Redacción de LA CRÓNICA, en la calle Pintor Antonio del Rincón, de Guadalajara.

Llamó mucho la atención este viernes una noticia de LA CRÓNICA que alertaba de la limitación de las reuniones familiares a un máximo de diez personas. Lo dijo claramente el consejero de Sanidad durante su rueda de prensa y ha quedado reflejado, de forma general, en el decreto que ya ha entrado en vigor para Castilla-La Mancha. Lo que en la norma queda intencionadamente difuso es el ámbito de aplicación de ese límite, de improbable exigencia en los domicilios privados más allá de las apelaciones a la cordura y a la prudencia para limitar el avance del COVID-19, que ahora mismo parece de nuevo imparable.

Con ese nuevo decreto, que entra en vigor el 23 de agosto de 2020 en la región, se han agudizado los llamamientos a la restricción de las reuniones, incluso las familiares. Expresamente se insiste en que «se recomienda a la ciudadanía la limitación de los encuentros sociales fuera del grupo de convivencia estable.”  O sea, mantener lejos en la medida de lo posible a los cuñados, primos y demás familia que no cohabite con nosotros. Ahí queda eso. Pero sólo eso.

Pero que nadie se equivoque: el 10 se ha convertido en el número cabalístico y omnipresente de la «nueva-nueva realidad» que ahora se impone:

      • La actividad física al aire libre podrá practicarse en grupos de un máximo de diez personas, respetando las medidas de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias, especialmente en relación con el mantenimiento de la distancia de seguridad interpersonal o, en su defecto, la utilización de medidas alternativas de protección física.
      • El tamaño máximo de los grupos será de diez personas, excepto en los supuestos que se prevea en este decreto un número mayor.
      • Distancia mínima entre mesas o agrupaciones de mesas de un metro y medio, con un máximo de diez personas por mesa o agrupación de ellas.
      • Los velatorios podrán realizarse en todo tipo de instalaciones, públicas o privadas, debidamente habilitadas con un límite máximo, en cada momento, de veinticinco personas en espacios al aire libre o de diez personas en espacios cerrados, sean o no convivientes.
      • Las actividades de animación o clases grupales deberán diseñarse y planificarse con una ocupación del aforo máximo del setenta y cinco por ciento y con el límite de diez personas.
      • La actividad física al aire libre podrá practicarse en grupos de un máximo de diez personas, respetando las medidas de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias, especialmente en relación con el mantenimiento de la distancia de seguridad interpersonal o, en su defecto, la utilización de medidas alternativas de protección física.
      • En las instalaciones y centros deportivos, podrá realizarse actividad deportiva en grupos de hasta diez personas, sin contacto físico, siempre que no se supere el cincuenta por ciento del aforo máximo permitido y que se garantice una distancia interpersonal de seguridad.

Dicho lo cual, nos quedan por delante días llenos de emociones, gracias a la temeridad de algunos en la calle y en las casas junto con la indolencia de otros en ciertos despachos, que aún se observa.

De diez a en diez hasta la vacuna final. Cuando llegue, que aún nos falta.

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