Augusto González Pradillo.

Estamos empezando 2022 y están en todos los partidos políticos con el turbo puesto, mirando hacia mayo de 2023 con fruición y ojos golositos, porque es cuando tocan las elecciones municipales y autonómicas.

Se diría que para muchos el pescado ya está vendido y para otros, más bien podrido y maloliente. En pocos mandatos como este se han acelerado tanto los pronósticos con tanta antelación.

En lo regional, debería explicar públicamente algún día Paco Núñez por qué y a cambio de qué facilitó que García-Page pudiera continuar como presidente de Castilla-La Mancha más de ocho años, cuando la norma lo impedía hasta que se cambió con su anuencia. Porque los 8 años van a ser 12, si no 16, con toda probabilidad.

Hay tan pocas dudas en Castilla-La Mancha de cómo va a soplar el viento electoral que las pocas incógnitas pasan por determinar con cuántos diputados se va a sentar en las Cortes regionales el partido de Santiago Abascal, también conocido como Vox. Da igual quien sea el candidato, que será candidata. La ventaja para la formación verde es que quienes les votan apoyan más que un ideario un imaginario y más que a políticos concretos, a portavoces innominados de su cabreo consuetudinario y universal. Y van a ser muchos los que lo hagan, es lo previsible.

Gracias al apoyo inestimable de ese equilibrista tan amigo de sí mismo llamado Pedro Sánchez, el Partido Popular puede estar en disposición de crecer algo en Castilla-La Mancha, aunque respetando holgadamente su vocación, nunca declarada pero siempre expresa, de permanecer en la oposición por una temporada más. Casi, casi como Casado para el conjunto de España.

Ciudadanos se irá para no volver. Y Podemos no volverá, ni sólo ni con escolta.

Más complicado será ver qué pasa en cada provincia, en cada capital o en el pueblo de cada cual. En esos pequeños microcosmos se repetirá la historia de que Vox crezca, presente a quien presente. El PP se las está viendo complicadas para refrescar sus carteles electorales, aunque aún no descartan que alguien con buena sonrisa pueda aspirar a la Alcaldía de Guadalajara, por ejemplo, para captar voto transversal y, sobre todo, femenino. El PSOE ya ha establecido que presentará de nuevo a los alcaldes en ejercicio, lo cual debería clarificar las cosas en la capital alcarreña… aunque lo importante es vislumbrar hacia donde, que es lo que no termina de estar claro. O quizá demasiado, según a quien se escuche.

Entre las minorías minoritarias con aspiraciones a ser decisivas hay también movimientos, que dejaremos para una nueva entrega. Como habrá que hacer con la puesta en marcha de los anunciados partidos comarcales de la «España Vaciada». Si finalmente se produce la erupción, más bien sarpullido, por esta parte de Castilla aún estaríamos a tiempo de recordar al PRGU de antaño, con lo peculiar que fue.

Lo de ir pa’ ná sigue siendo error de incautos y justificación de los más desocupados.

Al tiempo y lo verán.

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