Ayuntamiento de Guadalajara en el amanecer del 9 de febrero de 2021. (Foto: La Crónic@)
Ayuntamiento de Guadalajara en un amanecer de 2021. (Foto: La Crónic@)

Si hacemos caso a lo que llega hasta LA CRÓNICA desde la Guardia Civil y desde la Policía Nacional, estamos asistiendo a una creciente profusión de casos de pequeños robos en la provincia de Guadalajara. Desde barras de lomo a calderilla de tragaperras, todo vale.

El fenómeno también puede que se esté produciendo en la capital, pero este chismorreador no se lo puede aclarar con datos precisos, dado que desde la Policía Local y desde el Ayuntamiento sus actuales responsables prefieren no informar de cómo actúa la delincuencia en Guadalajara con la transparencia con la que antaño se hacía.

Lo innegable es que este lunes ha amanecido con su puerta destrozada un conocido bar, que se asoma desde Miguel Fluiters a la Plaza Mayor. A escasos metros del consistorio, alguien ha cogido un alcantarilla y la estampado contra la cristalera, con el resultado que el lector puede fácilmente imaginar.

Además del recuento de los cristales rotos, el propietario deberá hacer ahora inventario de lo que le falte en el interior.

A la hostelería, tan castigada por la pandemia, ya sólo le faltaba que la choricería andante se cebara también sobre ellos.

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