Augusto González Pradillo.

Este miércoles, Emiliano García-Page preside en Toledo el llamado “Comité Técnico Ejecutivo de Respuesta Frente al Coronavirus”. Ojalá detrás de un nombre tan ampuloso hubiera mejores soluciones contra la pandemia que las habidas hasta ahora, porque estamos ya todos casi al borde del último límite de nuestra resistencia, machacados por el virus… incluso los que nos hemos ido librando.

Pero quizá no sea esa la noticia más relevante que sugiere la reunión.

Para que Page vuelva a retomar su agenda pública fue preciso que el lunes la interrumpiera. El 25 de enero moría su madre y en eso quedó igualado a cualquiera de los que entre nosotros ya ha dado sepultura a la mujer que nos parió.

Emiliano García-Page, Sánchez por parte de madre, se vistió como responde para cumplimentar al Rey de España en un acto protocolario. Atendió al monarca, se excusó y luego se refugió entre los suyos para vivir el duelo del único modo que es asumible: en privado.

Disculparán los profetas de las redes sociales, pero a uno se le hace muy cuesta arriba aceptar que los pésames en Twitter, como tantos que hubo esa mañana, puedan ocupar el lugar de un abrazo sentido en un velatorio. Llegará el día en que a los deudos se les pueda volver a consolar entre olor a cirio, con palabras musitadas y un golpecito en el hombro sin por ello incumplir ninguna norma sanitaria. Parece imposible siquiera pensarlo, pero llegará.

Y ya que hablamos de redes sociales, convengamos que lo más cierto que han traído hasta la fecha es una derrota sangrante de la información, sepultada bajo una riada constante de cotilleo. El propio presidente de Castilla-La Mancha lo ha padecido desde hace meses, con demasiados anónimos interesados en saber no con quién pasa sus días sino quién comparte sus noches, así como cuál es el menú diario y la carta de vinos que lo acompaña.

Emiliano García-Page, Sánchez por parte de madre, se ha tomado dos días para sus adentros y eso está bien, porque es humano.

Este hombre, cuyas vértebras y los quejíos lumbares llevan la cuenta de los muchos kilómetros de coche oficial que acarrea desde hace décadas, es al que le toca encabezar en Castilla-La Mancha la recuperación de 2 millones de personas, para salir con bien de este brete de una puñetera vez. Los detalles privados, privados queden mientras no afecten a su capacidad para ejercer el cargo que ya desde hace más de un lustro ocupa.

Muchos le hemos acompañado en el sentimiento sin tener que decírselo, porque es lo normal entre quienes ya lloramos en su día que la madre que nos tuvo se nos fuera. De eso también se sale. Como del coronavirus, salvo que el muy canalla del bicho te coja a traición y te mate.

Por eso es importante que este miércoles se ponga de nuevo en marcha Page. Y que quien tenga una madre cerca, la cuide antes de que sea más tarde. Y que los demás obremos con prudencia. Y que a los imprudentes, por favor, los crujan ya con multas y con escarnio.

Este virus no se irá hasta que se aburra de jodernos. Por eso hay que ser más fuertes: para seguir viviendo.

Más artículos de Augusto González Pradillo