El acusado de degollar a su mujer en Azuqueca, durante su declaración.
El acusado de degollar a su mujer en Azuqueca, durante su declaración.

Un testimonio confuso para un hombre que intenta convencer al jurado de que mató a su mujer en un momento de confusión. Así podrían resumirse los tres cuartos de hora de declaración de J.A.M.G, al que se le imputa un horrible crimen perpetrado en 2017 en Azuqueca de Henares, en presencia de los tres hijos de la pareja, que convivían con ellos.

El acusado ha pedido perdón por lo que hizo. “Pido públicamente perdón por lo que he hecho pero ella me clavó a mí el cuchillo y reaccioné”. “Yo no sabía lo que hacía, no sé lo que se me pasó en la cabeza, no sé por qué hice eso”, se ha justificado. En esos momentos, una de las familiares de la víctima sollozaba entre el público.

Lo contradictorio de las respuestas habría llegado a desesperar a otro que no fuera Dolores Guiard, la fiscal del caso. Con aplomo, la representante del Ministerio Público se ha esforzado por ser minuciosa e incluso reiterativa ante un testimonio que pretendía ser evasivo y exculpatorio y que ha terminado por ser a veces errático y, esencialmente, inculpatorio.

El acusado departe con su abogada antes de la vista de este jueves. (Foto: La Crónic@)
El acusado departe con su abogada antes de la vista. (Foto: La Crónic@)

Asesino confeso

El acusado ha reconocido que mató a Arancha, su esposa, el 28 de diciembre de 2017, poco después de las ocho de la mañana. Ha insistido en que ella le “destapó de la cama”, como si ese nimio detalle fuera, más que la excusa, el desencadenante de todo lo que vino después. La última discusión también tuvo un origen banal: se había iniciado la noche anterior por el cargador del móvil de su hija.

Según su versión, la pareja continuó la discusión de la víspera al amanecer del día del crimen, mientras ella se duchaba para irse al trabajo, con él en pie frente a la bañera.

En su particular interpretación de lo ocurrido, ha insistido en que fue la víctima quien primero le clavó un cuchillo. Para hacerlo, habría salido de la bañera, se habría situado detrás de él en el reducido espacio del cuarto de baño, rebuscado en una caja que había en el suelo y empuñado el arma. Ha reiterado que fue atacado: “Ella me clavó un cuchillo y yo reaccioné”. En su defensa, sostiene el acusado que la mató por asfixia en respuesta a ese supuesto ataque inicial y que acto seguido salió al pasillo. Allí habría pedido a los menores que llamaran a la Policía, mientras intentaba cortarse el cuello, sin mucho éxito puesto que sólo se infirió un corte superficial.

El acusado del crimen de Azuqueca, junto a los letrados y la fiscal. (Foto: La Crónic@)
El acusado del crimen de Azuqueca, junto a los letrados y la fiscal. (Foto: La Crónic@)

Tres menores en el piso

Lo más terrible llegaría después, cuando una vecina había sacado a los hijos del piso. “Lo que me hice yo en el cuello, se lo hice a ella, con el mismo cuchillo”, ha llegado a afirmar el procesado a preguntas del Ministerio Fiscal. Ni siquiera en el empeño de vincular el momento del degüello como algo posterior al de la muerte de la mujer se ha dejado de percibir una cierta incoherencia de fondo. “Yo no voy a tener la sangre fría de decir a los niños que su madre está muerta” ha llegado a exclamar en el interrogatorio de la fiscal, admitiendo así implícitamente que ya sabía que la había matado antes de que, además, la degollase. De hecho, el Ministerio Fiscal le ha planteado en ese momento que por qué la degolló si ya estaba muerta, a lo que se ha limitado a señalar que “en ningún momento quise hacer nada” y que le cortó el cuello pero “no es algo que decidiera”… y que tampoco sabía que estaba muerta, en una más de las contradicciones de su declaración de este jueves. Tampoco ha sabido explicar cómo fue que se encontrase además del cuchillo de su testimonio otros dos más y los tres con restos de sangre cuando los agentes entraron en la vivienda.

A partir de ahora se sucederán los testigos y los peritos. La vista con jurado popular proseguirá hasta el próximo miércoles, día 11. Está previsto que pasen por la sala de la Audiencia Provincial de Guadalajara al menos cuarenta personas para testificar.

Las peticiones de pena por parte de la Fiscalía y las acusaciones van desde los 25 años de cárcel hasta los 33 por asesinato con alevosía; por su parte, la defensa ha solicitado la libre absolución, o en todo caso, la calificación como homicidio, argumentando para ello que habría atenuantes y eximentes a tener en cuenta.

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