Puntos de embarque en la terminal T4 del aeropuerto de Barajas. Al fondo, la torre de control en una imagen de septiembre de 2021. (Foto: La Crónic@)
Puntos de embarque en la terminal T4 del aeropuerto de Barajas. Al fondo, la torre de control en una imagen de septiembre de 2021. (Foto: La Crónic@)

El 28 de septiembre de 2021 ha sido un día potencialmente importante para buena parte de la provincia de Guadalajara. De una votación dependía el futuro económico de su comarca más pujante, el Corredor del Henares, que en la práctica llega ya hasta los altos de Torija. Para bien o para mal, Guadalajara se ha lanzado desde hace años a algo muy parecido al monocultivo de la logística. Y con ese panorama, lo que este martes se decidía en el Ayuntamiento de Madrid tendrá consecuencias más que notables… y puede que positivas. O no.

El municipio de Madrid quiere su parte de la tarde de la riqueza económica que aporta la logística. Para conseguirlo, además, no necesita arriesgar su dinero, sino propiciar que otros lo hagan. Lo están haciendo.

PP, Ciudadanos y PSOE coincidieron este martes en el Ayuntamiento de Madrid en dar su apoyo a la ampliación del aeropuerto Madrid-Barajas, así como a instar al Gobierno de la Nación a que se apruebe «cuanto antes» la prometida inversión de 1.600 millones de euros. Esa unidad de la izquierda y la derecha clarifica las cosas y pone el semáforo en verde para todo lo que queda por hacer puertas adentro del Consistorio.

Nada que ver, en consecuencia, con las discrepancias habidas en Barcelona para una inversión equivalente en el aeropuerto de El Prat. Sí que se quiere emular a Estocolmo, Frankfort o Abu Dabi, cuyos aeropuertos son referentes en el negocio logístico combinado con el transporte aéreo.

¿Y en qué afecta a Guadalajara?

El potencial de negocio es, sus exactos términos, transoceánico. Lo ratificaban horas después desde la organización empresarial de Logística y Transporte UNO, que valoraba «muy positivamente» la futura inversión. La patronal del sector considera que esta operación permitirá avanzar hacia el desarrollo de este aeropuerto como un nudo logístico de mercancías, que conecte los grandes mercados de Asia con Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, pasando por la capital de España.

«Permitirá convertir Barajas en una ‘Airport City’, pasando de ser un conjunto de terminales y pistas de despegue y aterrizaje, a convertirse en una auténtica ciudad aeroportuaria que genere importantes cifras de negocio indirectas e inducidas. Un ejemplo de esto lo encontramos en Munich, donde el 50% de los ingresos no tienen nada que ver con el negocio propiamente aeroportuario», explica el presidente de UNO, Francisco Aranda.

Pasillos de acceso a la T4, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en el verano de 2021. (Foto: La Crónic@)
Pasillos de acceso a la T4, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en el verano de 2021. (Foto: La Crónic@)

AENA tiene prisa

En realidad, la parte logística de todo este proyecto global es la que va más adelantada. El pasado verano, AENA empezaba ya a trabajar en el Área 1, dedicada precisamente a la actividad logística. Son 32 hectáreas, 28 de las cuales son edificables para servicios logísticos y 4 para zonas verdes, según explicó en su día Maurici Lucena, presidente del gestor aeroportuario. 

Esto es sólo el aperitivo. AENA tiene como objetivo levantar un polo logístico de 257 hectáreas, para arrendarlo y asegurarse de que las actividades aeronáuticas asociadas a la carga sean un puntal de su actividad, junto con el mantenimiento de aeronaves y la ya citada ‘Airport City’, para dar servicios al pasajero, con centros de negocio y hoteles, alrededor de la T4.

Todo esto supone intensa actividad en todos los casos a tiro de piedra de Guadalajara, a través de la R2. En estos momentos, AENA anda a la caza del inversor privado que levante sobre los suelos que son de su propiedad, a cambio de 75 años de derechos de explotación.

Ecologistas, en contra

El contrapunto lo ponen, sin que constituya ninguna sorpresa, Ecologistas en Acción. La organización ambientalista «lamenta» la aprobación del Documento de Regulación Aeroportuaria 2022-2026 (DORA II), que contempla la ampliación de diferentes aeropuertos, entre ellos el de Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Para la plataforma ecologista, esta intervención «no tiene ninguna justificación desde los puntos de vista técnico, social, presupuestario o ambiental» ni responde «a una demanda social de mejora de la movilidad, sino más bien a los intereses del accionariado privado de Aena».

Ecologistas en Acción desde hace semanas considera que la ampliación de capacidad de los aeropuertos «producirá importantes impactos, como el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación atmosférica y el ruido, y la destrucción de espacios de alto valor ecológico».

Vox y Más Madrid se abstienen

Por su parte, Más Madrid, Grupo Mixto y Vox se han abstenido en la votación del Ayuntamiento de Madrid. Desde este último grupo, Pedro Fernández ha calificado de «poco riguroso» que en la ampliación se recogiera la expresión «aprobar cuanto antes», y ha recordado que se trata de «un proyecto muy complejo». «Vamos a presentar abstención, porque tampoco queremos dejar manos libres al Gobierno de España para invertir tal cantidad de dinero a su libre albedrío», ha expresado a continuación.

El proponente de la moción, Álvaro González (PP), ha destacado el «valor indiscutible en lo económico que tiene para la ciudad» esta ampliación, así como desde el punto de vista turístico y cultural al ser la capital «el puente entre España, Europa e Iberoamérica». «Queremos pelear por los madrileños, por Madrid, y que esta inversión llegue aquí», ha manifestado.

Por parte del Grupo Mixto ha intervenido José Manuel Calvo, quien ha afeado al Gobierno municipal que «se haya apropiado de la bandera del progreso y la inversión», y ha criticado que «acusen a la izquierda de rechazar un proyecto que está promovido por el Gobierno de España».

Ha apuntado que «una ampliación no es buena o mala en sí misma, depende del proyecto que lleve detrás». Además, ha afeado que la propuesta presentada por el Gobierno municipal «no es nada» y le ha instado a «sentarse con el Ministerio de Transportes».

El edil socialista Álvaro Vidal ha recordado que fue en 2017 cuando se presentó el proyecto de ampliación del aeropuerto, y se ha aportado por una alternativa más viable. «Esta ampliación no precisará de una nueva declaración de impacto ambiental», y ha destacado que «es una apuesta por la economía sostenible».

Por su parte, el delegado de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes, ha echado en cara a la izquierda que sus «obsesiones sectarias» han hecho que se opongan a «la llegada de turistas, aperturismo y vitalidad». «En Cs pedimos un plan de infraestructuras nacional. Que el Gobierno del Estado mire a Madrid y continúe con las inversiones necesarias», ha finalizado.

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