Page, a pie de pantano de Entrepeñas en una imagen de archivo.
Page, a pie de pantano de Entrepeñas en una imagen de archivo.

El presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (Scrats), Lucas Jiménez, ha vuelto a insistir en que no hay justificación técnica que avale la modificación de las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura, de forma que “vamos a patalear hasta la última hora, hasta las últimas consecuencias”.

Jiménez, que ha asistido a la protesta del Círculo por el Agua, que se ha concentrado a las puertas de la Delegación de Gobierno de Murcia, ha criticado también la “ironía cabreante” del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que dice que entiende que hoy en el Levante “estén cabreados”. “Llevamos razón y por eso no nos entiende”, ha dicho el presidente del Scrats.

Y es que, con esta modificación, “se nos viene encima un recorte al trasvase de aproximadamente el 40 por ciento de los que venimos recibiendo actualmente, lo que significa que los regadíos muchos años no tendrán disponibilidad de agua, los de abastecimiento lo pasarán mal y los precios aumentarán para abastecimiento y regadío”.

A su juicio, “lo lamentable es que se hará sin justificación técnica alguna, eso lo sabe el Ministerio y la CHS, saben que la cuenca del Segura no es viable sin aportes de la cabecera del Tajo y se hace por una decisión política que persigue satisfacer los afanes de supremacía de Page y los líderes políticos de Castilla-La Mancha y a esto se enfrenta el Levante”.

Los regantes, dentro de su calendario de movilizaciones, tienen previsto concentrarse este sábado en ayuntamientos de Murcia y Almería y el día 24 llevarán su protesta a Madrid en lo que entienden que será “el último sprint para evitar que el Ministerio lleve a cabo una decisión sectária y política sin ninguna justificación técnica que nos condenará durante una serie de años a una travesía difícil a la que no le encontramos un final razonable”.

A más nivel del Tajo, prevén más desembalses de Entrepeñas

La Mesa del Agua de Almería ha participado este jueves en la movilización en defensa del trasvase Tajo-Segura que ha tenido lugar en Murcia, frente a la sede de la Delegación del Gobierno.

La Mesa del Agua de Almería, que participa en el ‘Círculo por el Agua’ que conforman los regantes de la provincia, la Región de Murcia y la provincia de Alicante, ha recordado que el aumento de caudales en Aranjuez (Comunidad de Madrid), pasando de 6 m3/s a 8,52 m3/s de media, y que supondría un aumento de los volúmenes a desembalsar desde Entrepeñas y Buendía de 78 hm3/año, “no está debidamente justificado”.

Este incremento de desembalses, advierte, “perjudicaría fundamentalmente a los regadíos, ya que los abastecimientos tienen asegurado un volumen de 7,5 hm3/mes, en los Niveles 2 y 3, a suministrar con prioridad a los regadíos”.

“En un escenario optimista de estabilidad en los envíos, con mantenimiento del Nivel 2 durante todo el año, y 27 hm3/mes a trasvasar, los regadíos recibirían en las tomas de las Comunidades de Regantes un total de 210,6 hm3, la mitad de su volumen otorgado por la ley, incumpliendo sistemáticamente los niveles de garantía establecidos en la Instrucción de Planificación Hidrológica”, ha recordado Fernández Maldonado.

Con este volumen “optimista”, los regadíos seguirían estando obligados a pagar las componentes de amortización y gastos fijos de funcionamiento del Tajo-Segura, “con el consiguiente aumento de las tarifas a abonar por metro cúbico finalmente recibido”.

Agua más cara

En el caso de darse situaciones de Nivel 3, los volúmenes para los mismos “se verían reducidos aún más, incrementándose el coste por metro cúbico derivado de la obligación de abonar íntegramente las cantidades fijas de la tarifa”.

Este hecho “se agrava por la incertidumbre de los envíos mensuales, pues el regante no sabe a priori el agua que recibirá hasta que finaliza el año hidrológico”.

El incremento de caudales ecológicos mínimos que por ahora se propone “de nada servirá para mejorar el estado de las masas de agua en Toledo y Talavera, debiendo por el contrario acometerse las actuaciones necesarias para la regeneración de las aguas que reciben a partir de la confluencia con el Jarama mediante un exhaustivo control y corrección de la calidad de todos los vertidos que reciben, y con especial énfasis sobre los correspondientes a los efluentes urbanos”.