Vista general de Toledo.
Vista general de Toledo.

El Arzobispado de Toledo ha tenido que terciar en la polémica que lleva coleando con intensidad desde el domingo. Fue el 17 de septiembre cuando en la Iglesia de San Andrés de la capital se impuso el fajín del general Blas Piñar a la Virgen de la Alegría. Los responsables eclesiásticos han lamentado y rechazado «cualquier lectura política partidista de una celebración religiosa», señalando que se trataba de un acto «netamente religioso» con la presencia de un general retirado como cofrade de la Hermandad.

Así ha reaccionado en un comunicado el Arzobispado, después de que varios medios se hicieran eco de esta celebración, donde se impuso el fajín rojo del general retirado Blas Piñar Gutiérrez –hijo de quien, con el mismo nombre, fundó Fuerza Nueva– a la imagen religiosa titular, en presencia del propio militar y de concejales y concejalas del equipo de Gobierno toledano de PP y Vox.

Asimismo, señalan que desde el Arzobispado desconocía tanto el acto de aceptación del exvoto para la Virgen de la Alegría como las supuestas quejas consiguientes de algunos cofrades que «refieren los medios».

«En conversaciones con el párroco y la directiva de la Hermandad, han aclarado que se trataba de un acto netamente religioso sin ninguna connotación política. La aceptación de exvotos ofrecidos a las imágenes de la Virgen es una práctica común que han llevado a cabo profesionales de diversa índole (deportistas, toreros, artistas…) y que, en este caso, quiso hacer un militar retirado como cofrade de la Hermandad, con aceptación de la junta directiva de la misma», han justificado desde la institución arzobispal.

Finalmente, defiende que la Virgen María es madre de todos los creyentes y ruega «que se evite toda actitud que sitúe en el centro de una polémica a aquella que se preocupa sobre todo por la unidad de sus hijos en torno a la paz de Jesucristo».


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