Exterior de un club de alterne en una carretera española.
Exterior de un club de alterne en una carretera española.

Castilla-La Mancha rebajaba desde este viernes las medidas de Nivel 3 reforzado, que habían sido adoptadas por la Junta de Comunidades el pasado 18 de enero. Mucho antes, allá por el mes de agosto de 2020, la Consejería de Sanidad había dictado el cierre de todos los clubs de alterne de la región. La decisión coincidió en el tiempo con tras medidas,  como la prohibición de comer y beber en el transporte público, la suspensión total de fiestas populares o el cierre de madrugada de las discotecas y otros locales de ocio nocturno. También se prohibía por entonces fumar en la calle sin espacio suficiente.

Para los “lugares de alterne o prostíbulos”, quedaba suspendida la actividad “independientemente de la licencia con la que cuenten. Pese a que el Ejecutivo regional adoptó esta medida hace ya seis meses algunas oenegés, como Médicos del Mundo, mantienen que algunos de estos lugares han seguido abiertos. El pasado mes de enero, LA CRÓNICA ya informaba de los primeros estudios que acreditan cómo la prostitución ha pasado de manera muy notoria de los clubs a los pisos.

Muy crítica con esta realidad se muestra la vicepresidenta de Médicos del Mundo en Castilla-La Mancha, Idoia Ugarte, quien asegura que “la situación sigue siendo la misma”, pues las mujeres continúan siendo prostituidas, aunque sea en otros lugares. “Si no es en un sitio, es en otro”, insiste Ugarte, que añade que las intervenciones realizadas por su organización avalan que la prostitución, en la región, no se ha diluido pese a lo restrictivo de las medidas sanitarias.

Sin alternativa, se mantiene la actividad

“Está claro que las personas prostituidas están en esa situación porque no tienen otra manera de obtener ingresos económicos para su supervivencia y la de su familia. La incidencia política que hicimos en su momento y seguimos haciendo es que el Estado, como garante social de toda la ciudadanía, tiene que dar una alternativa real y rápida a las necesidades de este colectivo. Esa demanda es la que seguimos trabajando”.

De ahí que Médicos del Mundo recibiese el cierre de estos lugares con cierta contradicción. “Valoramos la medida, pero nos entristecía que el motivo del cierre fuera la pandemia y no el hecho de considerar que la prostitución es una vulneración de derechos humanos y no se debe permitir”, denuncia Ugarte, que insiste que no permitir simplemente la apertura de estos lugares supone “quedarse a medias”.

Antes se multaba a las prostituas callejeras; ahora se quiere penalizar al cliente.
Prostitución callejera.

Mujeres más vulnerables con el COVID

“El problema es que con el COVID estas mujeres suman un plus de vulnerabilidad a la que ya tienen de base. La pandemia ha provocado que sus ingresos económicos se hayan recortado y a eso se añade el riesgo a nivel de salud, pues siguen siendo prostituidas en otras espacios, y su salud está claramente en riesgo”, enfatiza.

En esta línea, y pese a defender que no existen cifras concretas sobre contagios en este colectivo, Ugarte sí ha referido que hay estudios que están demostrando que en los lugares socialmente más desfavorecidos la prevalencia de la enfermedad y morbimortalidad es mayor. “Estas mujeres tienen todas los factores sociales en contra y, por tanto, su vulnerabilidad es mucho mayor que en otros grupos de población”.

Por ello, alerta de que este colectivo presenta cada vez más necesidades. “La confianza que tienen en Médicos del Mundo, basada en la constancia de nuestra intervención, hace que nos consideren una referencia. Les prestamos acompañamiento hacia los recursos, sanitarios, sociosanitarios y a los centros de la mujer. Nuestro objetivo es que estas mujeres tengan las mismas prestaciones que están a disposición de toda la ciudadanía”, subraya.

Prestaciones sin tarjeta sanitaria

Dicho esto, Idoia Ugarte señala que, con la pandemia, Médicos del Mundo lleva tiempo “trabajando con incidencia” con el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha para que esta prestación sea universal. “Que no haga falta tener una tarjeta sanitaria como llave para entrar a todas las prestaciones, sino que de manera automática todas las personas tengan acceso directo a ellas”, reclama.

“Nosotras somos conscientes de la punta del iceberg, pero queremos que se estandarice la atención, que no tenga que ser a demanda puntual, sino que haya una norma que incluya a todas las personas. Sabemos que esto tiene ciertas dificultades administrativas, pero es un derecho que hay que preservar”.

Más auxilios en Toledo y Ciudad Real

Desde Médicos del Mundo, y como consecuencia de las restricciones del estado de alarma y el posterior cierre de prostíbulos y locales de prostitución, indican haber atendido a un menor número de personas en situación de prostitución en Toledo y Ciudad Real durante el pasado año. No obstante, han realizado un mayor número de intervenciones sociales para dar respuesta al agravamiento de las circunstancias de vida de este colectivo.

Mientras que en el 2019 el 90% de las personas necesitaron atención social, ha explicado esta organización, en el 2020 fue preciso brindar este servicio al 100% de las personas en situación de prostitución. Algo parecido ocurre con la atención psicológica: si en el 2019 el 25% de las personas atendidas la precisó, el pasado año requirieron este tipo de atención un 34% de las personas.

De igual modo, y como consecuencia del incremento de las demandas en las personas atendidas, de un año a otro se duplicaron el número de las coordinaciones con los recursos sociales tanto públicos como privados y las derivaciones a estas entidades durante el 2020 fueron un 65% más que el año anterior.

Médicos del Mundo atendió en 2020 a un total de 619 personas –siete de ellos, hombres–. De ellas, 66 recibieron ayuda en pisos de prostitución y 553 en prostíbulos. Por contra, en el 2019 atendieron a 866 personas –17 hombres–, de las que dos estaban en la calle, 104 en pisos y 762 en prostíbulos.

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