La misa de despedida de las clarisas de Molina la ha oficiado el obispor de Sigüenza. monseñor Atilano Rodríguez.
La misa de despedida de las clarisas de Molina de Aragón la ha oficiado el obispo de Sigüenza. monseñor Atilano Rodríguez.

La congregación de las monjas clarisas de Santa Clara abandonará en pocos días Molina de Aragón, adonde llegaron hace 440 años y donde habían permanecido de forma ininterrumpida. Las pocas religiosas que quedaban se trasladarán a la comunidad que tienen en Soria. La mudanza ha venido forzada por la falta de vocaciones, el fallecimiento de una de ellas a causa de la Covid-19 y la avanzada edad de las que quedan.

“Este dichoso Covid, que pasó también por nuestra casa haciendo estragos”, es una de las razones que ha motivado una partida que ya estaba prevista pero que ahora se precipita, como confirman desde la diócesis de Sigüenza-Guadalajara y como lo han expresado las propias hermanas en una carta que se ha leído este jueves en la celebración de una eucaristía en Molina.

Misa de despedida en Molina

Ha sido este 27 de agosto cuando se ha celebrado en Molina de Aragón una misa oficiada por el obispo, Atilano Rodríguez y a la que han asistido sacerdotes, miembros de la Corporación molinesa, autoridades civiles y incluso el presidente de las Cortes Regionales, Pablo Bellido. En dicha misiva, las hermanas han agradecido la amistad y la acogida que siempre les han mostrado los molineses.

Las monjas también han dejado constancia del “dolor” que supone abandonar “una tierra y unas gentes, con las que esta comunidad ha estado siempre vinculada, con unos lazos tan estrechos, que se podría decir que son como los lazos de sangre”, aunque han apuntado que Soria es un buen destino en el que se sentirán muy arropadas.

También han mostrado su agradecimiento a las diócesis por haberse ocupado “siempre” de que “no les faltara de nada”, de resolver sus problemas y de su propia formación.

Las clarisas llegaron a Molina en 1580 y se establecieron junto a la antigua parroquia de Santa María, iglesia románica del siglo XIII que fue donada por el obispo de Sigüenza, Fray Lorenzo de Figueroa a Juan Ruíz Malo para darle un uso como capilla conventual con el título de Santa Clara.

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