Las divulgadoras María y Laura Lara han sido nombradas historiadoras oficiales de la conmemoración del V Centenario de los Comuneros.
Las divulgadoras María y Laura Lara han sido nombradas historiadoras oficiales de la conmemoración del V Centenario de los Comuneros.

Las divulgadoras María y Laura Lara han sido nombradas historiadoras oficiales de la conmemoración del V Centenario de los Comuneros (1521-2021) y estas escritoras, nacidas en Guadalajara aunque con raíces y residencia en la provincia de Cuenca, están ejerciendo esta labor a través de un ciclo de conferencias que está llevando a varias localidades castellanomanchegas la historia de esta revuelta. La presentación ya se ha hecho en Puertollano y Toledo y todavía tienen que pasar por Albacete, Cuenca y Sigüenza.

Recuerdan las hermanas Lara que la cuna del movimiento comunero fue Toledo y que Cuenca también tuvo importancia. Guadalajara ha recordado a los comuneros con otras voces, a lo largo de los últimos meses.

Se da la circunstancia de que el 31 de mayo, Día de Castilla-La Mancha, además de celebrarse la constitución de las Cortes regionales, tiene una efeméride relacionada con los comuneros, porque en esa fecha del año 1520 los toledanos ocuparon los poderes locales y expulsaron al corregidor del Alcázar, «desbancando a la autoridad real de la que luego sería ciudad imperial», apuntan las divulgadoras.

La figura del extranjero Carlos

El ciclo hace mucho hincapié en la figura de Juana de Castilla, a la que los revolucionarios intentaron entronizar y en función del lugar donde se imparte las escritoras ponen el énfasis en unos u otros personajes, en la configuración de las oligarquías locales y el significado de la que puede considerarse la primera revuelta de la edad moderna.

En líneas generales, se aborda cómo reaccionó el pueblo a la llegada de un rey «que era extranjero, apenas hablaba castellano, y que tras ser coronado emperador provocó el temor de Castilla de que los dineros que con tanto esfuerzo pagaban se fueran para centroeuropa». Las hermanas Lara señalan que «en ningún otro lugar de Europa se atrevieron a desafiar de una manera tan fuerte la autoridad del emperador».

«¿Podían las arcas de Castilla sostener el imperio germánico?». Las hermanas Lara consideran que no, «porque Castilla tenía unas Cortes, de carácter autoritario, en la que estaban representadas las ciudades que tenían voto, pero lo único que podían hacer era decir que sí a los impuestos, no podían negarse a una propuesta que venía del emperador; así que cuando el rey necesitaba dinero convocaba las Cortes».

Motivos económicos

En el dinero está, por lo tanto, el detonante de la revuelta. El 12 de febrero de 1520, Carlos I convocó las Cortes en Santiago de Compostela para obtener un servicio que le permitiera sufragar su viaje a centroeuropa para ser proclamado emperador. Cuando las ciudades se enteran, los corregidores empiezan a presionar, porque la mayoría reivindican que no pueden pagar tanto». Eran unos tiempos en los que había tres estamentos: la nobleza y el clero, que no pagaban impuestos, y el pueblo llano, que pagaba impuestos y no tenía privilegios. «Estos últimos se cansan de pagar un dinero que se va fuera de las fronteras y no quieren pagar el impuesto».

Al final, Carlos I conseguirá el dinero y dejará como regente al flamenco Adriano de Utrecht, un personaje ávido de poder «del que, aunque no existían los medios de comunicación, casi todo el mundo había oído hablar, porque era un personaje odiado».

El conflicto estalló después de que los comuneros presentaran peticiones como que no se dejaran cargos en manos de extranjeros, la prohibición de las exportaciones de oro y plata y que se diera una educación castellana al heredero. La pequeña nobleza, los artesanos y los campesinos unieron sus fuerzas y los regidores de Toledo, con Juan Padilla a la cabeza, comenzaron a organizar un gobierno local y los disturbios se multiplicaron tras el viaje del monarca a tierras alemanas.

La importancia histórica de la Ley Perpetua

En Ávila se redacta la Ley Perpetua, «que es el antecedente de las constituciones de Francia y Estados Unidos de finales del siglo XVIII y trataba de poner límites a la autoridad real». Los comuneros también hablarán de la explotación a los nativos en las Indias y que el monarca tiene que prestar también atención a los derechos de esas personas. «Los comuneros eran personas que buscaban democracia en todos los espacios donde estuviera la autoridad hispánica», destacan las hermanas Lara.

Respecto al papel de Juana de Castilla, las historiadoras apuntan que «nunca le dieron oportunidad de desarrollar el título de reina que ella poseía por línea sanguínea». Fue ninguneada por su padre, por su marido y por su hijo, «que nunca la sitúa a su lado, más allá del retrato de las monedas»: Estaba encerrada en Tordesillas, «tratadas casi como si fueran vasallas por sus propios sirvientes», cuando llegan los comuneros, que fueron los primeros que la tuvieron en cuenta.

Las hermanas Lara explican que los rebeldes «se presentaron a las puertas del torreón en el que estaba enclaustrada y le dijeron que querían devolverle, si lo deseaba, el poder que le correspondía como reina de Castilla», pero aunque ella se mostraba dispuesta, no refrendó sobre el papel un apoyo que habría provocado la caída de Carlos I. Al final el emperador restableció el orden en Tordesillas y Juana volvió a ser la reina cautiva.

María Pacheco

Otra gran protagonista femenina del levantamiento de los comuneros fue María Pacheco, «una de las mujeres más cultas de su tiempo». Fue apodada «la leona de Castilla» y mantuvo la resistencia en la ciudad del Tajo incluso tiempo después del ajusticiamiento de Villalar.

La derrota de los comuneros fue una demostración de fuerza del emperador Carlos V, aunque las historiadoras señalan que el monarca «al final de su vida, se tuvo que dar cuenta de que llevaban razón los comuneros, que le decían que quien mucho abarca, poco aprieta, porque al final parte el imperio en dos».

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