Retirada de un nido de cotorra en un árbol de gran porte en Azuqueca de Henares en 2021.
Retirada de un nido de cotorra en un árbol de gran porte en Azuqueca de Henares en 2021.

El problema de la expansión incontrolada de las cotorras saltó a la actualidad días pasados, por lo que estaba ocurriendo en la ciudad de Madrid. Colectivos animalistas, y muchos particulares en las redes sociales, pusieron el grito en el cielo por la forma en que se estaba combatiendo la plaga en la capital de España.

Según confirman desde el Ayuntamiento de Azuqueca de Henares, la presencia de estas aves de origen sudamericano también preocupa en la segunda localidad de la provincia.

Así, en las últimas semanas se han retirado 13 nidos de cotorras. Se han localizado en puntos tan dispares como los parques de La Constitución, el arboreto de Asfain y la plaza José Luis Navarro, según detalla el concejal de Buen Gobierno, Álvaro Cuevas.

A través del servicio de control contratado con una empresa, además de la retirada de nidos, se capturan ejemplares con jaulas situadas en las cubiertas de edificios, así como con redes, se realizan vuelos disuasorios con ejemplares de águilas Harris y se aplica un gel antiposamiento en árboles.

Hasta con águilas se intenta combatir en Azuqueca las aves más invasivas.

Muchos miles de euros al año

El Ayuntamiento de Azuqueca de Henares adjudicó en septiembre a la empresa ADDA OPS SL el contrato para el control de la población de columbiformes (palomas) y psitácidas (cotorras) por un importe total de 62.871,60 euros, impuestos incluidos, y un plazo de cuatro años – con 15.717,90 euros al año-. «El objetivo es lograr poblaciones sostenibles de estas especies, que garanticen la salubridad pública y el bienestar de los vecinos y vecinas», resalta el concejal de Buen Gobierno, Álvaro Cuevas.

«Estas aves no tienen depredadores naturales en las ciudades, por lo que se reproducen sin control y alcanzan niveles preocupantes ya que, además de ensuciar, son vector de enfermedades», añade Cuevas, que destaca que, además, la cotorra es una especie exótica invasora, tal y como recoge el catálogo español de especies invasoras, y se recomienda su control.

El caso de Madrid: 3 millones de euros

A finales de noviembre, PACMA denunciaba públicamente la caza a tiros de cotorras argentinas en el madrileño parque de Fuente del Berro. Es un sistema autorizado por el Ayuntamiento de Madrid para «situaciones excepcionales».

El partido animalista exigía explicaciones al delegado de Medio Ambiente, Borja Carabante, y al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, por el «brutal exterminio», para subrayar en un comunicado que «existen alternativas éticas porque la solución nunca es la muerte de animales».

Dos años antes, PACMA había entregado al Ayuntamiento más de 30.000 firmas para exigir la paralización de «la matanza de estas aves» y propusieron a Carabante un plan de esterilización para las poblaciones de cotorras de la capital, un sistema «más efectivo y económico que el exterminio».

Desde el Ayuntamiento han contestado que en mayo se puso en marcha el plan municipal para la reducción de la cotorra argentina. El contrato, licitado en febrero, se adjudicó a Matinsa y Dypsa por 2,9 millones de euros para un servicio de 23 meses de duración con el fin de «controlar su presencia en la ciudad, donde habita el mayor número de cotorras de España».

El Consistorio ha confirmado que el empleo de carabina de aire comprimido es «una actuación recogida en el plan para situaciones excepcionales y se ciñe a la autorización de la Comunidad de Madrid para reducir estas aves exóticas invasoras». El contrato suscrito establece el empleo de carabina «en circunstancias específicas y recintos acotados».

El grueso de las operaciones se ha realizado y continuará llevándose a cabo con cañón ‘lanzaredes’ y red de libro.

El Ayuntamiento de Madrid puso en marcha este plan «por motivos de seguridad y protección de la salud humana». La población de cotorra argentina ha aumentado un 85 por ciento desde el año 2015 y un 665 por ciento si se tiene como referencia el año 2005, recogen los datos del Consistorio, que incide en que son «vectores de transmisión de enfermedades y el peso que alcanza el nido sobre las ramas de los árboles ponen en riesgo la seguridad de los ciudadanos en caso de desprendimiento».

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