Vista general del Hôtel du Palais, en Biarritz, que vuelve a la actividad desde el 26 de marzo de 2021.
Vista general del Hôtel du Palais, en Biarritz, que vuelve a la actividad desde el 26 de marzo de 2021.

Hay que tener mucha confianza en uno mismo para emprender un negocio a partir de que todo estallara por los aires en marzo de 2020, por culpa del coronavirus. Eso es lo que va a hacer, el 26 de marzo de 2021, el “Hôtel du Palais” de Biarritz, el único gran lujo de la costa atlántica francesa, con tres siglos de historia y de esplendor y una reforma de sus instalaciones que han despertado expectación entre los que saben apreciar la calidad de un alojamiento y de una buena mesa… aunque sea en la habitación.

“La salud y la seguridad de nuestros empleados es una prioridad absoluta”, resalta para nuestra publicación Sophie Bergart, responsable de Comunicación del hotel, que desde ahora será gestionado por Hyatt aunque seguirá siendo propiedad de la municipalidad de Biarritz.

Por el momento, bares y restaurantes del hotel estarán cerrados, al igual que el spa y el gimnasio. Pero hay motivos para no dejar que discurra más tiempo que el imprescindible para asomarse hasta este escenario único.

Donald Trump, que estuvo en Biarritz en 2019 para el G7, ya es historia. Pero para historia... la del "Hôtel du Palais".
Donald Trump, que estuvo en Biarritz en 2019 para el G7, ya es historia. Pero para historia… la del “Hôtel du Palais”.

Tras las huellas del G7… y de Eugenia de Montijo

El edificio que ocupa el Hôtel du Palais fue construido como residencia de verano imperial de Napoleón III, quien lo mandó erigir –y así permanece desde 1855– como muestra de amor hacia su esposa, la española Eugenia de Montijo. Tras acoger a los dignatarios asistentes a la cumbre del G7 en agosto de 2019, el 19 de octubre se cerró el hotel para completar unas obras de renovación que han ocupado tres años y que han realzado aún más la majestuosidad y elegancia de este establecimiento, conservando el espíritu del siglo XIX.

Dispone de 142 habitaciones, incluidas 56 suites, con vistas al océano Atlántico. Son estancias desde los 28 metros cuadrados a los 100 metros cuadrados de la Suite Royale. Algunas de las habitaciones de la última planta del hotel están consagradas al ambiente marinero y, provistas de ventanas redondas como ojos de buey y claraboyas, evocan los cruceros.

Las primeras fases de la reforma se centraron en las zonas exteriores, los tejados y los espacios técnicos, antes de iniciar la reforma de las suites y habitaciones, así como de los restaurantes, los bares y la recepción. Un equipo de artesanos compuesto por un ebanista, un pintor decorador, un tapicero, costureras y costureros se han encargado de restaurar o reproducir meticulosamente el mobiliario de época, los tapices, las telas y los trampantojos de las columnas del vestíbulo, siguiendo siempre la técnica propia de la época napoleónica.

… y en estas, llegó el COVID

Un año después de que comenzara la pandemia, la exigencia de extremar la salud de clientes y empleados lleva a mantener medidas rigurosas en la anunciada reapertura, según hemos podido comprobar:

•  El uso de la mascarilla es obligatorio en todas las zonas comunes del hotel.

•  Servicio de habitaciones entre siete de la mañana y once de la noche.

• El minibar de su habitación se entrega vacío, salvo indicación en contrario del cliente.

•  Se indicará a los clientes que abandonen su habitación cuando haya sido arreglada por las limpiadoras.

• No es posible sentarse en la terraza. La piscina al aire libre estará cerrada en esta primera etapa, al igual que el SPA y los restaurantes. Los jardines estarán abiertos para los huéspedes del hotel, pero no para los ajenos.

• Es posible recibir entregas desde el exterior, pero el cliente debe recogerlas personalmente en Recepción. No hay posibilidad de recibir personas ajenas al hotel.

• Se habilitará un espacio con acceso delimitado por cordones para admirar la vista panorámica de 180° en el restaurante La Rotonde, aunque no preste servicio.

Alta cocina, en la habitación

¿Alojarse en el País Vasco francés y no poder disfrutar de alta cocina en un hotel de lujo? No todo está perdido, a pesar del COVID. Desde la dirección, en declaraciones a IDEAS PARA VIAJAR, resaltan que “tendremos el placer de ofrecer una experiencia gastronómica en la propia habitación del cliente”. La propuesta lleva la firma del chef del hotel, Aurélien Largeau, y está inspirada en los productos locales de temporada de entre los más emblemáticos del País Vasco. También está disponible toda la carta de vinos y cócteles del restaurante La Rotonde y del bar Napoléon III.

La limitación más notable es que este servicio gastronómico en habitación se ofrece solo para cenas, de 19 a 22 horas y está sujeto a reserva previa con al menos 48 horas de antelación. Si no hubiera disponibilidad por exceso de demanda, siempre queda la opción del room service.

El lujo del Club Impérial

El spa imperial, cuya superficie total de 3.000 metros cuadrados se distribuye en cinco plantas, es un remanso de paz… que podremos disfrutar de nuevo cuando el COVID lo permita. dispone de una piscina de agua dulce, un jacuzzi, un hammam, una sauna y el Instituto Leonor Greyl para dar el más completo servicio.

En el exterior, los clientes pueden disfrutar de un momento de descanso o de una sesión de deporte en la piscina de agua salada de estilo californiano climatizada a 28 °C que domina el océano y las célebres cabañas puestas a disposición del cliente.

De eso y de mucho más, ante la cambiante situación de la pandemia, podrán seguir informándose puntualmente los lectores en IDEAS PARA VIAJAR y en LA CRÓNICA.

Más información:

HÔTEL DU PALAIS
1, AVENUE DE L’IMPÉRATRICE, 64200 BIARRITZ, FRANCIA
HOTELDUPALAISBIARRITZ.COM