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¿Tienes calor y te apetece una cerveza? Estás pensando en Flandes, aunque no lo sepas

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Puede que seas de esos turistas empeñado en pasar a ser un buen viajero. En consecuencia, no nos extrañaría que tengas tu propia relación de lugares con el sello de la UNESCO alrededor del mundo, para no perdértelos.

¿Y si te dijéramos que no muy lejos, a un par de horas de avión, hay un lugar que tiene el sello de Patrimonio Cultural desde hace una década por su capacidad de saciarnos la sed y llevarnos casi al paraíso?

Si te gusta la cerveza, esto es para ti. Si no te gusta, también.

De lo que hablamos está en Bélgica y se llama Flandes. De propina, si además te gusta la bicicleta… ya estás tardando en conocer lo que ahora mismo te vamos a explicar.

En efecto, se están promocionando en este verano de 2026 nuevas rutas cicloturistas entre fábricas de cerveza, ciudades históricas y paisajes icónicos para celebrar que Flandes contribuyó hace ya 10 años a que la cultura cervecera belga fuera reconocida patrimonio cultural de la Unesco

El asunto es fácil de entender si asumimos que para los flamencos (los de más arriba, no los del sur de España) el ciclismo es algo muy parecido a una religión laica. Por tanto, unir cerveza y pedales tiene toda la lógica.

La nueva colección de rutas cicloturistas temáticas, de entre 26 y 63 kilómetros, se adapta a casi cualquier nivel ciclista.

Además, estas nuevas propuestas permiten descubrir algunos de los paisajes más emblemáticos de la región mientras se exploran las tradiciones cerveceras.

A lo largo de cada recorrido, se puede adentrar uno en la historia, aprender sobre los procesos de elaboración, visitar centros de interpretación y degustar especialidades locales.

De eso ya te hemos escrito más de una vez en LA CRÓNICA y puedes recordarlo más abajo, en nuestros enlaces.

¿Lambic? ¿Geuze? no sabes lo que te estás perdiendo…

La ruta de la lambic y la geuze descubre los secretos de las cervezas de elaboración espontánea, en el Brabante flamenco, en torno a la región de Bruselas; la que discurre por las Ardenas Flamencas se adentra en los escenarios de la mítica vuelta ciclista a Flandes, Ronde van Vlaanderen; la ruta del Westhoek, en cambio, tiene los campos de lúpulo como protagonistas, y la ruta entre Malinas y Boom promete, entre otros, cuatro ríos, palacios urbanos, una cervecería histórica y una micro cervecería en una antigua iglesia.

En Lovaina, de la que también hemos dado detallada cuenta en esta sección, la combinación entre ciudad universitaria, el pintor Dieric Bouts, la emblemática fábrica de cerveza Stella Artois y los frondosos bosques no puede ser más seductora.

Con una extensa y accesible red de infraestructuras para bicicletas y rutas señalizadas cuyo track se puede descargar información EN ESPAÑOL desde la web de visitflanders.com, hay pocas excusas para no hacer el equipaje ya.

… y despues, siempre, una cerveza

Si a estas alturas del reportaje todavía andas remiso, haremos un último y definitivo intento para animarte a liar el petate camino de Flandes… porque sabemos que a ti, en el fondo, lo que te resulta irresistible es una buena birra, una bière, una beer o como quieras decirlo.

Ahí van los diez motivos definitivos:

1. Tradición centenaria

Los amantes de la cerveza de todo el mundo consideran a Bélgica la patria de la cerveza. Mucho antes de que la cerveza artesana se convirtiera en una moda, los monasterios y las cervecerías familiares transmitían sus conocimientos de generación en generación. Por eso, cada sorbo de cerveza belga es un momento de degustación de un patrimonio vivo.

2. Diversidad excepcional

La riqueza de estilos de cerveza belga es impresionante. Desde saison, cerveza blanca (witbier) y lambic hasta antiguas marrones flamencas, dubbels, tripels, Spéciale Belge y Brut de Flandres: la diversidad no tiene fin. Esta creatividad sigue inspirando a cerveceros de todo el mundo, pero en ningún lugar la cerveza tiene un sabor tan auténtico como en la propia Bélgica.

Un hombre está de pie junto a grandes cubas de cobre en una cervecería bien iluminada. Sostiene una bolsa de tela llena de lúpulo, rodeado por un suelo de baldosas y altas ventanas.
www.milo-profi.be
Un hombre barbudo con camisa azul y gorra vierte una cerveza artesanal vibrante en un vaso al aire libre, con una expresión concentrada. Hay una pared de ladrillo y mesas al fondo.

3. Equilibrio perfecto

Ya sea una bebida fresca para calmar la sed o un tripel complejo: la especialidad de cerveza belga es conocida en todo el mundo por su calidad y sofisticación. Detrás de cada cerveza se palpa la artesanía, la pasión y un compromiso con los sabores equilibrados. Son cervezas que se descubren con calma, que no se beben deprisa.

4. El vaso adecuado

En Bélgica, no vale cualquier vaso para tomarse una cerveza. Cada cerveza tiene su propia forma de copa, que resalta al máximo los aromas y sabores. ¿Estás sirviendo el vaso equivocado o un tripel demasiado caliente? Pues estás cometiendo un gran error a los ojos de un verdadero cervecero belga. Igualmente importante es que la mayoría de las cervezas belgas tengan una capa de espuma espesa.

Interior de un pub vintage y acogedor con mesas y sillas de madera. Las paredes están decoradas con coloridos carteles retro de cerveza y botellas, creando un ambiente nostálgico.
FARMBOY/JANOPDEKAMP

5. Influencia mundial

La cerveza belga goza de seguidores en todos los continentes. Aunque los cerveceros extranjeros intentan a menudo imitar los estilos belgas, el original sigue siendo insuperable. Para los entendidos y aficionados de todo el mundo, la cerveza belga es la referencia.

6. Imprescindible para cualquier amante de la buena comida

La cocina belga rebosa de platos en los que la cerveza desempeña un papel estelar: desde guisos con cerveza negra hasta delicadas salsas con tripel. Además, maridar cerveza con chocolate o queso es una experiencia culinaria que no vivirás tan intensamente en ningún otro lugar como en Bélgica.

Sala de exposiciones con una foto sepia de una mujer recogiendo plantas. Un hombre está cerca, junto a un carro antiguo. Los suelos de madera y la iluminación tenue crean una atmósfera nostálgica.

7. Cultura de bares

El alma de la cultura cervecera belga se encuentra en los bares. Desde acogedores pubs tradicionales hasta auténticas cervecerías con cientos de referencias: son lugares donde se reúnen lugareños y visitantes, donde se comparten historias y donde se degusta la especialidad de cerveza como debe ser.

8. Región del lúpulo en Flandes

En la comarca de Westhoek, en los alrededores de Poperinge, se cultiva desde hace siglos el lúpulo, ingrediente esencial de la cerveza. Visita la comarca siguiendo una ruta senderista o ciclista en Flandes y descubre no sólo los campos de lúpulo, sino también sorpresas culinarias, como los brotes frescos de lúpulo en primavera.

Vista aérea de una mesa redonda de madera con portapapeles, vasos pequeños y botellas. Las personas están sentadas alrededor, sosteniendo bolígrafos, lo que sugiere una sesión de degustación.

9. Patrimonio de la UNESCO

Desde 2016, ¡y eso ya lo sabes!, la cultura cervecera belga figura en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Esto demuestra hasta qué punto la cerveza está entretejida con la vida social y cultural belga. Para los belgas, la cerveza es más que una bebida: es un símbolo de identidad y orgullo nacional.

10. Un futuro lleno de innovación

La historia de la cerveza belga es rica, pero el futuro es, como mínimo, igual de apasionante. Los jóvenes y creativos cerveceros artesanos y las microcervecerías están experimentando con nuevos sabores y técnicas, al tiempo que se mantienen fieles a las tradiciones centenarias. Así se mantiene vivo el mundo de la cerveza belga.

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