Cielo y tierra en la Sierra Norte de Guadalajara. Perderse por esta comarca es encontrarse.
Cielo y tierra en la Sierra Norte de Guadalajara. Perderse por esta comarca es encontrarse.

La Sierra Norte de Guadalajara se reivindica como un destino “ideal” de vacaciones este verano. Razones no le faltan. Es una de las comarcas con menor densidad de población de Europa y “con el aire más puro de España” y uno de los más limpios del planeta.

Para el urbanita, una de las mejores puertas de entrada a esta comarca es el Parque Natural del Río Dulce. Allí, en la pedanía seguntina de Pelegrina, rodó Félix Rodríguez de la Fuente muchas de las más impactantes escenas de sus documentales. El célebre naturalista nos falta desde hace 40 años, cuando falleció en un accidente cuando preparaba una serie en Alaska.

Por el parque natural del Río Dulce.
Por el parque natural del Río Dulce.

Nos queda el trabajo y el recuerdo. Fue entre las cárcavas rocosas de Pelegrina donde se grabaron algunos de los episodios más recordados de la serie de ‘El Hombre y la Tierra’. Además, el Amigo Félix tiene un monumento en lo más alto del lugar.

Naturaleza de día… y “fresquito” por la noche

“Hablamos del paraíso del senderismo, con valles abiertos, hoces que dejan al descubierto torres calizas, fauna y vegetación sorprendentes en paseos deliciosos, con temperaturas que rara vez superan los treinta grados a mediodía, ni siquiera en julio o agosto”, ha señalado la presidenta de ADEL Sierra Norte, María Jesús Merino, que también es alcaldesa de Sigüenza.

El trabajo de este Grupo de Acción Local es luchar contra la despoblación buscando un futuro sostenible, para lo que gestionan fondos europeos. Ahora, ADEL ha implementado una partida de estos fondos para que empresarios y los ayuntamientos de la comarca adecúen los servicios que prestan a la nueva normalidad.

“Hoteles y casas rurales de todos los perfiles, harán las delicias del viajero, en un ambiente seguro. La gente tiene ganas de regresar a lo auténtico, para volver a sentir”, ha comentado Gonzalo Bravo, vocal de ADEL Sierra Norte y técnico en prevención de riesgos laborales.

Salinas de Imón, en la provincia de Guadalajara.
Salinas de Imón, en la provincia de Guadalajara.

Entre el río Dulce y el río Salado

A menos de diez kilómetros del Río Dulce, está el Salado. Hace honor a su nombre, no por sus aguas, que no llegan a ser saladas salvo quizá ligeramente en pleno estiaje, sino por el carácter de su valle y sus salinas.

Saladares y salinas que proporcionaron riqueza a un amplio territorio en aquellos momentos del pasado en los que la producción de sal a semejante distancia de la costa era una actividad, no ya de importancia económica, sino hasta estratégica, a la que concurrirían reyes, iglesia y nobleza.

Hasta tal punto fue así que la explicación de una parte importante de la historia de estas tierras altas, a caballo entre las dos Castillas, no puede entenderse sin este conjunto de explotaciones salineras. Además, a ellas se debe en buena medida, por ejemplo, los grandes monumentos históricos de la diócesis de Sigüenza, empezando por la Catedral.

Catedral de Sigüenza.

Sal para una cocina con estrellas Michelin

Hoy, la flor de esa sal, sus mejores cristales, son extraordinariamente apreciados por los cocineros, incluidas las Estrellas Michelin que hay en la comarca, en Sigüenza y la muy cercana Alcuneza

Más arriba, en el rincón que forma la confluencia de las provincias de Guadalajara, Segovia y Madrid, se extiende el parque natural de la Sierra Norte, que ofrece paisajes de montaña únicos en Castilla-La Mancha y uno de los hayedos más septentrionales de Europa.

El clima, el suelo tiene en los habitantes de este Parque Natural a sus mejores aliados. A lo largo de los tiempos han sabido adaptarse al territorio, realizando un uso de sus recursos respetuoso con la naturaleza. Esto se une a su riqueza arquitectónica y al patrimonio etnográfico de los bien conocidos pueblos negros, como Majaelrayo, Campillo de Ranas, Valverde de los Arroyos o Tamajón, a los pies del padre Ocejón.

Valverde de los Arroyos, el día de la Octava del Corpus, su fiesta más conocida.

Monumental cultura

Si hablamos de patrimonio histórico, en la comarca destaca su núcleo más importante, Sigüenza, ciudad ahora candidata a ser declarada Patrimonio de la Humanidad, pero también la muy medieval y recoleta  Atienza, la villa de que salvó al rey niño, en alusión a Alfonso VIII, presidida por su imponente y bello castillo coronando el cerro en el que se asienta. Más allá, Jadraque, y su castillo en el cerro cónico más perfecto del mundo, o Cogolludo, con su Palacio Ducal.

Pero, buscando la soledad del camino, no son menos hermosas pequeñas iglesias como la de Carabias, la ermita de Santa Coloma, en Albendiego, o la de la de Campisábalos con su mensario, pequeñas joyas del Románico Rural.

 

Campisábalos es capaz de acoger al turista a plena satisfacción.
Campisábalos es capaz de acoger al turista a plena satisfacción.

Tomar aliento, justo al final

Precisamente en Campisábalos, el lugar de Europa con el aire más puro, termina el viaje. La contaminación atmosférica se produce con la concentración de partículas nocivas en el aire, muchas de ellas generadas por el hombre.

“La OMS recomienda que aquellas de tipo PM2,5 no deben superar los 10 microgramos por metro cúbico de media anual y las de tipo PM10, los 20. En la estación de medición de Campisábalos, situada sobre una colina a 800 metros del municipio, los valores recogidos son de 5 y 6 microgramos, respectivamente”, ha destacado Pedro José María de Pablo, meteorólogo facultativo.

Y es que, en todo el mundo, solo el municipio de Muonio, en Finlandia, y Norman Wells, en Canadá, gozan de una mejor calidad del aire que este pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara. Tierra de cielos limpios para viajeros que lo aprecien.

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