Grifo de agua
Que salga agua por el grifo siempre que queramos no es tan sencillo: exige inversiones constantes. En el caso de Guadalajara depende, además, del embalse de Beleña.

En octubre de 2020 el agua almacenada en el embalse de Beleña, del que se surte Guadalajara y parte del Corredor del Henares, era de 31,7Hm³; el 30 de septiembre de 2021, coincidiendo con el fin del año hidrológico, era de 28,58Hm³, tres puntos menos. Y aun así, el mensaje es tranquilizador.

El año hidrológico ha sido estable y no se prevé que deje de serlo en lo que queda de 2021, según prevén desde la Mancomunidad de Aguas del Sorbe (MAS). Las lluvias y las nieves caídas a comienzos de año han sido suficientes para abastecer el embalse de Beleña y eso ha hecho que en los peores meses, que corresponden con los de mayor calor y consumo, no haya habido que activar, por parte de la CHT, el estado de prealerta, lo que habría conllevado medidas restrictivas.

Para el presidente de la MAS, José García Salinas, el año hidrológico ha sido «bueno» gracias a la regularidad pluviométrica. «El agua caída al final del otoño de 2020 y, sobre todo, en el invierno y comienzo de la primavera de 2021, han ayudado a que califiquemos el año hidrológico de estable y regular. Por consiguiente, podemos hablar de normalidad, en lo que a reservas de agua se refiere, de cara a lo que resta de este año natural aunque sin olvidar que contamos con algo más de 3Hm³ menos que cuando comenzó el año hidrológico, cifra que se corresponde al consumo total de la mancomunidad durante uno de los meses fríos».

Beleña, medio lleno, medio vacío

El embalse de Beleña, en estos momentos, se encuentra a un 53,7% de su capacidad máxima, lo que supone una cantidad de agua almacenada de 28,58Hm³.

El estado de prealerta en el mes de septiembre lo fija la CHT en 22Hm³. Esta línea, que indica la toma de las primeras medidas de ahorro, disminuye por debajo de los 20Hm³ en el mes de octubre.

«Los datos de nuestros técnicos nos confirman que podemos estar tranquilos», asegura García Salinas. «El agua está garantizada por lo menos hasta diciembre, no solo en calidad, que siempre lo está, sino también en cantidad. Si el otoño se presenta normal y llueve como es previsible, incluso aunque no lloviese, algo improbable, podemos transmitir tranquilidad hasta finales del año 2021, eso sí, teniendo siempre presente que nunca sobra ni una gota y que, cada uno en su casa y en su trabajo, de manera individual, debemos hacer un consumo responsable todos los días del año».

José García Salinas, alcalde de Cabanillas del Campo. (Foto: La Crónic@)
José García Salinas, alcalde de Cabanillas del Campo y presidente de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe. (Foto: La Cró[email protected])

Más consumo que el año anterior

En cuanto al consumo, en cifras globales, los municipios del entorno MAS, en los meses transcurridos de 2021, han consumido aproximadamente un 6% más que en los mismos meses del año pasado, aunque hay que esperar a que concluya el año natural para tener datos completos de consumo anual.

Las consecuencias de la pandemia, y sobre todo de los distintos estados de alarma, siguen influyendo en los comportamientos de consumo al establecer comparativas entre varios ejercicios.

El año pasado, como consecuencia del cierre, durante algunos meses, de numerosas fábricas y de la hostelería, disminuyó el consumo de agua entre un 4% y un 6% en los períodos más restrictivos.

Para el presidente de la MAS hay indicadores que certifican que estamos acercándonos a la normalidad: «Estamos convencidos de que el consumo de 2021 no será muy superior al de 2019, el año anterior a la pandemia. De manera que volvemos poco a poco a la tan añorada normalidad, en todos los sentidos, también en el consumo de agua. Se da la circunstancia de que, de manera sorprendente, en julio de 2021 disminuyó el consumo con respecto a julio de 2020, sobre todo en las grandes poblaciones de la MAS. La lectura que podemos hacer de este hecho puntual es que en verano del año pasado los vecinos de los grandes municipios apenas se movieron de las ciudades debido a la pandemia y a las restricciones de movilidad, mientras que este año se ha dado el efecto contrario: salida vacacional numerosa en el mes de julio debido a la necesidad de viajar y por consiguiente, disminución de consumo en las ciudades. Son comportamientos anómalos, marcados por las circunstancias, que vemos que poco a poco se van normalizando».

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