Los ladrones se dedicaban a robar en camiones de gran tonelaje.
Más de 1.300 camiones han sido retenidos por la nevada en Guadalajara. (Foto: La Cró[email protected])

Los últimos problemas del sector del transporte han llovido sobre mojado en las empresas de Guadalajara. Aunque la prensa nacional ha empezado a reflejar dificultades en algunos almacenes de logística, no es esta la realidad más acuciante en la provincia, cuyas empresas, sobre todo en el Corredor, tienen dificultades para completar sus plantillas.

Y no se trata tanto de un porcentaje concreto de puestos de conductor sin cubrir en estos momentos, como de dar soluciones a un problema que es estructural y que se ha acentuado en los últimos años con la contratación de conductores procedentes de los países del Este. Así lo confirma para LA CRÓNICA el vicepresidente de la patronal del Transporte de Guadalajara, Julio García.

En declaraciones a este diario, García subraya que, contrariamente a lo que muchos piensan, el recurso a chóferes del Este no ha sido una solución para las empresas españolas, que si contratan en España deben hacerlo en las condiciones acordadas en el convenio nacional. Distinto es el caso de quienes trabajan con compañías rumanas, por ejemplo, o de quienes, incluso se han «deslocalizado» para poder contratar en origen.

Esa competencia, abiertamente desleal, está perjudicando y mucho a las empresas españolas del sector, radicadas aquí. De ahí que se vean camiones con matrículas búlgaras al servicio de enseñas bien conocidas en España, del mismo modo que hace años muchos se matriculaban en Portugal, por los menores impuestos.

Intentando salir de la pandemia y sus efectos

«En Guadalajara ha habido empresas que lo han pasado muy mal con la pandemia», constata García. Las dedicadas a automoción se han llevado la peor parte, ante la falta de actividad total durante meses. Otro tanto se puede decir de las orientadas de preferencia a cargar para el sector de la Construcción. Los ERTES ayudaron a paliar daños y a resistir. Ahora, encauzada la pandemia, lo que está registrándose es un crecimiento de costes en casi todos los conceptos, desde los neumáticos al combustible.

El problema, sin resolver, de los conductores

«Una de las mayores fuentes que teníamos de conductores era el servicio militar. La gente se sacaba el carnet de camión en la mili y se encontraban que así tenían un oficio como otro cualquiera. Ahora, un chaval joven que se quiera sacar ese mismo carnet estamos hablando que le puede costar por encima de los 3.000 ó 4.000 euros»

Julio García subraya que «la vida del transportista ha mejorado mucho, gracias a los camiones que llevamos» aunque, acto seguido, reconoce que «no es una vida agradable cuando lo que te gusta es tener ocho horas de trabajo; aquí, sales de viajes una semana fuera de casa si es transporte internacional, duermes allí, fuera de casa… No hemos conseguido que la gente se sienta atraída, a pesar que los sueldos pueden llegar a ser importantes«.

La Formación Profesional, como vía de entrada

Esa incidencia en la necesidad de nuevos trabajadores lleva a García a reclamar, ahora como hace años vienen haciendo las asociaciones empresariales, la creación de líneas de enseñanza específicas en FP, con sus correspondientes prácticas. «La Formación Profesional de conductores sería un buen paso, del mismo modo que se está haciendo mucho en Logística», apostilla.

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