Con sorpresa para muchos de los que transitan por la Calle Mayor de Guadalajara, el local conocido como «La nueva Flor y Nata» está cerrado. Más aún, si se acude a Internet, se constata que el negocio aparece como «cerrado permanentemente».

El inesperado anuncio coincide en el tiempo con el precinto del establecimiento, ordenado por la Delegación Provincial de Sanidad y ejecutado en los últimos días. ¿Los motivos?
Para evitar especulaciones, lo mejor es remitirse a la versión facilitada a LA CRÓNICA por el citado organismo, que reproducimos en su integridad y sin apostillas. Las negritas sí han sido incluidas por esta Redacción, para facilitar a los lectores los puntos de más interés:
«El establecimiento en cuestión es objeto de inspecciones por parte de los servicios de Salud Pública, enmarcadas en los programas de control oficial que la Delegación Provincial de Sanidad desarrolla de forma permanente sobre todos los establecimientos alimentarios, con el fin de verificar el cumplimiento de la normativa vigente y garantizar la protección de la salud pública.
Como consecuencia de las mismas, se trasladó a su titular una serie de requerimientos de carácter higiénico-sanitario que debían ser corregidos dentro de los plazos establecidos.
Una vez transcurrido el periodo concedido para la subsanación y tras las actuaciones de comprobación realizadas, en la visita de inspección que motivó la resolución de suspensión de la actividad se constató que no se habían subsanado las deficiencias detectadas, por lo que la situación había derivado en un peligro inminente para la salud pública.
Esta circunstancia determinó el procedimiento de suspensión temporal de la actividad, medida que se mantendrá vigente hasta que el titular ejecute las actuaciones necesarias para corregir las deficiencias detectadas, se verifique oficialmente su subsanación y quede plenamente garantizada la seguridad alimentaria en el establecimiento.
La adopción de medidas como la presente pone de manifiesto el correcto funcionamiento de los mecanismos de vigilancia e inspección, cuya finalidad es comprobar que los operadores alimentarios cumplen con su responsabilidad de ofrecer productos y servicios seguros para la ciudadanía.
Desde la Delegación Provincial de Sanidad no se facilitarán más detalles sobre el contenido concreto de los requerimientos ni sobre otros aspectos del expediente, al tratarse de un procedimiento administrativo que afecta a un establecimiento particular y que se encuentra actualmente en tramitación».

