Catéter venoso central en un paciente del Hospital de Guadalajara.
Catéter venoso central en un paciente del Hospital de Guadalajara.

El Área Integrada de Guadalajara ha publicado un protocolo relativo al mantenimiento y cuidado de los catéteres venosos centrales, como los denominados Port-A-Cath, Hickman o PICC. Los más habituales y conocidos son los catéteres venosos periféricos, lo que habitualmente se conoce por «coger una vía», que tiene otras características que el que ahora nos ocupa.

Con esta medida «se pretende facilitar información actualizada sobre el manejo de estos dispositivos al personal implicado en su utilización, tanto de Atención Primaria como del hospital», según destacan desde el SESCAM.

Estos dispositivos subcutáneos se emplean para administrar medicamentos, especialmente citostáticos. El protocolo debería aumentar la capacitación de los profesionales y unificar el criterio de actuación para la aplicación de los catéteres venosos centrales. Este documento, junto al material audiovisual que se ha creado está disponible mediante códigos QR.

¿Qué complicación tiene un catéter?

El manejo de estos dispositivos precisa de cuidados especiales para evitar su infección y mantener su permeabilidad, siguiendo la evidencia científica disponible.

Pueden emplearse hasta cinco años y entre sus ventajas destacan la disminución del dolor y la ansiedad que generan las venopunciones, así como menor riesgo de infección.

Asimismo, está comprobado que contribuyen a reducir el número de ingresos hospitalarios dado que facilita el seguimiento y tratamiento ambulatorio de los pacientes.

Otra de sus ventajas es que favorecen que la persona pueda mantener una vida y actividad física normales, a excepción de actividades deportivas enérgicas o de contacto.

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