El caudal del río Sorbe puede ser insuficiente para atender los desarrollos futuros que cabrían en el Corredor del Henares.
El caudal del río Sorbe puede ser insuficiente para atender los desarrollos futuros que cabrían en el Corredor del Henares.

El contenido de la modificación que afecta al Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la Sierra Norte de Guadalajara ha soliviantado a Ecologistas en Acción y a WWF-Guadalajara. Especialmente irritados se muestran por que se haya incluido como actuaciones autorizables dentro del espacio protegido, «los sistemas de interconexión y explotación conjunta de los recursos hídricos».

Consideran en Ecologistas en Acción y en WWF-Guadalajara que, bajo esa denominación aparentemente genérica, «se esconde en realidad un proyecto con nombre y apellidos, el trasvase de conexión entre los ríos Sorbe y Bornova, un proyecto demandado reiteradamente por las organizaciones agrarias, urbanizadoras y varias formaciones políticas de la provincia de Guadalajara».

El Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino emitió hace años una declaración de negativa impacto ambiental, por resolución de 8 de febrero de 2011 de la Secretaría de Estado de Cambio Climático que se publicó en el BOE de 24 de febrero de ese año.

Se planteaba construir una presa de derivación de 9,5 metros de alto en el Sorbe y un túnel de 10,76 kilómetros hasta el embalse de Beleña, que es el que surte al Corredor del Henares de agua potable. Se contemplaba una derivación de 30,9 hm3/año entre ambas cuencas.

En realidad en fechas más recientes la Mancomunidad de Aguas del Sorbe ha ido reiterando su interés por esa opción, que garantizaría el caudal de agua para atender las necesidades de la poblaciones del Corredor del Henares. En paralelo, desde mucho antes, los movimientos ecologistas han venido combatiendo ese posible proyecto. E incluso, los partidarios de la conexión han recurrido a plataformas como Change.org para reclamar la ejecución de esta obra. Muchos de los que aspiran a que se realice son agricultores de la provincia de Guadalajara.

En 2018, el anterior presidente de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, el alcalaíno Javier Palacios, recordaba que «en la MAS siempre hemos sido partidarios de la conexión Sorbe-Bornova, sin ser competencia nuestra», al igual que en enero de 2014, su predecesor, Jaime Carnicero, concejal del PP del Ayuntamiento de Guadalajara, abogó por facilitar ese aprovechamiento del agua que, de otro modo, se desembalsa sin uso. El interés sigue vivo para la Mancomunidad, como ha podido atestiguar este diario.

Los ecologistas resaltan que todo eso se produciría dentro del parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara, que se aprobó por la ley 5/2011 de 10 de marzo, y dentro los espacios ZEPA y ZEC de la Red Natura 2000 denominados “Sierra de Ayllón”.

«El impacto sobre la hidrología, la fauna, la flora y los espacios protegidos fueron evaluados de forma crítica e irreversible no sólo por el Ministerio, sino también por el Gobierno de Castilla-La Mancha que presentó informes negativos a la obra por parte del Organismo Autónomo de Espacios Naturales y de la Dirección General de Evaluación Ambiental. Además, dicho proyecto no figura en las previsiones de medidas del Plan Hidrológico del Tajo actualmente vigente», recuerdan los ecologistas.

Más quejas, por otras modificaciones

La modificación del PORN recoge otros cambios que no han gustado a Ecologistas en Acción y WWF-Guadalajara porque entienden que «pueden resultar muy perjudiciales para el parque natural». Así el Gobierno regional ha desafectado de la parte protegida del parque, reclasificándola como zona periférica, una notable superficie de terrenos entorno a poblaciones para que puedan urbanizarse. «Son 1.311,37 hectáreas en las que se podrá construir cuando se aprueben los correspondientes planes de actuación urbanizadora», destacan.

Además, estiman que «el parque da un paso hacia la gestión forestal insostenible al eliminar la normativa que impedía el uso de maquinaria pesada y del fuego en la gestión forestal en las zonas de máxima protección, esto es, el Hayedo de Tejeda Negra y la Reserva del Pico del Lobo-Cebollera».