Los derechos de la mujer no están plenamente conseguidos ni en Europa.
Los derechos de la mujer no están plenamente conseguidos ni en Europa.

Ante el próximo encuentro de la Comisión de la ONU sobre el estatus de las mujeres (UNCSW64), en Nueva York, en marzo, el Parlamento Europeo dejó constancia el jueves de sus prioridades.

En una resolución adoptada por 463 votos a favor, 108 en contra y 50 abstenciones, los eurodiputados deploran que muchos de los desafíos identificados en la Declaración y la Plataforma de Acción de Pekín hace 25 años continúan de plena actualidad.

Piden al Consejo que garantice una posición unificada de la UE y que actúe para contrarrestar la involución en igualdad de género y todas las medidas que socavan los derechos, la autonomía y la emancipación de las mujeres en todos los ámbitos.

La Cámara reclama medidas para impulsar el empoderamiento de las mujeres en la escena política y en lo económico, entre ellas:

• mayor participación de las mujeres en el mercado laboral;
• más apoyo a la iniciativa empresarial femenina;
• cerrar la brecha salarial entre géneros (16%) y la brecha en pensiones (37%);
• favorecer el reparto equitativo entre géneros de las tareas domésticas y de cuidado;
• potenciar la educación de las niñas y fomentar su mayor participación en las carreras de
ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM);
• promover el equilibrio de género en todos los niveles de toma de decisiones, y
• desbloquear la propuesta de directiva europea sobre mujeres en los consejos de administración, por parte del Consejo de la UE.

Para garantizar la protección de las mujeres, la UE debe, además:

• completar la ratificación de la Convención de Estambul contra la violencia contra las mujeres;

• dedicar los recursos necesarios para combatir la violencia de género y proteger a las víctimas,
y
• asegurar los derechos de los grupos que experimentan formas múltiples e intersectoriales de discriminación, como las mujeres con discapacidad, las mujeres de color, las mujeres migrantes y las personas LGBTIQ.

Los eurodiputados también instan a la UE a:

• incluir en todas las futuras negociaciones sobre acuerdos comerciales y de inversión un capítulo específico sobre igualdad de género;
• condenar la decisión de EEUU de cortar la financiación a organizaciones internacionales si proporcionan o defienden el aborto;
• apoyar con fondos la promoción de los derechos sexuales y reproductivos, y
• promover la mayor participación de la mujer en la lucha contra el calentamiento y en los procesos de paz.

 

Antecedentes

La Declaración de Pekín  fue adoptada por la ONU al final de la 4ª Conferencia Mundial sobre la Mujer, el 15 de septiembre de 1995, para promulgar un conjunto de principios sobre la igualdad entre hombres y mujeres. La Plataforma de Acción pedía acciones estratégicas en áreas como la economía, la educación, la salud, la violencia y la toma de decisiones.

Situación en España

Según la Comisión Europea, la brecha salarial de género se sitúa en un 16,2% en el conjunto de la UE. España se acerca a la media con un 14,2%. La situación se complica aún más al llegar la jubilación, ya que la pensión de las mujeres es en torno a un 37% más baja que la de los hombres en la UE. En el caso de España, la brecha de género en las pensiones se sitúa en el 35%, según un informe del Ministerio de Trabajo publicado en marzo de 2019.

Las mujeres en España representan más de la tercera parte del total de quienes ocupan los altos cargos de la Administración General del Estado, según datos del INE de 2018. El mayor porcentaje de presencia femenina corresponde a los miembros del Gobierno (61,1%). Por otro lado, en el mismo año el porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las empresas del Ibex-35 fue del 22,2%.

En cuanto a conciliación del trabajo y la familia, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2015, las mujeres dedican 63,6 horas semanales al trabajo remunerado, teniendo en cuenta los desplazamientos, mientras que los hombres dedican 56,7 horas semanales. La encuesta revela, además, que las mujeres incrementan el tiempo dedicado al trabajo no remunerado (30 horas a la semana) cuando tienen jornada a tiempo parcial, mientras que los hombres suelen dedicar el mismo tiempo (14 horas semales) al trabajo no remunerado, independientemente de que trabajen a tiempo parcial o a jornada completa.