Vista de Valhermoso, desde la carretera. (Foto: Google Maps)
Vista de Valhermoso, desde la carretera. (Foto: Google Maps)

Valhermoso es un minúsculo pueblo del Señorío de Molina. Tan pequeño es su caserío que los empadronados rondan la veintena. En las últimas décadas, algunos han conocido de su existencia porque allí nació Emilio Clemente, quien fuera presidente de la Diputación de Guadalajara y alcalde de su pueblo desde 1995 hasta que se jubiló, en 2011.

Le sucedió en aquellas elecciones, las mismas que llevaron a Cospedal al Palacio de Fuensalida, J. B. H… que es quien este martes tendrá que acudir a la Audiencia Provincial de Guadalajara para responder sobre un asunto de esos ya lejanos tiempos.

Todo empezó por un oficio remitido el 12 de agosto de 2013 desde la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, de la que era máximo responsable José Ignacio Echániz. No se trataba de una felicitación por aceptar ser alcalde de un pueblo de la que ahora se conoce como «España Vaciada», sino una advertencia de que el agua del «pozo viejo», ese que se usaba en los estíos para atender la presencia de los veraneantes, tenía «muy altos niveles de metales pesados», en número superior a lo considerado seguro para la salud. Lo mismo ocurría, además, con el «pozo nuevo», según Sanidad. Desde la Junta recomendaban no consumir agua del subsuelo, por contener aluminio, arsénico, hierro y manganeso en proporciones excesivas.

Ahora, al alcalde lo han citado para el 13 de julio de 2021, casi ocho años después, incluso contra el criterio de la Fiscalía.

Audiencia Provincial de Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Audiencia Provincial de Guadalajara. (Foto: La Cró[email protected])

El fiscal no aprecia delito

El fiscal Pérez Ruiz no ha visto forma de encajar la conducta del entonces alcalde en el artículo 359 del Código Penal, que se refiere a la «elaboración, suministro o comercio, sin hallarse debidamente autorizado, de sustancias nocivas para la salud». Tampoco con el artículo 365, que contempla penas de hasta 6 años para quien «envenenare o adulterare con sustancias infecciosas (…) las aguas potables». Ni esos ni otros dos artículos, sobre los que también se explaya el fiscal para descartarlos en su comunicación al Juzgado de Molina, que es de donde ha llegado el expediente hasta la capital.

¿Qué es lo que se atribuye al entonces alcalde de Valhermoso? Precisamente eso: no haber hecho nada tras recibir la notificación de Sanidad y sus «recomendaciones». El caso ha seguido su curso a pesar de que «no consta hasta la fecha que ninguno de los vecinos de la localidad sufra enfermedad derivada del consumo de agua contaminada».

Así las cosas, desde la Fiscalía, «sin perjuicio de que la conducta omisiva del acusado pueda ser merecedora de reproche como infracción administrativa, debiendo acudirse a la vía competente o, en su caso, a través de iniciativas políticas populares» se solicita el sobreseimiento provisional, al no apreciar delito.

En la actualidad, el alcalde es del PSOE, el partido que impugnó con éxito 13 inscripciones en el censo electoral de Valhermoso, de un total de 35 en el censo de 2015 de este pequeño pueblo, que vuelve a ser noticia con alguno de los protagonistas que ya lo fueron entonces.

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