La semana empieza con la cuenta atrás para que la piscina municipal de San Roque abra sus puertas para el público en general. La fecha concreta todavía no se decidido, supeditada a lo que se resuelva este lunes en una reunión en la que los técnicos municipales tendrán mucho que decir.

La referencia más cercana está en municipios cercanos como Azuqueca de Henares y Marchamalo, que abrirán sus instalaciones el 1 de julio. Muchas otras localidades, como la cercana Cabanillas del Campo, han renunciado a abrir por esta temporada.

Guadalajara ha seguido un camino diferente a cualquier otro municipio de la provincia, ya que a principios de este mes de junio abrió, pero sólo para los deportistas que ha considerado el Ayuntamiento, sin acceso para el público en general. Esta quincena larga ha servido para valorar in situ los nuevos procedimientos que serán necesarios.

¿Qué es lo que se encontrarán los usuarios? Al margen de los detalles concretos, que se conocerán presumiblemente esta semana, sí que podemos saber al fin las normas generales que les son exigibles a los responsables municipales. Son las publicadas por la Consejería de Sanidad en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.

Como mucho, tres cuartos de aforo

El decreto que rige las piscinas tras la pandemia contempla en materia de piscinas que las que son para uso deportivo o recreativo deberán respetar el límite del 75 por ciento de su capacidad de aforo, tanto en lo relativo al acceso como durante la propia práctica deportiva o recreativa.

Obligatoria la distancia de seguridad

En la utilización de las piscinas se procurará mantener las debidas medidas de seguridad y protección, especialmente en la distancia de seguridad interpersonal entre los usuarios.

En las zonas de estancia de las piscinas se establecerá una distribución espacial para procurar la distancia de seguridad interpersonal entre los usuarios no convivientes, mediante señales en el suelo o marcas similares.

Las toallas, dentro de los límites

Todos los objetos personales, como toallas, deben permanecer dentro del perímetro establecido, evitando el contacto con el resto de usuarios. Se habilitarán sistemas de acceso que eviten la acumulación de personas y que cumplan las medidas de seguridad y protección sanitaria.

Consejos y recordatorios por todas partes

Se recordará a los usuarios, por medios de cartelería visible o mensajes de megafonía, las normas de higiene y prevención a observar, señalando la necesidad de abandonar la instalación ante cualquier síntoma compatible con el COVID-19.

Grupos de hasta 25 personas

Este mismo decreto recoge que las piscinas públicas, privadas o privadas de uso comunitario deberán cumplir los aforos y las medidas higiénicas generales, y en particular las medidas establecidas: el tamaño máximo de los grupos será de veinticinco personas y no se autorizarán concentraciones de personas donde no se pueda controlar el aforo.

Cuatro metros cuadrados por persona

Se establece la cifra del setenta y cinco por ciento de ocupación del aforo como término general, o de cuatro metros cuadrados de superficie por cada persona. En el caso de establecimientos o locales distribuidos en varias plantas, la presencia de clientes o
usuarios en cada una de ellas deberá guardar esta misma proporción

Se indicará en el exterior el aforo máximo permitido de la piscina.

Limpieza y desinfección

Sin perjuicio de la aplicación de las normas técnico-sanitarias vigentes, en las piscinas de uso colectivo deberá llevarse a cabo la limpieza y desinfección de las instalaciones con especial atención a los espacios cerrados como vestuarios o baños con carácter previo a la apertura de cada jornada.

Deberán limpiarse y desinfectarse los diferentes equipos y materiales como vasos, corcheras, material auxiliar de clases, reja perimetral, botiquín de primeros auxilios, taquillas, así como cualquier otro en contacto con los usuarios, que forme parte de la instalación.

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