La Audiencia Provincial de Albacete ha acogido este lunes la segunda sesión del juicio contra el hombre que el pasado viernes en la primera sesión confesó que había sido el autor del asesinato de su excuñada el 4 de junio de 2018. Una segunda sesión en la que el padre de la víctima ha manifestado que la mañana del suceso, tras el encuentro que tuvo con el acusado en la calle, no observó que este fuese “borracho” como indicó en su declaración el hombre.

Una jornada que ha comenzado a puerta cerrada, que posteriormente, a las 10.20 ha pasado a ser pública y en la que han declarado varios testigos y familiares de la víctima, reconociendo estos últimos que la relación con el acusado “no era buena”.

El primero en declarar ha sido el padre de la víctima, quien ha señalado que la noche de antes había estado cenando con su mujer y con su hija y que después de cenar la dejaron en su casa puesto que vivían en la misma calle.

A la mañana siguiente, la madre de la víctima había quedado con ella a las 12.00 horas para acompañarla a una cita médica y tras esperarla y ver que no lograba localizarla y que en su trabajo le habían indicado que esa mañana no había ido, llamó a su marido para avisarle de que no conseguía localizarla y el matrimonio decidió ir a la casa de su hija.

Sobre las 13.00 horas fueron al domicilio, entrando con una copia de la llave que tenían, y observaron que había sangre en el suelo y, según ha relatado el padre de la víctima, cuando abrieron la puerta de la cocina encontraron el cuerpo de su hija, procediendo él mismo a tocarle la frente dándose cuenta que estaba muerta.

Esa misma mañana, el padre se había encontrado al acusado por la calle y había mantenido una conversación con él en la que no notó “nada raro” y aprovechó para pedirle que no llamara más, recibiendo la respuesta por parte del acusado de que todos iban a parar al cementerio.

Por su parte, la madre de la víctima, tras reafirmar la versión que minutos antes ha narrado su marido, ha señalado que éste “nunca” había pegado a su nieto, como indica el acusado en unas cartas enviadas por él a su marido en las que, entre otras cuestiones, le recrimina que pegase a su hijo.

RELACIÓN DE LAS HERMANAS CON EL ACUSADO

De otro lado, ha hablado la hermana de la víctima y excuñada del acusado, alegando que desde el inicio de la relación entre M.R.G. y su hermana la relación “se fue deteriorando”, y que cuando su hermana se quedó embarazada con 18 años, tras no recibir bien el que sus padres se “disgustaran” por la noticia, decidió irse a vivir a la casa del acusado donde también se encontraban los padres de este.

Ha reconocido que no había recibido ninguna amenaza de muerte, pero sí constantes llamadas perdidas cuyo objeto, según ha manifestado, eran “para molestar”. Así, ha afirmado que la relación del acusado con su hermana fallecida “era la misma” y estas molestias “no eran todos los días”. “El día que le apetecía molestar era el día que nos llamaba”, ha expuesto.

Respecto a la relación del matrimonio, ha asegurado que su hermana lo dejó porque “en esa pareja había violencia de género”, señalando que la familia no es la culpable de la separación del matrimonio. Además, señala que antes de la separación hubo un episodio en el que su hermana acabó en la planta de psiquiatría y fue desde el Hospital desde donde llamaron a una casa de acogida.

En relación a la crianza y manutención de los hijos de su hermana, ha señalado que se estaban encargando sus padres ya que su hermana y el acusado habían dejado de vivir juntos, aunque se seguían viendo y su hermana le llevaba a uno de sus hijos para que lo viese.

DECLARACIÓN DE SU EXMUJER

Por otro lado, en las declaraciones que ha dado la exmujer del acusado ha indicado que sus padres le han cuidado tanto a ella como a sus hijos “en todo momento” tras su separación y que fue en el momento en el que ella se marchó de la ciudad cuando el acusado le enviaba mensajes de que iba a hacer “una carnicería”, señalando que iba a matar a algún familiar de ella.

Además, ha relatado que durante 16 años que ha estado con el acusado, ella ha estado “encerrada en una habitación” ya que no le permitía salir sola a la calle, manifestando a su vez que ni sus suegros ni su exmarido querían que fuese a casa de sus padres puesto que cada vez que tenía contacto con ellos, asegura que él la maltrataba.

A ello, ha añadido que aunque él iba al psiquiatra “nunca se tomaba la mediación” manifestando que cuando falleció su hija mayor “se intentó suicidar” pero que después no habría tenido ningún intento de suicidio, al contrario del alegato que dio el acusado el pasado viernes.

DECLARACIONES DE OTROS TESTIGOS

Uno de los vecinos del edificio en el que vivía la víctima, ha señalado que comenzó a escuchar gritos y a otra persona decirle “tranquila, tranquila” por lo que preguntó si pasaba algo desde el descansillo, sin llegar a subir al piso desde donde procedían las voces, y al no obtener respuesta decidió irse.

Otra de las testigos que según ha expuesto, habría coincidido con él en varias ocasiones junto con un grupo de gente con los que se relacionaban, ha señalado que “siempre estaba bebido” y que ella “no lo soportaba”.

El día del suceso, según ha contado, se encontraba con él y con más gente en un local de juegos por la tarde y que lo encontró “raro”. Sin embargo, contradiciendo la declaración del acusado, ha señalado que ese día no lo encontró borracho y que llevaba consigo “una mochila”.

Esta testigo ha afirmado que el acusado “siempre estaba con el mismo tema” haciendo referencia a que su suegro le había denunciado y le había quitado a sus hijos. Por último, ha señalado que el acusado le llegó a enviar una imagen de una puerta de la casa de sus suegros y que ella no entendía el por qué.

Por último, una última testigo que fue amiga del acusado ha narrado que la misma mañana en la que el acusado realizó los hechos, se encontró con ella y le pedía que le dijese donde había un locutorio. Una conversación en la que a su parecer él “parecía normal”.

Asimismo, ha relatado que él siempre le había dicho que “quería hacerles algo” a la familia de su exmujer pero que ella no se lo creía al ir bajo los efectos del alcohol por lo que decidió “no hacerle mucho caso”. Además, afirma que era frecuente que él llevase consigo cuchillos.

CARTAS ENVIADAS DESDE LA CÁRCEL

En relación a las cartas enviadas por parte del acusado al padre de la víctima ya citadas anteriormente, y tras la lectura de las mismas, se ha podido escuchar como en ellas el acusado indicaba que “ojalá” no hubiese matado a su excuñada aunque por otra parte le decía: “sinceramente jódete”.

Unas cartas en las que amenazaba con “enviar a alguien” para darles “un toque” en caso de que pretendiesen quitar la casa en la que vivía su hermano y que pertenecía a sus padres, pidiéndoles así mismo que dejasen “en paz” a su hermano.

Así, en una de ella relataba que él esperaba que el caso no lo metiesen en violencia machista puesto que a pesar de haber asesinado a su excuñada, podría haberle matado a él –haciendo referencia a su exsuegro–.

En referencia a sus hijos, ha señalado que “lo mejor” sería que fuesen adoptados por su hermano ya que, según relata, los padres de la madre de sus hijos no están preparados para cuidar de ellos.

El juicio se retomará este martes a las 10.00 horas, en la Audiencia Provincial de Albacete, siendo en esta sesión varios peritos los que declararán.