Augusto González Pradillo.

Fue el 19 de febrero de 2008 cuando el presidente del Gobierno de España, que por aquel entonces lo era un señor de León llamado José Luis Rodríguez Zapatero, prometió convertir en autovía la N-211. Lo hizo desde un atril en el «San José», 13 años antes de que esa misma pista deportiva se convirtiera en vacunódromo masivo e intensivo. De pandemia en pandemia, ya saben, hasta la derrota final.

Zapatero, el ZP de las siglas y las cejas, quería compensar de aquel modo al Señorío de Molina no por su centenaria postración sino por el incendio de los montes del Ducado, como si una carretera valiera lo que 11 víctimas mortales. Pues ni aun así.

Rodríguez Zapatero durante su mítin de 2008 en Guadalajara, detrás de un atril con la frase "Razones para creer".
Rodríguez Zapatero durante su mitin de 2008 en Guadalajara, detrás de un atril con la frase «Motivos para creer».

La mentira y el olvido son dos variantes del virus político más recalcitrante, que muta a cada elección cambiando de rostros pero que se transmite de jeta en jeta… y entiéndase la expresión en cualquiera de sus sentidos.

Dos años y medio más tarde, el también socialista Jesús Alique se mostraba alborozado al ver que en un BOE de finales de septiembre de 2010 se anunciaba el procedimiento de Información Pública del Estudio Informativo para convertir en autovía la N-211 entre Alcolea del Pinar y la turolense Monreal del Campo

Han pasado otros 11 años más hasta hoy, cuando el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) ha querido anunciar, este 27 de diciembre de 2021, que ha licitado un contrato de servicios para la redacción del estudio informativo de “Mejora del itinerario de la carretera N-211. Tramo: Alcolea del Pinar-Monreal del Campo” y que va a pagar por ello 769.627 euros.

Será que Einstein tenía razón y que lo que él mismo no logró demostrar sí que es posible: sabemos cómo retroceder en el tiempo, impunemente. Los españolitos, sin ciencia ni conciencia, acabamos de acreditar que es factible estar de nuevo en 2010 cuando el calendario nos anuncia que vamos a acabar 2021. Tristemente, el espejo no se entera y nos mantiene las canas y las arrugas, sin vuelta atrás.

Con celo ministerial digno de mejor causa, en el Mitma de la ministra Raquel Sánchez han tenido el detalle de no sacar su nota de prensa el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, con lo que nos han evitado considerar lo más evidente.

Se han cuidado desde el Gobierno de remitir la buena nueva en el día de San Juan Evangelista, que como bien conocían antes los que algo sabían de la religión católica, fue el más lírico de los cuatro… y también el más apocalíptico. Hasta eso llegaremos algún día, tranquilos, por más que nos engañen. Pero todavía queda mucho por ver.

Más de una década ha transcurrido entre la promesa inicial y el anuncio presente. No sólo han pasado varios presidentes del Gobierno, varios ministros del ramo, varios presidentes autonómicos, varios alcaldes de Molina de los Condes y variados accidentes de tráfico en la N-211 sino que la cosa se ha perfeccionado, para facilitar una salida más airosa al más que probable incumplidor: ahora lo que se plantea es todo, para no comprometerse a nada en concreto. Vean, si no lo creen, qué se ha escrito desde un despacho de Madrid, negro sobre blanco:

«El estudio informativo analizará distintas alternativas de mejora del corredor de la N-211 entre Alcolea del Pinar (Guadalajara) y Monreal del Campo (Teruel), itinerario de unos 108 kilómetros de longitud. Entre esas alternativas, se contemplarán: autovía de nuevo trazado y su posible ejecución por fases, variantes de trazado en tipología de carretera convencional, conversión del itinerario en una carretera de 2+1 carriles o acondicionamiento de la carretera existente».

¿Qué se apuestan a que la opción elegida terminará siendo, por etérea y carente de obligaciones ciertas, la de acondicionar (vaya usted a saber qué significa eso) la carretera existente?

Los lectores que hayan llegado hasta aquí harán bien en armarse de valor y de paciencia, no sólo para ver algún día la obra consumada, sino simplemente para asistir a los dilatados plazos que ahora se abren, ya sea para un parto con dolor o para otro aborto manifiesto, como tantos de los que tenemos recuerdo y guardamos en formol los periodistas más veteranos de esa provincia.

Fue el molinés Carlos Sanz Establés, cuando avizoraba Guadalajara desde su columna en LA CRÓNICA, quien dio cuenta detallada de este y otros muchos incumplimientos. De nada sirvió aquel artículo y de bien poco habrá de valer este porque, más que domesticados, a los periodistas de por aquí nos quieren humildes, a fuerza de hacernos ver para lo poco que servimos.

Más que nuestro orgullo de profesional herido duelen las heridas de los implicados en el último accidente grave en la N-211, con dos de nuestros compañeros pasando días en el hospital por un choque frontal, entre dos vehículos. Accidentes de esos que, mire usted por donde, solo ocurren en las autovías prometidas, nunca en las construidas.

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