El acusado de degollar a su mujer en Azuqueca, durante su declaración.
El acusado de degollar a su mujer en Azuqueca, durante su declaración en el juicio que se celebró en Guadalajara.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 26 años y medio de prisión a J.A.M.G, el vecino de Azuqueca de Henares que degolló a su mujer en el año 2017 tras una discusión. El asesino fue condenado a esta pena por perpetrar el delito con alevosía y con el agravante de parentesco. La pena le fue impuesta por la Audiencia Provincial de Guadalajara, tras un juicio del que dio detallada cuenta en su día LA CRÓNICA. Previo a este recurso ya había sido ratificada la pena por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

En concreto, la sentencia ahora confirmada por el Tribunal Supremo imponía a J.A.M.G. una pena de 21 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, con la agravante de parentesco y al haber actuado por razones de género, aunque con la atenuante de arrebato, más cinco años y medio por dos delitos de lesiones psíquicas en las personas de los dos hijos de la víctima. Además, se le condenaba al pago de una indemnización de 150.000 euros a cada uno de los tres hijos de la víctima y de 45.00 euros a cada uno de sus progenitores.

Los hechos ocurrieron el 28 de noviembre de 2017 en el domicilio familiar de Azuqueca de Henares, donde el condenado vivía con su pareja, el hijo que tenían en común, de 16 meses de edad y los dos hijos de la víctima, de 12 y 9 años. Según los hechos probados, entre las 7.00 y las 7.30 horas, se levantó y se dirigió al baño, donde estaba su mujer, continuando con la discusión que habían comenzado la noche anterior. Cuando la víctima se duchaba o acababa de ducharse para irse a trabajar, de forma sorpresiva y desprevenida, la agarró del cuello, presionando con los dedos y con un cuchillo, la degolló. La mujer trató de repeler instintivamente el ataque, sufriendo diversos cortes en la mano izquierda.

No se suicidó

El relato de hechos probados considera acreditado que el condenado “actuó de forma deliberada, consciente y voluntaria, no sólo para darle muerte sino también para aumentar su sufrimiento de forma innecesaria”. Tras haberla matado, entró en la habitación en la que estaban los tres niños y les dijo, con un cuchillo en la mano, que su madre estaba muerta y que ahora se iba a matar él. El hombre se clavó un cuchillo en el pecho delante de ellos y después, en su presencia, intentó cortarse el cuello en la cocina. Según los hechos probados, la acción del condenado, que actuó impulsado por un estado de gran exaltación y acaloramiento, “obedeció a su intención de ejercer el dominio y control sobre Aránzazu por el hecho de ser ésta una mujer y plantearle que se fuera de la casa”.

Sede del Tribunal Supremo, en Madrid.
Sede del Tribunal Supremo, en Madrid.

¿Qué alegaba en los recursos?

En su recurso, el condenado denunciaba la vulneración del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva y a la presunción de inocencia, alegando que el jurado había manipulado la realidad y que no se había acogido su pretensión de actuar en legítima defensa.

La Sala, en su sentencia, según la ponencia del magistrado Andrés Martínez Arrieta, afirma que el recurrente vuelve a efectuar en su recurso “una parcial e interesada revaloración de la prueba practicada en el juicio oral, olvidando que la función de valorar la prueba corresponde al tribunal” que con inmediación percibe la prueba del enjuiciamiento, en el caso el Tribunal de Jurado, que ha declarado probado que “el hecho se produce cuando la víctima se encontraba duchándose, con el cuerpo húmedo, en una estancia pequeña, con el empleo de un arma sobre un cuerpo inerte por la presión en el cuello”.

Ligera modificación

Del relato fáctico, concluye el alto tribunal, resultan los elementos del homicidio y de la alevosía, al resultar los elementos de la selección en un medio dirigido a producir la muerte sin riesgo para el autor y sin posibilidades de defensa. Añade que las alegaciones sobre la existencia de los presupuestos de una legítima defensa carecen de base atendible, pues aparte de la trascripción de las declaraciones y periciales, en su integridad, ningún apartado permite una justificación de la acción en la legítima defensa.

La Sala modifica el fallo de la sentencia recurrida únicamente en la duración de la medida de libertad vigilada para el delito de asesinato que la Audiencia Provincial de Guadalajara había fijado por error en 7 años y medio, duración que se sustituye ahora por la de 5 años.

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