Restos del alcázar desde el parque del Barranco del Alamín. (Foto: Archivo de La Crónic@)
Restos del alcázar desde el parque del Barranco del Alamín. (Foto: Archivo de La Crónic@)

El concejal de Aike, Jorge Riendas, considera que este martes es “un día aciago para la ciudad de Guadalajara”. Se ha expresado así después de se haya aprobado en Junta de Gobierno Local esta misma el inicio de las obras junto al Alcázar “de cuyo presupuesto, más del 80 por ciento se destina rampas y muros de hormigón para la creación de un nuevo acceso peatonal en vez de actuar dentro del edificio, llevando a cabo una intervención más respetuosa con el monumento y con una mayor dotación para las investigaciones arqueológicas” pendientes de ejecutarse según su plan director. “Prefiero perder el dinero a que se cometa esta aberración”, sostiene Riendas. Subraya que los muros previstos, de más de siete metros de altura, “provocarán un fuerte impacto visual y medioambiental, degradando la identidad del Alcázar como elemento defensivo en lo alto del barranco”.

Rampas y muros de hormigón

El único concejal de Aike se lamenta de que en vez de aplazar el punto para reformular el proyecto y hacer una revisión de la propuesta conforme al Plan Director, que fuera “más eficiente y menos invasiva”, se ha optado por seguir adelante con una ejecución de unas rampas peatonales “que que son más propias de una intervención urbanística que de una rehabilitación”. “Se quiere emplear el dinero de la subvención para realizar una conexión entre el Parque del Alamín y la calle Madrid consistente en rampas y muros de hormigón”, ha insistido este martes el edil.

La víspera, miembros de una nueva plataforma ya alertaban de su oposición al proyecto elegido. En caso de no iniciarse los trabajos en abril, la sustanciosa subvención del Estado se perdería, según ha podido confirmar LA CRÓNICA.

Jorge Riendas, con los planos del proyecto del Alcázar de Guadalajara.
Jorge Riendas, con los planos del proyecto del Alcázar de Guadalajara.

Aike, dispuesto a parar la obra

“Advierto de la intención de este grupo, tras estudiar a fondo los expedientes que existan sobre este asunto, pues sólo se ha tenido acceso al número 4817/2019, de impugnar el acuerdo de la junta de gobierno local y pedir incluso la suspensión de las obras, desde el punto de vista contractual (el acto de adjudicación), y desde el punto de vista sustantivo (el objeto de las obras en sí, por no estar justificada la necesidad imperiosa de construir unas rampas y muros que agreden gravemente el entorno del edificio y su concepción principal de elemento defensivo frente a las propias obras de restauración en el propio BIC)”.

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