Molina de Aragón es muy reconocible por el puente románico sobre el río Gallo. (Foto: La Crónic@)
Molina de Aragón es muy reconocible por el puente románico sobre el río Gallo. (Foto: La Cró[email protected])

Guadalajara se está poniendo de moda. Entre los campos de lavanda y el auge del turismo rural, todas las comarcas de la provincia están teniendo su oportunidad para darse a conocer y atraer a cada vez más visitantes, que miran hacia la provincia con creciente curiosidad.

En esta ocasión, atendemos al criterio establecido desde Barcelona por el periodista Adrián Soler, para el portal Nius. Ha elegido los que, a sus juicio, son los 5 pueblos más bonitos de Guadalajara. Hay de todo, como en botica… pero muchos apreciarán notorias ausencias.

Incluye, fuera de toda discusión, Sigüenza y Molina de Aragón. De la primera, resalta el castillo, aunque sorprende que aluda al restaurante del parador y omita a los dos que tienen estrellas Michelin por esos contornos e, incluso, a alguno más. De la capital del Señorío, resalta el castillo, San Francisco y el museo.

La Plaza Mayor de sigüenza, con su nueva iluminación.
La Plaza Mayor de Sigüenza, con su nueva iluminación.

Castejón, Pelegrina y Somolinos

A partir de ahí, el quinteto de elegidos se completa de un modo cuando menos discutible. Ni Brihuega, ni Pastrana, ni Atienza, ni Cogolludo, ni Cifuentes, ni Valverde de los Arroyos ni Majaelrayo… los destacados en esta peculiar selección son Castejón, Pelegrina y Somolinos.

Resalta de Castejón la Casa del Cid, pese a su estado de conservación, del que días pasados informaba LA CRÓNICA; Pelegrina entra más por Félix Rodríguez de la Fuente que por su caserío y Somolinos, obviamente, por su laguna.

Más allá de la anécdota, como saben los que conocen Guadalajara, en la provincia hay espacio para muchísimas otras agradables sorpresas, de las que tienen referencia habitual en este diario y en esta sección de viajes.

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