Los clientes se encontraban desvalidos ante los
Los clientes se encontraban desvalidos ante los "argumentos" del estafador y sus ayudantes.

A prueba de crisis. Con toda España centrada en seguir los pasos de José Luis Moreno y otros pícaros de la televisión, uno de los casos más sorprendentes de estafador contumaz se estaba dando en lo más profundo de La Mancha. Acaba de ser detenido.

La Policía Nacional ha sido la que ha puesto a buen recaudo en Puertollano (Ciudad Real) a un supuesto cerrajero. Se le considera autor de numerosos delitos de estafa y fraude en la prestación de servicios. Extendía facturas abusivas y engañaba a los clientes de múltiples formas. Por ejemplo, pasaba varias veces la tarjeta bancaria por el TPV portátil, llegando así a cuadruplicar el importe que pedía a las víctimas por los servicios prestados… que ya eran de por sí importes desorbitados.

Amenazas a los clientes

La investigación policial se inició en la Comisaría de Ciudad Real, tras recibir varias denuncias en torno a un mismo servicio de cerrajería que podría estar cometiendo un delito de estafa por cobros abusivos, además de unas posibles amenazas y coacciones a los clientes en el momento del abono del servicio.

El supuesto cerrajero actuaba en compañía de uno o dos sujetos muy corpulentos, que le apoyaban en sus fechorías.

El individuo captaba a las víctimas a través de anuncios en Internet o de una plataforma multiservicios con sede en Murcia. «Dependiendo del tipo de cliente, de su vulnerabilidad y del servicio a prestar, llegaban incluso a intimidar a la víctima valiéndose de su superioridad numérica y corpulencia», confirman desde la Policía.

Abusando de los mayores

La mayoría de las veces elegía personas ancianas o mujeres, que se encontraban solos o en situación de indefensión. Les exigía el abono de facturas que podían oscilar entre los 400 y los 2.500 euros por un solo servicio.

En el momento de realizar el cobro del servicio mediante tarjeta bancaria, con la ayuda de sus dos consortes, creaba confusión en los clientes y repetía una y otra vez el pago a través de la máquina TPV portátil.

Al mismo tiempo, enviaban mensajes al teléfono móvil de la víctima haciéndose pasar por su entidad bancaria para hacerle pensar que había problemas con la conexión y no se había completado el pago, por lo que engañaban a las víctimas para que accediesen una y otra vez a pasar la tarjeta.

La Policía Nacional procedió finalmente a la detención del cerrajero, que contaba ya con numerosos antecedentes penales. Continúa abierta la investigación en torno a los otros dos «colaboradores».

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