Control de la Guardia Civil en la A-2, a la altura de Azuqueca de Henares.
Control de la Guardia Civil en la A-2, a la altura de Azuqueca de Henares.

La noticia de la Guardia Civil era tan escueta que ni siquiera era noticia. Se limitaba a un tuit en la tarde del lunes, en el que se reseñaba que se habían intervenido casi 100 kilos de níscalos dentro del vehículo en el que también viajaban los supuestos recolectores. El interés, como tantas veces, estaba en los detalles, que no se podían conocer a través de la red social.

El control se había instalado en el kilómetro 42 de la A-2, dentro de Guadalajara, provincia que hoy por hoy pertenece a Castilla-La Mancha y que, hoy por hoy también, tiene prohibidos para sus habitantes y para el resto de la Humanidad los movimientos que no sean por causa de fuerza mayor desde o hacia otra Comunidad Autónoma.

Residentes en Alcalá

Una fuerza irresistible debió mover a esos cuatro vecinos de Alcalá de Henares, originarios del Este de Europa, para echarse al camino de buena mañana y, una vez llegados a las veredas de Guadalajara, hacer acopio de una buena remesa de níscalos, esos hongos que tanto dinero han dado a los vecinos de muchos pueblos del norte de la provincia cuando no tenían tanta competencia y tan incontrolada.

Los cuatro ocupantes del turismo fueron propuestos para sanción por recogida ilegal, pero también por contravenir la limitación de entrada y salida de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

Cabe recordar que la recogida de setas está permitida para el autoconsumo, concepto que en este caso se consideraba claramente sobrepasado.

Los níscalos es de suponer que fueron eliminados por los agentes que los requisaron y que lo harían meticulosamente y sin excepción en algún punto limpio cercano, según es preceptivo.

Níscalos intervenidos en un control en la A-2 a principios de noviembre de 2020. (Foto: Guardia Civil)
Níscalos intervenidos en un control en la A-2 a principios de noviembre de 2020. (Foto: Guardia Civil)

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