Las dos torres de refrigeración, inactivas durante una parada para la recarga del reactor.
Las dos torres de refrigeración, inactivas durante una parada para la recarga del reactor.

El de 2022 está siendo un verano sorprendente, incluso en lo energético. Por ejemplo, desde hace semanas, España exporta electricidad a Francia. Ahora, además, desde el país vecino miran con envidia las torres de refrigeración que tienen las instalaciones nucleares españolas, como es el caso de las dos de Trillo, que rivalizan en el paisaje alcarreño con las celebérrimas Tetas de Viana.

Francia, el país europeo que más fuertemente ha apostado desde hace décadas por la energía nuclear, no las tiene todas consigo este verano con las sucesivas olas de calor, que también allí han disparado las temperaturas hasta los 40 grados. La falta de torres de refrigeración en las nucleares de Francia, Bélgica y Suiza se lleva mal con la dura canícula que está afectando más allá de los Pirineos, comprometiendo la temperatura límite a la que pueden devolver a los ríos el agua que utilizan, para enfriar, en los sistemas de sus centrales.

Concretamente, las centrales nucleares francesas que no han podido contener la temperatura del agua adecuadamente por culpa del calor exterior son las de Blayais, Golfech, Saint-Alban 1 y Bugey. Tal situación obliga a una reducción de potencia o a la parada total de la producción. Para la última de las centrales citadas, la autoridad gala consideró este verano que mantener una potencia mínima era «fundamental» para la seguridad de la red eléctrica y sobre esto, el Ministerio de Transición Energética francés valoró que mantenerla en operación era una cuestión «de necesidad pública». En consecuencia, autorizó rebasar los límites térmicos «en no más de tres grados centígrados y por un breve espacio temporal».

Días pasados, la eléctrica francesa EDF (el mayor productor de energía nuclear de Europa) avisó de posibles recortes de producción en estos días de hasta 3,8 gigawatios en las plantas de Tricastin, St. Alban y Golfech debido a las altas temperaturas en los ríos Ródano y Garona. Ya han tenido que reducir la potencia, a lo largo del pasado fin de semana.

Las torres de la nuclear de Trillo y las Tetas de Viana, en el mismo paisaje alcarreño. (Foto: La Crónic@)
Las torres de la nuclear de Trillo y las Tetas de Viana, en el mismo paisaje alcarreño. (Foto: La Crónic@)

¿Por qué en España el calor no afecta a las centrales nucleares?

Ninguna central nuclear española ha bajado nunca su potencia por una ola de calor. Desde el Consejo de Seguridad Nuclear resaltan que las centrales españolas no vierten el agua que se utiliza en el reactor directamente al río. Previamente, pasa por las torres de refrigeración, que en el caso de Trillo son dos, como también ocurre en Cofrentes. Ascó (Tarragona) sí vierte al mar, mientras que Almaraz dispone desde 2012 de una red de 20 torres de enfriamiento, que aseguran que el agua que se descarga al embalse de Torrejón, en el Tajo, no excede nunca de 30ºC. 

Otra de las diferencias con los países del entorno europeo es que en España el control del límite de temperatura no corresponde al CSN sino que depende de las confederación hidrográficas. Por ello, la decisión de bajar potencia, llegada ese supuesto, sería consultada al organismo regulador pero dependería, en último término, del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno. En Francia, es la ASN la competente en esta decisión, aunque luego pida el refrendo del Ejecutivo.

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