agresiones son el aspecto físico (52,5%), por ser diferente (46,4%), por las cosas que hace o dice (39,1%), por sus gustos (30,4%), por ser de otro país, cultura, raza o religión (26,2%), por ser nuevo (20,1%), por su orientación sexual (15,2%) o por tener mucho o poco dinero (14,2%).

Los alumnos son más conscientes del daño que genera el acoso escolar, tanto a las víctimas como a sus familias, a los observadores, a los profesores, a toda la clase, e incluso al propio agresor.

Soluciones contra el acoso escolar

Tal y como revela el informe, casi la mitad de los casos de acoso escolar permanecen sin solución (47,8%). Según la opinión de los alumnos, sólo el 52,2% fueron resueltos y un 83% cree que el colegio hizo algo por resolver la situación.

Para los alumnos, la forma más eficaz de resolver el acoso escolar es avisar al profesor. En cuanto a los profesores, más de la mitad (51%) reconoce la falta de recursos y formación entre el personal docente como barrera a la hora de intervenir en situaciones de acoso escolar.

Para los docentes, tiene más sentido el trabajo con el alumnado en el respeto a las diferencias y el diálogo que las acciones punitivas, como la expulsión del centro escolar, y sugieren a padres y madres educar en valores y prestar atención a los hijos como medidas de prevención del acoso escolar.

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